¿QUE ES EL MODERNISMO?

 

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Por Armando Di Pardo

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“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas...” (Mt.24: 24)

 

INDICE

 

Introducción

 

I)  Antiguo modernismo: Racionalismo

  1. ¿Qué es el Modernismo?

  2. ¿Qué es el Racionalismo?

  3. ¿Qué es la Teología liberal?

  4. Corrientes Modernistas-Racionalistas en los tiempos Apostólicos

  5. Corrientes Modernistas-Racionalistas desde el siglo II hasta nuestros días

Il)   Nuevo modernismo: Barthismo; Neo-Ortodoxia       (Vínculo a segunda parte)                    

 

PROEMIO

 

La Escuela Bíblica de Teología “A.L.E.R.T.A.”, presenta una serie de estudios relacionados con las grandes “Señales de los Tiempos”, que nos advierten del cumplimiento de profecías precursoras de la venida del Señor para arrebatar a su Iglesia.

Dichos temas serán tratados en forma clara y concisa, con el propósito de clarificar el pensamiento cristiano sobre distintas corrientes que, actuando desde dentro y fuera de la Iglesia, ejercen su influencia negativa en esta hora decisiva e histórica.

Estamos seguros que con la ayuda del Señor, hemos de aportar una contribución necesaria para discernir la actitud bíblica a asumir por los fieles y que es deber ineludible conocer, pues todos, inevitablemente, debemos sentirnos actores responsables del acontecer evangélico en la santa vigilia del anhelado retorno del Señor.

Este primer trabajo que presentamos, versa sobre el tema: “¿QUÉ ES EL MODERNISMO? FALSOS CRISTOS Y FALSOS PROFETAS”. La sola mención de su título evidencia la importancia y trascendencia de los puntos involucrados, que su autor considera dentro de un planteo bíblico e histórico bastamente documentado y en estilo tal que introduce al neófito, sin carecer por ello de elementos que lo recomiendan al juicio de los entendidos.

Plegue a Dios que halle eco en muchos corazones.

JOSE M. DI PARDO

 Prof. Historia de la Iglesia

 

 

 

 

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HERMANOS EN EL SEÑOR JESUCRISTO:

 

 

Constreñido por el amor de Dios, a su Santa Palabra y a la Iglesia que el Señor ganó con su preciosa sangre y seguro de su ayuda, os invito a aplicarnos al estudio de la Biblia y de la Historia, con el propósito de discernir –para precavernos- la más terrible plaga que jamás azotó a la grey cristiana: ¡EL MODERNISMO!

 

Desde luego, tan compleja y vasta materia apenas podrá bocetarse en un trabajo como éste que, por su contenido y metraje sólo pretende ser una sencilla introducción sinóptica al estudio de la misma, de carácter general y popular.

 

 

 

 

INTRODUCCION.

 

Ante todo, debemos establecer que la iniciativa de la acción, en el misterio del engaño, corresponde al mismo Satanás, pues éste:

 “Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira”. (Jn. 8:44).

 

 Esto nos capacita para entender que las palabras del Señor:

“Se levantarán falsos Cristos y falsos profetas”. (Mt. 24:24).

 

refieren primordialmente a espíritus infernales, que, simulando ser el mismo Señor Jesús (falsos Cristos), se manifestarán por medio de instrumentos humanos (falsos profetas).

 

Quienes conozcan apenas algo de la múltiple acción de los espíritus fraudulentos actuantes en el campo diabólico del Espiritismo, comprenderán mejor el misterio. Así como un medium espiritista es el instrumento usado por un demonio para hacer creer -pongamos por caso- a una mujer viuda, que el propio espíritu de su difunto esposo le habla; así, hermanos, existen demonios escogidos que se hacen pasar por el prometido Esposo de la Iglesia, Jesucristo.

 

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia”. (2ª Co. 11:14, 15).

 

Tales espíritus engañarán a ciertos hombres, que, por haberse apartado de la Verdad revelada en la Palabra de Dios, caerán fácilmente como víctimas de los mismos demonios, cuya existencia real ponen en duda o niegan.

 

“Empero el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrina de demonios”. (1ª Ti. 4:1).

 

Los espíritus de error, pueden hacerse oír, actuando como malicias espirituales, en el campo mental humano (Ef. 6:12). Desde luego, no se presentarán como tales, sino que aparecerán en el plano mental de ciertos pensadores, como influencias altamente inteligentes, para insinuarles nuevas o más profundas ideas sobre determinados problemas del Saber. Y esos hombres, ávidos de aprehenderlas, se abrirán plenamente a esas influencias, que los irán envolviendo sutil y paulatinamente hasta llegar a dominarlos, engañándolos en tal manera que creerán haber sido inspirados por Dios... Y saldrán de sus gabinetes de estudio a proclamar sus nuevas verdades, sin discernir que sólo difunden doctrinas de demonios.

 

Mucha gente, en el campo del modernismo, vive tal o muy parecida tragedia interior. La Palabra de Dios revela su engaño, pero los modernistas, por su formación intelectual, están predispuestos en contra, precisamente, de los mismos textos bíblicos que declaran esos misterios. Otras veces, razones de prestigio, concepto propio, posiciones, influencia, fama, actúan en esos hombres como elementos inhibitorios. ¡Ojalá que muchos de ellos reciban este mensaje y lo mediten con sincera oración!

 

Y en cuanto a nosotros, hermanos, jamás olvidemos la amonestación de la Palabra de Dios, que nos previene:

 

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.”

