por José María Di Pardo
Primer Congreso Espiritual ALERTA, Buenos Aires, 1956
Hermanos evangélicos:
Ante la realidad de una Biblia
modernista en nuestra presencia, VERSION
STANDARD REVISADA, en la cual se mutilan textos para introducir cambios
fundamentales doctrinarios; DIOS, por SU PALABRA, formula a sus hijos una
pregunta tremenda, que debe producir una fuerte sacudida mental y espiritual a
nuestras conciencias:
“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿QUÉ HA
DE HACER EL JUSTO? (Salmo 11: 3).
Nuestro primer pensamiento es
de que existe una relación tan substancial entre el cristiano evangélico y los
fundamentos sobre los cuales reposa su
seguridad de salvación; están ellos tan ligados y enraizados a su ser moral y
espiritual, que sería de todo punto imposible que permaneciera ilesa, si a esos
fundamentos se les pudiera despojar de
su Divinidad, de su virtud de inmutables e inviolables.
En otros términos y dentro
del pensamiento cristiano; si fuera posible destruirlo quedaría sin salvación
para su alma, sin paz en su corazón, con sólo una
horrenda esperanza de juicio y hervor de fuego. (Hebreos 10: 27).
Pero los fundamentos son ETERNOS, INTANGIBLES, INDESTRUCTIBLES. Con jubilosa
gratitud hacia Dios, podemos repetir con el apóstol San Pablo:
“Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida,
ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni
lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 8:38-39)
Esta afirmación, parecería
restar importancia al interrogante planteado por LA PALABRA DE DIOS, por cuanto
los fundamentos son intangibles, pero dejaremos para más adelante la
consideración de ese asunto.
Por ahora —y refiriéndonos
a la nueva Biblia— uno de los puntos que incluye nuestro tema general, hemos
de reseñar las causales que desde el principio atentaron contra la autoridad de
la Palabra de Dios.
La trama que sirve de fondo a
la historia respectiva es sutilísima, pues si bien descansa sobre bases humanas
determinantes, se origina en un ser que no es humano, sino altamente espiritual: Satanás; y para aprehender el proceso
evolutivo, para seguir sus hilos invisibles, será necesario ahondar al
personaje, a intuirlo, a discernirlo a través de toda la trayectoria en su
incidencia sobre el hombre, actuando por sus valores humanos, en una vinculación
más o menos estrecha, según el grado de influencia que sobre él pueda
ejercer.
Fue Satanás en el Edén, en
su primera relación con el género humano, quien con toda falacia, cuestionó
la validez de la Palabra de Dios y arranca de allí su interdependencia con el
hombre.
Pero obsérvese que ese ser altamente
inteligente, que no había guardado su dignidad en los tiempos que
precedieron a la aparición del hombre, al ponerse en contacto con él, se
reduce al nivel de una bestia, no sólo por su introducción en un ser
irracional, a través del cual fueran audibles a nuestros primitivos padres las
palabras de la tentación, sino que su rebeldía le hace cometer la
irracionalidad de atraer sobre sí,
por toda la eternidad, el justo juicio y castigo de Dios (Génesis 3: 14-15). De
allí el estigma de que su mismo nombre se identifique desde entonces con el
nombre del reptil en el cual encarnó: la
serpiente. (Ap. 12: 9).
Corresponde, pues, a Satanás,
la paternidad del intento de invalidar la Palabra de Dios y luego a quienes se
constituyen en sus instrumentos ejecutores.
Dios, en su Divina
Providencia, además de la palabra oral de sus siervos, había previsto LA
PALABRA ESCRITA, sea del Antiguo como del Nuevo Testamento, para colocar las
enseñanzas al abrigo de toda alteración, de todo espíritu de error o de
mentira.
Desde el Génesis al
Apocalipsis, una armonía profunda se evidencia en esa compilación maravillosa
que llamamos LA SANTA BIBLIA, porque todos sus libros se compenetran unos a
otros por el mismo Espíritu Santo. EL LIBRO DE LA VIDA no ofrece ni la más
ligera nube que rompa su unidad de fondo. No existe en su granítico basamento
el más pequeño resquicio por donde —con justicia— pudiera ser minado.
Pero LA BIBLIA contiene hechos
sobrenaturales, desde el punto de vista meramente humano, aunque perfectamente
naturales porque la acción corresponde a Dios, y lo sobrenatural según la filosofía racionalista es inadmisible
porque trasciende la razón. La credibilidad de esos hechos se hace entonces una
cuestión de fe.
El apóstol San Pablo expresa
al respecto:
“...mas
no les aprovechó el oír la palabra a los que la oyeron sin mezclar fe”. (Hebreos
4: 2)
Ese principio inalterable de
que la fe es necesaria para la aceptación
de la Palabra de Dios, constituyó el blanco del ataque satánico contra la
AUTORIDAD BÍBLICA.
Ya el JUDAISMO, por sus sectas
más caracterizadas, se había pronunciado en contra. LOS SADUCEOS, altos críticos
radicales de su tiempo, rechazaban todos los elementos sobrenaturales de la fe
judaica. Y LOS FARISEOS, a quienes el Señor apostrofó como los que dicen
pero no hacen y de sepulcros blanqueados, añadían a las Escrituras legítimas
de las cuales eran copistas y principales instructores, rituales, leyendas e
interpretaciones místicas que las desvirtuaban.
EL CRISTIANISMO, desde sus
primeros albores, no dejó de dar su diezmo de contribución a la RAZON en
perjuicio de la REVELACION. A mediados del siglo segundo, comenzamos a ver como
maestros de la Iglesia a una sucesión de hombres de alta educación, como Justino Mártir y Clemente de
Alejandría, que antes de sus conversiones eran maestros de filosofía; Cipriano,
un maestro de retórica y Orígenes
estudiaba filosofía bajo maestros paganos, mientras se procuraba su sustento
mediante la enseñanza de la retórica. Ellos y otros como ellos, se inclinaban
a veces a las doctrinas de Platón, pero como no podían sacrificar el dogma a
las cavilaciones de la mente, se veían precisados a escoger lo bueno de las
escuelas filosóficas y desechar lo restante. Así resultaba que cierto grado de
eclecticismo era una necesidad. La escuela ecléctica tuvo su origen en Alejandría
y escogía de los demás sistemas filosóficos lo que le parecía verdadero o más
verosímil, sin ligarse con los principios de ninguna. Allí descollaron muchos
cristianos de los cuales bastará nombrar a Clemente
de Alejandría que nos ha dejado el conocido pasaje en que describe su método:
“Por
filosofía no entiendo la estoica, la platónica, la epicúrea o la aristotélica;
lo que estas escuelas hayan enseñado que sea conforme a la verdad, a la
justicia, a la piedad, a todo esto llamo yo selecta filosofía.”
Estos padres de la Iglesia creían
que podían combatir la filosofía pagana con las armas de la filosofía, y solían
aplicar los principios filosóficos y de lógica, al estudio de doctrina
cristiana. No se apercibían que al hacer eso estaban adulterando la doctrina.
Como expresa Mosheim —distinguido historiador—: Esta nueva filosofía (neoplatonismo) equivocadamente adoptada por Orígenes
y otros cristianos, hacía mucho daño al cristianismo, pues por su medio estos
maestros envolvían en oscuridad filosófica, a muchas partes de nuestra fe que
en sí son sencillas, y aun agregaban a las enseñanzas del Señor, no pocas
cosas de las que no hay indicios en las Escrituras.
Junto con estas tendencias,
encontramos que muchos aplicaban los principios de interpretación alegórica,
con los cuales se había pretendido reconciliar la filosofía griega con las
Escrituras del Antiguo Testamento. Tal sistema daba rienda suelta a imaginación
y en la práctica sus resultados eran que se abandonaban las verdades
escriturales para seguir las propias especulaciones.
He aquí, sucintamente
esbozado, el génesis de perversión,
que en su fondo consistía en el esfuerzo para definir con exactitud y lógica
humanas, ciertas verdades reveladas, para cuya comprensión nuestras mentes
naturales no son suficientes.