 

 “...y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo...” (1ª Jn. 4:1,3)

 

Sólo la ignorancia voluntaria por desidia en el estudio de la Biblia; la imprudencia, falta de vigilancia y de oración; la indiferencia por enfriamiento de la caridad o cobardía moral; la desobediencia, la complicidad con los apóstatas por compromisos personales o intereses creados, etc., pueden acarrear a creyentes su más vergonzosa derrota en manos del diablo, que busca introducir su falsa doctrina en el seno de organizaciones cristianas y aun de las mismas Iglesias locales, con el propósito de preparar el camino al anticristo. ¡ALERTA HERMANOS!, contra los errores de aquellos que, ENGAÑARAN, SI ES POSIBLE, AUN A LOS ESCOGIDOS. (Mt. 24:24).

 

 

 

 

I - ANTIGUO MODERNISMO: RACIONALISMO.

 

 

  1. ¿Qué es el Modernismo?

 

Es un desmedido amor a lo novedoso en desmedro de lo antiguo; algo así como aquel prurito intelectual que padecían los Atenienses que contendieron con Pablo, quienes:

 

 

 “...en ninguna otra cosa entendían, sino o en decir o en oír alguna COSA NUEVA”. (Hch. 17:21).

 

Es, además, un falso espíritu de progreso, que comienza por concebir insatisfacción con lo que se es o lo que se tiene, e impulsa a ir más allá... sin restricciones de ninguna especie.

 

 Trasladado al campo teológico, ese espíritu progresivo, llega al extremo de rebajar y aun desechar la Autoridad de la Palabra de Dios, criticándola primero, mutilándola luego, para finalmente anularla y reemplazarla con la falsa autoridad de los pensamientos de los hombres.

 

 El apóstol Juan nos da una excelente definición del modernismo, al decirnos:

 

 “Cualquiera que se rebela y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios”. (2ª Jn. v. 9).

 

¡REBELION! Un alzamiento contra la doctrina de Cristo tal como registrada en la Palabra de Dios, provocado por aquellos que caen en el abismo de la incredulidad por haber puesto sus pies en el tropiezo de la duda. Hombres que NO TIENEN A DIOS, aunque algunos de ellos creen no sólo que lo tienen, sino que, HASTA LO SON...

 

 Y por tratarse de REBELION, el modernismo se ubica en el tiempo de la Historia que registra la caída de aquel “QUERUBIN CUBRIDOR” ahora conocido como el Diablo, quien se dijo:

 

“Subiré al cielo... junto a las estrellas de Dios entrelazaré mi solio... y SERE SEMEJANTE AL ALTISIMO”. (Is. 14:13, 14).

 

Subiré... subiré... ¡Y CAYO! “Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana”. (Is. 14:12). Caído del cielo, Satanás obró en la tierra. GENESIS 3:1 a 5, nos informa del proceso por el cual logró hacer modernista al hombre, comenzando por cuestionar la Palabra de Dios e insuflándole su mismo deseo de rebelión con su maléfica insinuación: NO MORIREIS... SEREIS COMO DIOSES...Y las criaturas se rebelaron contra el Creador en vano y absurdo intento de hacerse a sí mismas, DIOS.

Concluimos entonces que la paternidad espiritual del modernismo, corresponde a Satanás. Le siguieron los ángeles que a su influjo se sometieron, o sea, los demonios, y finalmente, el hombre. Por lo tanto, el modernismo es tan viejo como el mismo Diablo, pero ha ido remozándose a través de los siglos. Veremos de seguirle las huellas.

 

 

  1. ¿Qué es el Racionalismo?

 

Es el pretendido fondo intelectual en que se apoya la rebelión del modernismo, para pasar por aceptable. Como el modernismo es rebelión contra la doctrina de Cristo, debe entonces producir su propia doctrina para oponer a aquella. Y en cuanto decimos doctrina significamos LAS PALABRAS que la revelan. Pero como las palabras son inseparables del pensamiento y éste es inseparable de la razón, concluimos que el modernismo, para producir alguna especie de doctrina, deberá hablar ciertas palabras y para ello, usar en alguna manera, la razón.

 

Cabe decir que si usamos la razón como debe ser usada de acuerdo con la ley del Creador y por lo tanto, en sumisión de Dios y a Su Santa Palabra, nuestros razonamientos serán correctos, las palabras que los expresan serán verdaderas, las doctrinas sanas y los hechos ciertos. Pero, haced que la razón se nutra de la rebelión del modernismo y resultará entonces el RACIONALISMO.

 

Precisamente, el racionalismo parte del principio de independencia, que en el fondo sólo es REBELION CONTRA DIOS, ya que no acepta sumisión a nadie que no sea la propia razón del racionalista. Pero éste confunde tal rebelión con libertad y gusta de llamarse amplio, universal o liberal, sin apercibirse que ha traspuesto los amplios portales del LIBERTINAJE para caer en la estrecha cárcel de su propia limitada razón, esclava de Satanás. Se prueba esto, por el hecho de que el racionalismo, en sus extremos más virulentos, ha llegado a rechazar completamente la Autoridad de las Sagradas Escrituras, ha cuestionado la misma realidad histórica del Señor Jesucristo y hasta ha negado la misma existencia de Dios.

 

La edad de oro del racionalismo, es la edad de la razón y ciencia humana. De esta última unión RAZON-CIENCIA, surgió el racionalismo mal llamado científico, e infiltrado éste en el campo de la religión, produjo esa especie híbrida de la llamada TEOLOGIA LIBERAL, o sea, el Modernismo Racionalista o Racionalismo Religioso, corno se quiera. La calificamos de híbrida por cuanto no posee virtud alguna para engendrar hijos de Dios, pero aclaramos que es sumamente prolífica en la engendración de incrédulos.

 

 

 

3)  ¿Qué es la “Teología liberal” o “Modernismo Racionalista” o “Racionalismo Religioso”?

 

 

Es la trilogía del error que se define como las ideas o razones de los hombres que no han perseverado en la doctrina de Cristo y se han rebelado contra la Palabra de Dios, aunque presentadas en términos religiosos de tal semblante, que, sin serlo, pasan por cristianas.

 

Es el maridaje entre una religión sin sangre y una ciencia sin espíritu, o sea, entre una religión espiritualista y una ciencia materialista. Los teólogos liberales se han levantado contra la Ciencia de Dios; han rechazado la ofensa de la Cruz y el Evangelio de la Salvación por la fe en la sangre preciosa del Cordero Jesucristo, al que califican insolentemente de CARNICERIA; han alegorizado o espiritualizado los pasajes de las Escrituras en que se basan las doctrinas fundamentales del Cristianismo, hasta volatilizarlos o hacerlos desaparecer como hechos reales y de fe, presentándolos como si fueron parábolas, leyendas o mitos. Por andar siempre del brazo con las teorías pseudo científicas en boga que les atraen

como la luz artificial a los insectos, se dicen y desdicen a cada paso. La verdadera Ciencia, jamás podrá rebelarse contra la Ciencia de Dios, pero la falsamente llamada ciencia, sí. (Ver 1ª Ti. 6:20, 21).

El creyente, reconoce su propia limitación y se somete a la Palabra de Dios y halla que ésta es perfectamente razonable y verdadera. El hombre de fe, humilde y agradecido, razona y cree.

 

El teólogo liberal, en cambio, se mide a sí mismo con la ancha medida de su sobreestimación personal, no se somete a la Palabra de Dios y en su racionalismo religioso, sólo cabe lo que su mente finita decide creer, una vez que ha juzgado con su corto alcance y escaso juicio a las insondables razones de Dios y ha negado a muchas de éstas, divinidad. El hombre orgulloso y sin fe, razona equivocadamente y niega. El teólogo liberal es por ello un incrédulo que se dice creyente y pasa por tal sin serlo.

 

 “Estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo”. (2ª Co. 11:13).

 

 

 

 

4)  Corrientes Modernistas-Racionalistas en los tiempos Apostólicos.

 

 

 

FARISEOS: agregaban a la Palabra de Dios sus tradiciones e interpretaciones rabínicas que finalmente invalidaban la Palabra.

 

SADUCEOS: quitaban a la Palabra; negaban la inmortalidad y por ende, la resurrección. Eran materialistas.

 

Ambas sectas fueron calificadas por Juan el Bautista como GENERACION DE VIBORAS (Mt. 3:7). Agregar o quitar a la Palabra, es trabajo viperino pasible de graves castigos. (Ap. 22:18, 19).

 

ESENIOS: Orden monástica en sus adeptos más fanáticos. Eran ascéticos y vegetarianos. Creían en la inmortalidad del alma pero no en la resurrección del cuerpo. No participaban de los sacrificios establecidos en la Ley y oraban mirando al Sol. Sus mas fervientes adeptos prohibían el matrimonio, pero adoptaban niños a quienes enseñaban sus doctrinas y en quienes se perpetuaban. Algunos dicen en nuestros días que al Señor Jesucristo lo educaron los esenios (!) . Quienes tal dicen, no conocen a Cristo, ni a los esenios, ni a la Palabra de Dios.

 

EPICUREOS: Materialistas, ateos, sensuales: comamos y bebamos que mañana moriremos.

 

ESTOICOS: El otro extremo. Espiritualistas y ascetas: heroicos en sus esfuerzos por dominar las pasiones. Pero eran panteístas y por lo tanto monistas, creyendo que espíritu y materia son una solo cosa, con la obligada conclusión: Yo también soy Dios.

 

GNOSTICOS: Este calificativo deriva de gnosis que significa conocimiento. Pretendían poseer una clase de sabiduría muy especial y acusaban a los apóstoles de no haber sabido interpretar correctamente los textos del Antiguo Testamento. Su doctrina consistía fundamentalmente en creer que los seres y las cosas derivaron de emanaciones del Ser Supremo, “eones”, que fueron posando por progresiva degeneración aunque luego iniciarían un progresivo perfeccionamiento hasta volver a su estado original. Una especie de teosofía que enseñaban en privado. Negaban las escrituras y se oponían por igual al Judaísmo y al Cristianismo. Con su filosofía, trataban de dar cuenta de la Creación, con lo cual tenían la pretensión de ser científicos. Allí tenemos el enlace entre la falsa ciencia y la falsa teología, consumado en pretendidos sabios que presumían poseer nuevas luces. Por su método de trabajo, introduciéndose en los hogares de los creyentes para desviarlos de su fe, el apóstol Juan ordenó o los fieles no recibirlos en sus casas ni decirles bienvenidos (2ª Jn. v. 10). Contra los gnósticos, fueron escritas las siguientes epístolas: Colosenses; Primera de Pedro; Primera y Segunda de Juan.

 

Ahora haremos especial mención de otra rama modernista-racionalista a la cual, de conformidad con el apóstol Pablo, denominaremos GANGRENISMO.

 

“Mas evita profanas y vanas parlerías; porque muy adelante irán en la impiedad. Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena: de los cuales es Himeneo y Fileto; que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurrección es ya hecha, y trastornan la fe de algunos”. (2ªTi. 2:16-18).