Se pretendió luego con otros
sistemas filosóficos más estilizados, pero que no desmentían su paternidad naturalista, atacar la AUTORIDAD DE LA SANTA BIBLIA,
afirmando que su veracidad no era necesaria, por cuanto el fundamento de la
religión residía en el sentimiento
religioso innato, en la propia
conciencia interior. Lo más repudiable de este sistema es que se apropió
de los viejos términos teológicos para presentar su pensamiento liberal
negativo y así su doctrina se torna aún más engañosa, pérfida y abominable.
En otro trabajo bajo el tema
de Falsos cristos y falsos profetas,
fueron expuestas con amplitud de fondo y de detalles, esas distintas tendencias
con sus características particulares.
En el presente, me concretaré
sólo a citarlas, como introducción al tema, la
nueva Biblia, sin preocuparme siquiera de rebatirlas, porque mi mensaje no
está destinado a ateos, ni racionalistas, ni incrédulos, sino a cristianos
evangélicos.
Encauzada así la corriente de
quienes cuestionaban la autoridad bíblica, se pretendió también medir su
veracidad mediante estudios críticos, como
crítica textual, crítica filológica, crítica histórica y alta crítica.
El estudio de todas las
cuestiones relativas al origen, a la historia y al carácter libros, tiene su
lugar legítimo y necesario en la teología. Estos trabajos de la crítica
sagrada, si se conservan en su justo límite,
son de gran importancia como preparación a la exégesis, pero no pueden
interesar directamente a la fe, ni incidir negativamente sobre ella para
destruirla, PORQUE LA FE DE LA IGLESIA Y LA DE CADA CREYENTE REPOSA SOBRE
FUNDAMENTOS MUY DISTINTOS DE LOS RESULTADOS HARTO VARIABLES, SOFÍSTICOS Y
CONTRADICTORIOS DE LA CRÍTICA.
Los pretendidos eruditos, sin apercibirse de la grandeza infinita de las cosas
ofrecidas a sus meditaciones, antes bien, inflamados en el orgullo de su erudición,
basaron sus investigaciones en la INCREDULIDAD, para reducir los hechos que
cuestionaban a proporciones naturales, por cuanto así satisfacían sus
conceptos racionalistas; y los negaron después, concluyendo por destruir el
valor histórico de los libros que los contienen.
Y finalmente, no contentos con
desvanecerlos con la fuerza de su científica dialéctica, con que han sabido
adornar sus conclusiones, como epílogo lógico de sus teorías inmundas, ahora
tratan de quitarlos de las páginas de LA SANTA BIBLIA, mutilándola e
introduciendo conceptos tergiversados en su texto, como ocurre con la
VERSION STANDARD REVISADA que han publicado.
Al formular esta denuncia
desde este Congreso Espiritual, quisiéramos llegar al corazón de nuestros
hermanos en Cristo, con quienes nos une la común fe en el Señor y los lazos
fraternos que crea la unción del Espíritu Santo en los corazones de los
regenerados.
Quisiéramos decirles a ellos,
que hasta ahora tuvieron ideas confusas respecto al modernismo, que no se trata
ya de libros modernistas, o de ministros
modernistas sino que se trata de la Biblia
modernista, publicada en idioma inglés; y de la amenaza que se cierne sobre
la versión castellana.
Sólo la influencia satánica
a la que nos referimos al principio, que juega siempre con mano invisible a través
de sus secuaces, pudo inspirar en el pensamiento y corazón de algunos, la
voluntad de realizar el más grave intento apóstata efectuado hasta la fecha. Y
con estos conceptos introductorios, podemos ahora entrar de lleno a considerar la
nueva Biblia.
En Septiembre de 1952 y
precedida por una propaganda extraordinaria, apareció en los EE.UU. de Norteamérica
una nueva versión de la Biblia, como dijimos, en idioma inglés, de la que ya
se han distribuido varios millones de ejemplares. Esa Biblia fue auspiciada por
el Concilio Nacional de Iglesias de ese país, columna fuerte del Concilio
Mundial de Iglesias.