 

La herejía así expuesta, era la más peligrosa, por su elemento dialéctico. Usamos este término, únicamente en su sentido primario de modos de decir o modos de expresión o modos de razonar. Ya veremos que no es sino un sinónimo moderno del vocablo usado por el apóstol Pablo: ¡PARLERIA!. En verdad, el término paulino incluía una significación compuesta: VACIO, aunque SONIDO. Es decir, palabras huecas, carentes de sustancia, pero altisonantes, efectistas. Bien lo expresa nuestra excelente Versión Reina-Valera: VANAS PARLERIAS.

 

Con todo, el gangrenismo se las ingeniaba para utilizar ciertos modos de decir o de dialéctica, que lograba lo que a primera vista parecería imposible: NEGAR AFIRMANDO.

 

Himeneo y Fileto atacaban la doctrina de la resurrección corporal y negaban, por lo tanto, la salvación del cuerpo. Con ello daban por falsa la misma resurrección física del Señor Jesús y anulaban implícitamente la esperanza cristiana de igual resurrección y del retorno del Señor. Pero —y aquí está la sutileza dialéctica— negaban todo eso, valiéndose de una afirmación: ¡YA HEMOS RESUCITADO!, o como lo registra San Pablo: “LA RESURECCION ES YA HECHA”. Con ello significaban que la resurrección sólo tenía lugar en la conversión, que la venida del Espíritu era entonces la tal segunda venida del Señory que al morir, el alma del creyente abandona para siempre el cuerpo.

 

De modo que un sencillo creyente podía escuchar de labios de un gangrenista estas palabras: Los creyentes ya hemos resucitado con Cristo, y al oírlas batía palmas, pues en sentido espiritual es cierto; pero, si todo lo que significa RESURRECCION ya fue hecho en el creyente, entonces cuanta doctrina bíblica tiene que ver con la victoria sobre la muerte y el sepulcro cae a tierra y es negada punto por punto. ¡Cuán engañoso era, pues el gangrenismo!

 

Otro de sus agravantes, consistía en que no atacaba al cuerpo de la Iglesia desde afuera, como lo hacían otros enemigos, sino que atacaba desde adentro. Y lograba engañar, sí, aún a los escogidos, puesto que Pablo apóstol tuvo que escribir: “Y TRASTORNAN LA FE DE ALGUNOS”.

 

Hermanos: en base a esta revelación de la Palabra de Dios, afirmamos que las herejías ultramodernas que nos afligen, se basan en principios intelectuales dialécticos del modernismo racionalista del Siglo I. Cuanto modo de decir o de dialéctica haga ruido en nuestro Siglo XX, es un retoño del gangrenismo de Himeneo y Fileto, denunciado por Pablo apóstol como la forma más avanzada de la impiedad.

 

 “Nada hay nuevo bajo el Sol”. (Ec. 1:9).

 

 

 

5) Corrientes Modernistas-Racionalistas, desde principios del Siglo II hasta nuestros días.

 

 

 

CERDONITAS, MARCIONITAS, APELIANOS. (Siglo II).

 

Los tratamos en conjunto, pues derivaron unos de otros. Y diremos que sus gérmenes han permanecido a través de los siglos sea manifiesta o subyacentemente, hasta hoy.

No creían en la Inspiración de las Escrituras. Negaban el Antiguo Testamento y gran parte del Nuevo. Rechazaban la engendración virginal del Señor, la resurrección corporal, etc.

 

CERDON, sólo aceptaba Lucas sin los dos primeros capítulos.

 

MARCION, discípulo de Cerdón en su ANTITESIS, trató de demostrar las grandes diferencias que -según él- existían entre el Dios del Antiguo y el Dios del Nuevo Testamento. Su argumentación consistía en contrastar lo severo de la Ley con la benignidad de Jesucristo, sin entender, claro está, la procesión de las Dispensaciones y el Gran Cumplimiento en el Cordero de Dios, inmolado sobre la cruz. Marción, por lo tanto, es el progenitor de la obra de la llamada Crítica Moral de nuestro tiempo pues afirmaba como en ciertos casos lo ha hecho ésta, que el carácter del Dios del Antiguo Testamento no concuerda con el del Dios revelado en Jesucristo, con lo cual concluía que el Antiguo Testamento no fue inspirado por Dios.

Esto ocurría allá por el Siglo II, pero aun hoy, en pleno Siglo XX, sigue ocurriendo.

 

BROMLEY OXNAM, obispo metodista en los Estados Unidos, aparece en su libro “Preaching in a Revolutionary Age”, o sea, “Predicando en una edad revolucionaria”, pp. 78 y 79, citando y escribiendo así:

 

“Hugo Walpole en “Winstersmoon”, relata de un padre e hijo en la Iglesia. El anciano rector leyó del Antiguo Testamento y el muchacho aprendió sobre el terrible Dios quien envió plagas sobre el pueblo y mandó serpientes ardientes para asaltarles. Esa noche, cuando el padre, pasó frente al dormitorio del niño, el hijo lo llamó, lo abrazó y le dijo: Papá, tú odias a Jehová. Yo también. Lo aborrezco, sucio matón.

Hace mucho tiempo ya que nosotros hemos rechazado un concepto de reconciliación asociado históricamente con una idea de una Deidad tan aborrecible. Dios, para nosotros, no puede ser conceptuado como un Ser enojado, terrible, vengador, quien por causa del pecado de Adán debe tener su libra de carne a lo Shylok.[1]Con razón el niño honrado, en repugnancia justificable, podía decir: sucio matón”.

 

Hasta aquí, la cita que no deseamos calificar, Sólo diremos, con el arcángel Miguel:

 

 “EL SEÑOR TE REPRENDA”. (Jud. v. 9).

 

WILLIAM OLIVER STEPHENS, presbiteriano, en un artículo de su firma aparecido en “The Presbyterian Tribune”, Octubre 1951, nos dice que:

 

“En los libros que preceden a los profetas se nos muestra a un Dios tan repugnante que sólo puede ser comparado a Hitler y su camarilla”.

 

 Repetimos otra vez: EL SEÑOR TE REPRENDA.

 

Los Marcionitas, de los cuatro Evangelios sólo aceptaban Lucas sin los dos primeros capítulos. De los demás libros del Nuevo Testamento, Marción sólo admitía las epístolas de Pablo. Tenían además otros errores fundamentales en común con los Maniqueos del Siglo III y los Docetistas, quienes negaban la realidad del cuerpo físico del Señor Jesucristo. Con todo, algunas Iglesias Marcionitas posteriores volvieron a la fe.

 

APELIANOS: seguidores de Apeles. Negaban la engendración virginal aunque mantenían que Jesucristo era hijo de Dios y del Espíritu Santo y efectivamente había encarnado en un cuerpo humano, pero no en la virgen María. Según Apeles, el Señor había sido engendrado por los cuatro elementos, tomando una parte de cada uno de ellos que devolvió luego al volver al cielo... Rechazaban la Autoridad del Antiguo Testamento y sostenían que los profetas estaban llenos de errores y contradicciones. Apeles escribió un tratado para probar la falsedad de los escritos de Moisés.

 

Los errores de todos esos heresiarcas, continuaron en diversas formas y a través de distintos canales, nítidamente hasta el Siglo V, y luego algo más sutilmente diluídos aunque siempre presentes, hasta nuestros propios días, como en parte lo llevamos visto.

 

Pero necesitamos hacer un alto en la mitad del SIGLO XVII, cuando, al decir de un historiador:

 

“Por la fatiga que experimentaba la humanidad a causa de luchas teológicas y guerras religiosas, las gentes comenzaron a creer que la religión y en especial la Cristiana, era la causa de sus calamidades. Y comenzó a surgir en muchos hombres, la idea racionalista con un vigor inusitado, fundada en que si se rechazaban las supersticiones y cada uno viviera según los dictados de su razón, amanecería un mundo nuevo de paz y fraternidad universal”. (W. J. Mc Glothlin).

 

Al llegar el SIGLO XVIII, se definen aún más esas tendencias racionalistas modernas, entre las cuales el Deísmo [2]   de Tomás Payne y los escritos del ateo Voltaire, eran conspícuos.

 

La ecuanimidad obliga a reconocer algunas conquistas en el campo de las libertades humanas básicas, pero lamentablemente sobrevino un declarado libertinaje, expresándose quejas amargas —aunque no siempre infundadas— contra la Iglesia, y duras —aunque siempre infundadas— críticas a la Biblia.

 

Este último embate del error, fue la placenta que incubó y nutrió a la EDAD DE LA CRITICA, de modo que en el SIGLO XIX, el racionalismo religioso concentró sus ataques contra la Palabra de Dios.

 

El auge de las ciencias y el afán de estar a tono y al día con ciertos pretendidos descubrimientos científicos, hizo que muchos teólogos abandonaran la Revelación de la Biblia y abrazaran las nuevas ideas que, del transformismo y la evolución de las especies, aventuraran, más que establecieran, Lamark y Darwin. Recomendamos, de paso, la excelente obra titulada “LA TEORIA DE LA EVOLUCION Y LOS HECHOS DE LA CIENCIA”, del Profesor HARRY RIMMER, traducida por el hno. José M. Rodríguez y publicada por la Junta Bautista de Publicaciones, en cuya obra el erudito Profesor Rimmer, refuta las teorías evolucionistas.

 

La crítica destructiva comenzó a descartar grandes secciones del Antiguo y aun del Nuevo Testamento. Hermanos, la Crítica reverente, Crítica propiamente dicha, tiene su lugar legítimo y loamos a Dios por los buenos críticos creyentes que han cruzado sus armas siempre victoriosas contra los argumentos del error; pero lamentablemente, por falta de vigilancia y celo, se introdujeron encubiertamente en la Cristiandad, tal como lo predijeran los apóstoles, ciertos doctores que trajeron al seno del Cuerpo, los bacilos de la mal llamada Alta Crítica, con su misión demoníaca de desmembrar a la Biblia, al punto que aun desde muchos Seminarios Teológicos, otrora leales a la Palabra de Dios, comenzó a manar una corriente de incredulidad contra los escritos bíblicos.

 

Fue por el año 1890, que los corifeos del modernismo racionalista levantaban sus voces irreverentes e incrédulas, negando cada doctrina cristiana y bíblica: y como triste saldo, el escepticismo, la incredulidad, invadieron a muchos ministros y cuerpos eclesiásticos; aunque justo es consignar que preclaros varones, fieles creyentes en la Palabra de Dios a quienes se ha dado en llamar FUNDAMENTALISTAS, fueron levantados por el Señor en todas las confesiones evangélicas para testificar a la Verdad de Dios y exponer e impugnar las herejías. A pesar de ello, los modernistas no cejaron en su empeño.