El Comité encargado de su
traducción, estudio y revisión, que comenzó sus tareas en el año 1935, fue
constituido por 32 eruditos,
pertenecientes a distintas denominaciones, colegios y universidades de EE.UU. y
el Canadá, todos de neto pelaje modernista, que en manera alguna reconocían a
la Biblia como LA PALABRA DE DIOS,
infalible e inerrable, de lo cual dieron claras evidencias a través de los
libros y escritos de que son autores. El más conservador de ellos, el Dr.
William Albright, en un artículo publicado algunos años atrás en una
Concordancia, manifiesta que la única doctrina puesta en duda por los
descubrimientos arqueológicos, era la
inspiración de la Biblia.
Otro erudito, Walter Russell Bowie,
escribió un libro sobre los grandes hombres de la Biblia, y burlándose de la
verdad y de los hechos que se hallan en la Divina Palabra, dice que según las
tradiciones que han llegado hasta nosotros por medio del FOLKLORE del pueblo de
Israel, Matusalem vivió 969 años, y que llegó a ser no sólo una leyenda,
sino también un proverbio.
Clarence
T. Craig, otro integrante del Comité,
es autor de un libro sobre “Los principios del Cristianismo”, en el que
expresa lo siguiente: “Ningún evangelio
describe la salida de Jesús de la tumba. El hecho de que la tumba fue
encontrada vacía, puede tener muchas explicaciones, y lo último que el hombre
moderno puede creer es que el cuerpo de Cristo fue resucitado.”
No deseo continuar refiriéndome
a los demás eruditos intervinientes,
ni a los libros de los cuales son autores, porque repugna a mi sensibilidad
cristiana. Sólo cité esos casos para indicar los rasgos de audacia apóstata,
de quienes tuvieron a su cargo la tarea de esta nueva versión de la Biblia.
Denunciamos
concretamente que en LA VERSION
STANDARD REVISADA DE LA BIBLIA, es
evidente la intención maligna y maliciosa de eliminar en algunos textos, cuanto
se refiere a la Divinidad de nuestro Señor Jesu-Cristo, para hacerlo aparecer
como mero hombre.
Este solo enunciado,
pecaminoso y abominable de por sí, debe sin duda sobrecoger con obsesión de
dolor y de pena el espíritu de cada creyente verdadero.
De nuestra parte, aportaremos
algunas pruebas para fundamentar nuestra acusación, luego de lo cual habrá
sobrada razón para que este Congreso Espiritual repudie como herética esta
versión, y haga público ese repudio para conocimiento de nuestros hermanos en
la fe y de las Sociedades Bíblicas Unidas que la venden.
En primer lugar las que atacan
la engendración virginal de nuestro Señor.
En ISAIAS 7: 14, nuestra versión
castellana REINA-VALERA expresa:
“Por tanto el mismo Señor os dará señal; He aquí
que la virgen concebirá y parirá hijo, y llamará su nombre Emanuel”.
En cambio, en la versión
nueva han suplantado el vocablo VIRGEN por las palabras MUJER JOVEN.
Pero obsérvese que es posible
ser mujer joven sin ser virgen, y que
si se aplica ese criterio a la madre del Señor, se llega a una conclusión
abominable.
Los modernistas alegaron como
defensa de la suplantación, que la palabra del original hebreo del Antiguo
Testamento que se tradujo: ALMAH, reviste la significación de una mujer joven en edad de contraer matrimonio, y que el término
hebreo específico para significar VIRGEN es BETHULAH que no se menciona en Isaías
7: 14.
Por otra parte, no excluyen
para ALMAH también la significación de VIRGEN, y así lo reconocen lacónicamente
al consignar O VIRGEN en la nueva versión nota al pie.
Veamos qué nos dicen los
eruditos fundamentales:
1.º) Los traductores de
Septuaginta, que tradujeron las escrituras del Antiguo Testamento del hebreo al griego, 270 años antes de Cristo, mucho antes de que
hubiese un Nuevo Testamento, o ninguna cuestión acerca de Jesús de Nazareth,
tradujeron la palabra ALMAH por VIRGEN. Es indudable que los 70 traductores,
todos ellos hebreos, estaban mejor informados de lo que pueden estarlo los
modernistas de hoy, para conocer el significado de ALMAH.