 

 LA ENTRADA A NUESTRO SIGLO XX, se hizo en muchos ambientes y en muchos respectos, por la ancha puerta de la duda y aun de la negación. Pero el fruto amargo del modernismo racionalista mostró pronto su naturaleza diabólica, ya que sus conclusiones desembocaban irremisiblemente en la más completa incredulidad, al punto que sus líneas fronterizas extremas apenas si podían distinguirse de las del ateísmo más declarado.

 

Un ejemplo de lo que decimos, lo trajo a colación el fiel hermano bautista, Misionero ROBERTO F. ELDER, en su conferencia titulada “EL MODERNISMO”, pronunciada ante la Asociación de Pastores Bautistas, en el año 1925:

 

“R. J. Campbell, de Londres, escribió (más o menos en 1907) su libro “LA NUEVA TEOLOGIA”. El más renombrado ateo de Inglaterra, Blatchford, dijo: Como socialista agnóstico, estoy naturalmente contento con el libro. Mr. Campbell es un ministro cristiano y yo soy un periodista ateo y la diferencia entre su religión y la mía es tan pequeña que no vale la pena discutirla. Mr. Campbell rechaza las doctrinas de la caída y de la expiación; niega la deidad de Cristo, su concepción virginal y la infalibilidad de la Biblia y rechaza la idea del castigo divino y de un infierno sin fin. YO TAMBIEN. Mr. Campbell abandona la idea ortodoxa del pecado y dice que el egoísmo es el pecado y que el altruismo es la moralidad y la salvación. YO TAMBlEN”.

 

Otro fiel hermano bautista, el Misionero JAIME C. QUARLES, tradujo al castellano la vigorosa obrita “FE Y LA FE”, de T. T. EATON. En su página 78, tenemos otro ejemplo que corrobora cuanto venimos afirmando:

 

“Ante una Asamblea en Detroit, el Dr. Osgood leyó de algunas hojas de papel lo que él llamaba las conclusiones de la “crítica superior”. En el auditorio había muchos conocedores y partidarios de la “crítica superior”. El Dr. Osgood pidió que se le corrigiera si sus afirmaciones contenían alguna inexactitud. Pero nadie hizo la menor objeción ni rectificación. ¡CUAL NO SERIA EL ESTUPOR DEL AUDITORIO AL DECLARAR EL CONFERENCIANTE QUE TODO CUANTO EL HABlA LEIDO, LO HABIA EXTRAIDO DE LOS ESCRITOS DE LOS ATEOS DEL SIGLO “XVIII”.

 

Negando los escritos de Moisés, algunos de los cuales califica de folklore o leyendas autóctonas desprovistas de toda veracidad histórica y por ende sin autoridad doctrinal; cuestionando una y otra vez la palabra de los profetas y de los apóstoles; la crítica destructiva fué carcomiendo como gangrena, el seno de todo sector de la Cristiandad que había perdido su primer amor a la Palabra de Dios. Llegó también a nuestras playas y muchos fueron, poco a poco, envueltos y por fin engañados y arrastrados por esa corriente. Aun algunos que en un principio resistieron, luego, envueltos por amistades y compromisos personales, fueron silenciándose, cuando no se constituyeron en colaboradores.

Veamos algunos ejemplos de ese modernismo racionalista contemporáneo, importado a nuestro país; expresándose en nuestra propia lengua castellana.

En 1937, aparecía en París un librito titulado “LA BIBLE”, conteniendo varias conferencias pronunciadas en el Oratorio del Louvre por distintos pastores. Diez años más tarde, en 1947, la Imprenta Metodista de Buenos Aires concluía la impresión de su traducción castellana, bajo el título “¿QUE ES LA BIBLIA?”. Veremos algo de su contenido:

 

“La descripción del hombre que nos hace la Biblia es más bien una comprensión que un conocimiento y en particular lo que nos dice de él el Evangelio no son las palabras de un profesor sino de un Profeta. Por cierto, ocurre que en la Biblia, en tal o cual de sus páginas antiguas o en las doctrinas de ciertos autores de sus libros, se encuentra en conflicto con las informaciones que nos dan, sobre el hombre, nuestras ciencias modernas. No lo discutiremos y, por otra parte, ese hecho no nos incomoda en absoluto. Reconocemos de buen grado que los enunciados de las ciencias no deben ser descuidados por la teología, para corregir sus errores. No pensamos reprochar a los autores bíblicos, que escribieron sus libros en época pre-científica, el que hayan ignorado lo que nosotros sabemos hoy en día. La ingenua concepción que tenían de los astros y de la tierra inmóvil en el centro del universo, el ensayo de explicación que daban del origen del mal en la humanidad como resultado de la desobediencia de una primera pareja, son ejemplos de creencia que no pueden ya reclamar nuestra sumisión intelectual”. (P. Vergara, en “La “Biblia, libro del hombre”. Pág. 95).

 

“El Antiguo Testamento nos presenta en muchas de sus páginas un Dios antojadizo que tolera la mentira y la astucia, que ordena masacres, que es presa de celos que nos parecen odiosos y que encuentra una extraña satisfacción en los sacrificios rituales. ¿Cómo conciliar tales relatos o tales palabras con las declaraciones centrales del Nuevo Testamento?”. (P. Lestringant, en “La Biblia, libro de la revelación de Dios”. Pág. 121).

 

El llamado “COMENTARIO B1BLICO DE ABINGDON”, es una obra escrita por varios autores, originalmente en idioma inglés. Fue vertida al castellano bajo la dirección del Dr. B. Foster Stockwell y Adam F. Sosa, y publicado en primera edición en 1937 y en segunda edición en 1949, en Buenos Aires. Veamos apenas unos párrafos de este Comentario y veremos que los comentarios huelgan.

“El ministerio bien equilibrado no se encontrará perturbado indebidamente por las contradicciones e inconsistencias de las Sagradas Escrituras, muchas de las cuales acrecientan su encanto e intensifican la impresión de su unidad indestructible”. (Pág. 40).

Sobre los dos primeros capítulos del Génesis, leemos:

 

“Esto no es historia ni ciencia, nunca fue entendido así. Algunos le llamarían “folklore”, y hallarían muchos paralelos en las historias primitivas de otras razas... Si alguno insiste en llamar a esto folklore, dejémoslo hacerlo, recordando que es un “folklore” sagrado”. (Pág. 160).

 

 Comentando el capítulo 3 del Génesis, dice:

El castigo de la desobediencia. Jehová se deleita en pasear por el jardín cuando sopla la fresca brisa de la mañana o de la tarde, gozándose en la compañía y conversación de sus juguetes vivientes. Pero ahora no puede hallarlos, y los llama hasta que ellos contestan. Y aunque no es omnisciente, es sin embargo mucho más sabio que el hombre y que la serpiente y conoce que esa nueva timidez no puede tener sino una causa”. (Pág. 161).

 

El lector atento, se habrá ya apercibido que el espíritu que inspiró a ciertos autores del Comentario de Abingdon, se identifica con el mismo espíritu que inspiró a Apeles y los Apelianos de los primeros siglos. Lo triste del caso es que algunos sinceros creyentes fueron envueltos para colaborar en la traducción al castellano de estos y otros errores modernistas. “Engañarán, si es posible, aun a los escogidos”.

 

La obra “LITERATURA DEL ANTIGUO TESTAMENTO”, por Julio A. Bewer, fue vertida del idioma inglés al castellano para la llamada Biblioteca de Cultura Evangélica, y publicada en Buenos Aires en 1938, bajo los auspicios de profesores de la Facultad de Teología de calle Camacuá 282. Presenta las conclusiones de la Crítica destructiva y, desde luego, califica de cuentos religiosos a ciertos relatos del Antiguo Testamento, quitándoles toda veracidad histórica y doctrinal.

 

Veamos un caso:

“Relatos que originalmente no eran israelitas sino cananeos y babilonios, se habían transformado en israelitas. Así, cuentos religiosos que en su origen tenían relación con el dios cananeo Baal o el babilónico Marduc o con alguna otra deidad, ahora se relacionan con Jehová”. (Pág. 61).

 

En “INTRODUCCION AL NUEVO TESTAMENTO”, por Edgard J. Goodspeed, otro tomo de la serie de Biblioteca de Cultura Evangélica, su autor presenta el mismo punto de vista, comentando al Evangelio de San Juan, que el que sustentaban Himeneo y Fileto en tiempos de Pablo.

 

Veamos:

“¿Pero qué hay del esperado retorno (de Cristo) del cual Pablo ha hablado con tanta seguridad? Ya se ha realizado. El mismo era la resurrección y la vida (Jn. 11:25). En Juan, la resurrección, la segunda venida y el don del Espíritu son una misma cosa.

 

Se identifican así la resurrección, el retorno, y el don del Espíritu. ¿Qué ocurre entonces con el juicio, del cual Pablo tanto ha hablado como una función mesiánica? Recordamos el gigantesco cuadro de Mateo del juicio general, tan estupendamente dibujado en la parábola final del último discurso de Jesús. Pues, desaparece como expectativa futura, para ser reemplazado por otro juicio que se desarrolla en lo íntimo del alma humana”. (Pág. 223).

 

En el libro “VIDA DE JESUCRISTO”, por Burton y Mathews, de la misma serie, se presenta la cuestión de los pasajes del Nuevo Testamento que tratan de la engendración virginal del Señor. Se lo hace en forma tal que salta a la vista el interés de los autores en rebajar su credibilidad:

 

Valor histórico de las secciones referentes a la infancia de Jesús... Respecto a éstas hay dos opiniones opuestas: (a) que son estrictamente históricas. Esta opinión se basa en la presuposición de que la Biblia es infalible, y también en la creencia en la divinidad y la impecabilidad de Jesús.

(b) que son agregados posteriores a los relatos del evangelio, que se desarrollaron para explicar la genuina humanidad a la vez que divinidad de Jesús, tal como la sostenían los cristianos a fines del Siglo I. En apoyo de esta opinión se cita el silencio de los evangelios, salvo Mateo 1:18-25 y Lucas 1:34-38, respecto al nacimiento virginal de Jesús. Esta opinión es sostenida por muchos que apoyan la divinidad de Cristo sobre otras bases. Así presentado el asunto, es una cuestión de crítica literaria más bien que de fe en Jesús. El material debe ser considerado en conjunto. Si no es histórico, Jesús habría sido hijo legítimo del matrimonio de José y María”. (Pág. 39, 40).