2.º) El apóstol San Mateo,
no está de acuerdo de que ALMAH signifique “MUJER JOVEN”, pues él la
tradujo del hebreo al griego en su
evangelio como VIRGEN y el apóstol inspirado es de mucha más autoridad
para la Iglesia de Cristo que los así llamados
eruditos modernistas.
3.º) Aunque ellos
impropiamente sostienen que la palabra hebrea para significar virgen es Bethulah, han
olvidado que ese término en Joel 1: 8 es usado para mujer casada.
Pero dejando para los hebraístas
estas disquisiciones de filología y aun concediendo lo que los mismos
modernistas aceptan, que la palabra ALMAH, del hebreo, puede ser traducida
indistintamente como MUJER JOVEN o como VIRGEN, ¿por qué entonces en el texto
de Isaías 7:14, se deciden por la traducción de MUJER JOVEN, que ni niega ni
afirma la virginidad, dejando así librado a la interpretación antojadiza y
capciosa de cada uno, un asunto tan importante como la engendración virginal de
nuestro Señor? ¿Por qué no usaron la palabra VIRGEN, como ellos mismos
tuvieron que traducir en Mateo 1: 22-23, en el pasaje que hace referencia directa a la profecía de Isaías 7:14?
Surge
pues evidente la malignidad, la malicia, la intención de sembrar la duda, de
echar sombras, al escoger entre las dos traducciones, la que podía engendrar
incredulidad en cuanto a la engendración de Jesu-Cristo.
Ya en futuras ediciones de esa
Biblia eliminarán la nota al pie que dice o virgen
y quedaría sólo en el texto mujer
joven. Después habían de corregir a San Mateo, alegando que si el
evangelista hace referencia a la profecía debía estar acorde con ella a cerca
de la significación del vocablo. Todo es cuestión de tiempo y nada hay tan deshonesto como los procedimientos que emplea un
modernista.
En LUCAS 2: 33, leemos en
nuestra versión castellana:
“Y
José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él”.
En la versión modernista, en
lugar de José y
su madre ponen Y SU PADRE Y SU
MADRE.
Aquí, sin ninguna clase de
explicación, afirman explícitamente que José es el Padre del Señor.
En MATEO 1: 16, dice la versión
REINA - VALERA:
“Y Jacob engendró a José, marido de María, de la
cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo”.
En la nueva versión se traduce bien el texto, pero en nota al pie se dice
lo siguiente: “Otras autoridades
antiguas leen: José, con quien estaba desposada la virgen María, era el padre
de Jesús, quien es llamado el Cristo.”
Otra vez podemos observar que
con toda claridad se indica a José como
el padre del Señor, por la autoridad que esos eruditos
dicen conceder a algunos manuscritos.
Los manuscritos más cercanos
a los originales, no se aproximan a los días apostólicos más allá del siglo
IV. Es conveniente tener en cuenta la grande labor habida para ese siglo IV, de
copista tras copista, para multiplicar los manuscritos, dado las crecientes
necesidades de la predicación. Si en un solo manuscrito se hubiera expresado
que José era el padre de Jesús, ello
hubiera sido causa bastante para que apareciera después en muchos otros.
Pero en verdad no existe un
solo manuscrito en lengua original que
contenga esa afirmación, sino que sólo se expresa en una versión en lengua siríaca, escrita años después del tiempo apostólico.
Por Divina Providencia, aun
nos quedan presentes y consultables, muchos de los manuscritos de sus primeros
siervos, para alentarnos a sostener por intangible, dentro
de la crítica textual, el nacimiento virginal de nuestro Señor. Lecciones
y testimonios abundan que evidencian que ese documento que ellos citan y en cuya
virtud se permiten afirmar una paternidad espuria, no es de autoridad alguna,
pero sí la tienen, históricamente probado, aquellos que citan la legítima
paternidad de nuestro Señor.