 

Hermanos: podríamos continuar citando sin solución de continuidad, de libros y otras publicaciones que presentan abierta o solapadamente, las conclusiones de la crítica destructiva. Pero, como todo ello ha derivado de las corrientes europeas y estadounidenses, daremos seguidamente un resumen de estos asuntos, tal como fueron denunciados por el Pastor NEWTON C. CONANT, de los Estados Unidos, en su libro “PRESENT DAY METHODISM AND THE BIBLE”, impreso en 1949, por la Bible Protestant Press, Camden, N. J., con los auspicios de “Sword of the Lord Publishers”, Wheaton, Illinois:

 

“El Pentateuco no fue escrito por Moisés (esta es la teoría de Graf-Wellhausen, de las cuatro fuentes). La creación y el diluvio son historias paganas no del todo expurgadas. La caída del hombre es una leyenda. Caín y Abel son ilustraciones tribales antes que individuos históricos. La historia del diluvio es de origen pagano. Abraham ofreciendo a Isaac es una costumbre pagana. El cruce del Mar Rojo tiene relatos dudosos entre los cuales se debe elegir qué creer y qué no creer. Ruth es un libro de ficción y es perder tiempo inútilmente tratar de comprobar su veracidad histórica. 1ª Samuel es anticristiano. Reyes contiene errores, es fantástico y no es histórico. Esther es un libro ficticio. Algunos salmos no son inspirados. Los profetas no predecían, sino que eran simples predicadores de los males de su tiempo. Isaías ha sido escrito por tres personas distintas(excuso decir, de paso, que los documentos hallados últimamente en Palestina echan por tierra este serio error de la crítica). Daniel es una falsificación histórica. Jonás es una ficción. No debe esperarse que el Nuevo Testamento sea infalible. Mateo contiene errores e inexactitudes. Marcos contiene errores geográficos. Juan es fraudulento y no histórico. Hechos contiene errores y discrepancias. Las epístolas pastorales de Pablo, no son de Pablo; un autor desconocido usaba su nombre. Hebreos está muy lejos de problemas modernos. 1ª Pedro fue escrito como antídoto para el libro inflamatorio del Apocalipsis. 2ª Pedro no fue escrita por Pedro y es de poco valor. La epístola de Judas trata de herejías que ya no existen y está fuera de tiempo actualmente. Apocalipsis no es profético y tiene poco valor”.

 

En cuanto a doctrinas:

 

“El Dios de Moisés es la “divinidad de la montaña” (una divinidad pagana). Dios es padre de todos (universalismo). La trinidad es un concepto novo-testamentario. Jesús no reclamaba ser Dios: Jesús no era el único hijo de Dios, pero realizó las más altas posibilidades de Dios morando en un hombre. No hay tal cosa como nacimiento virginal de Jesucristo. La cruz no es necesaria. Isaías 53 no nos habla del Señor Jesucristo. La resurrección no debe ser entendida literal o corporalmente; los relatos escriturales de la resurrección están en conflicto y por otra parte, la resurrección física o corporal de todos no es ni razonable ni tampoco necesaria. Los santos son también gente como Kagawa o Mahatma Gandhi. Los hombres no son nacidos con una naturaleza humana corrompida. Fe salvadora no es una doctrina bíblica. El nuevo nacimiento es una etapa del desarrollo humano. La persona de Satanás es negada. Los demonios son meras teorías. El anticristo es una figura de las supersticiones antiguas. Los oficiales de la Iglesia, no son requeridos para que crean doctrinas. Mahoma, Confucio, Hinduismo y Budismo, son grandes fes. Cristo junta y exalta lo más profundo de esas religiones. Destino eterno no es resuelto en la muerte; disciplina purgatorial le sigue. Cielo e infierno, no son otra cosa que imaginación liberada. Cristo no enseñó su segunda venida y no habrá tal; Pablo equivocóse sobre esto. El Reino vendrá por reformas sociales”. (Ultimamente se ha llegado a decir que la U. N., es el “reino” de Dios).

 

¡TAL EL CUADRO! ¡ESO ES EL MODERNISMO RACIONALISTA! ¡ESTA ES LA APOSTASIA! Desgarra el corazón pensar que esas son las enseñanzas que algunos maestros del metodismo han desparramado entre niños, jóvenes y adultos en sus Escuelas Dominicales, miembros de sus Iglesias y estudiantes en sus Institutos Teológicos. Mas gracias damos a Dios, por la vigorosa reacción de algunos fieles hermanos metodistas como el Hno. Conant y otros en los Estados Unidos; y como lo fueron en nuestro país el Dr. Juan F. Thompson, el Dr. Guillermo Tallon, el Pastor Alberto G. Tallon, el laico Nicolás Casullo y tantos otros, hermanos amados en el Señor. Dios levante en nuestro tiempo, a muchos metodistas como aquellos primitivos metodistas de fe genuina y ardorosa pasión por la Palabra de Dios, cuya santa memoria y denodado ejemplo jamás olvidaremos.

 

Desde luego, el modernismo-racionalista fracasó estrepitosamente en la evangelización de los pecadores y en la edificación de los creyentes. El modernismo no convierte a nadie aunque engañe a muchos. Por otra parte, su tan decantado mejoramiento progresivo de la humanidad, basado en sus teorías optimistas del llamado Evangelio social, sufrió rudo contraste con el estallar de dos horrendas guerras mundiales, que echaron por tierra la pretensión de Evolución moral, traslación religiosa de las teorías de la evolución física. Unase a ello, la resistencia que en muchos ámbitos cristianos hallaron tales errores, por la acción clara y valiente de aquellos fieles fundamentales en su fe que Dios levantó en todo tiempo y país conocido y en toda Denominación Evangélica existente, así como aun fuera del campo denominacional propiamente dicho, aunque siempre Cristiano, para enfrentar al modernismo-racionalista, exponerlo y refutarlo; y se nos hará claro que Satanás se vió urgido, tiempo ha, a ir pensando en algo más moderno aún, con lo cual pudiera continuar su ministerio de error y engaño. Pero esto merece capítulo aparte.

 

 

 

Ill)   Nuevo modernismo: Barthismo; Neo-Ortodoxia       (Vínculo a segunda parte)  

 

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