Sería
necesario probar antes, que todos los manuscritos son defectuosos, menos el que
ellos invocan con voluntaria malicia.
Y ESO AUN NO ESTA HECHO.
Hemos de examinar ahora dos
textos en los que la NUEVA VERSION elimina la Divinidad del Señor Jesu-Cristo.
En ROMANOS 9: 5, leemos en
nuestra versión castellana:
“Cuyos
son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es
Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”.
Obsérvese que el cual es Dios se refiere directamente a Cristo.
Pero la nueva versión ha
hecho dos frases de ese texto y expresa:
“Cuyo son los patriarcas, y de los cuales vino según
la carne, el Cristo. (PUNTO SEGUIDO). Dios que es sobre todas las cosas, sea
bendito por los siglos. Amén”.
Ellos,
al cortar la continuidad de la frase por medio del punto entre Cristo y Dios,
alteran en absoluto el sentido y desaparece el concepto de CRISTO como DIOS.
En 1.ª TIMOTEO 3: 16, leemos
en nuestra BIBLIA CASTELLANA:
“Y sin contradicción, grande es el misterio de la
piedad: Dios ha sido manifestado en carne...
En cambio la NUEVA VERSION
dice:
“Ciertamente, lo confesamos, grande es el misterio de
nuestra fe: El fue manifestado en la carne...
Han suprimido “Y sin contradicción” y han suplantado
el nombre del Ser Supremo DIOS, que se refiere directamente a Jesu-Cristo, por
el pronombre personal EL, destruyendo otra vez en esta escritura la Deidad de
nuestro Señor.
Hermanos: Podríamos
continuar varias horas con otras citas fraudulentas y omisiones que
contiene esta versión de la Biblia, pero no deseo fatigar más vuestra atención
con este aspecto de mi exposición. Por otra parte, esas alteraciones, para que
sean bien comprensibles, más que oírlas es conveniente leerlas uno mismo y
cotejarlas objetivamente.
Ya en su tiempo iremos publicándolas
con toda amplitud de detalles. Pero hoy nos conformaremos con las expuestas, que
son más que suficientes para afirmar que esta nueva versión de la Biblia, no
es LA PALABRA DE DIOS, sino LA PALABRA DEL DIABLO.
“Si
fueren destruidos los fundamentos, ¿QUÉ HA DE HACER EL JUSTO?”
¿Qué ha de hacer el justo,
es decir, el justificado por la fe en el Señor, ante la limadura profunda que
se intenta contra su Divinidad? ¿Qué ha de hacer, ante el intento de quienes
quieren destruir de las benditas páginas de LA SANTA BIBLIA los fundamentos
de su fe?
¿Qué ha de hacer cuando se
pretende debilitar y destruir el principio de la AUTORIDAD DE LA BIBLIA, que
tantas experiencias preciosas le concedió en su vida de creyente?
Señores ministros de LA
PALABRA DE DIOS: para que vuestra predicación produzca la fe y las conversiones
de almas, ¿no es acaso necesario que ella sea el eco fiel y vivo de la Palabra
de Dios y de su revelación? ¿Qué haremos entonces con esta versión, que
desacredita a la Biblia a los ojos de los inconversos?
¿Qué ha de hacer la juventud
cristiana, que constituye la fuerza dinámica y propulsora, cuando en su mente
en lugar de la luz del entendimiento espiritual, se siembran las dudas de la
incredulidad?
Plegue a Dios que a su
interrogante: ¿QUÉ HA DE HACER EL JUSTO?, cada uno de nosotros responda como
el Salmista:
“TU
SIERVO SOY YO, DAME ENTENDIMIENTO: PARA QUE SEPA TUS TESTIMONIOS.
“TIEMPO
ES DE HACER, OH JEHOVA!: DISIPADO HAN TU LEY”. (Salmo
119: 125-126)
¡Qué gran cristiandad en el
mundo, si siempre se hubiera respetado el CODIGO SANTO! Pero cuando se construye
con bases falsas, cuando se pretenden torcer los fundamentos para satisfacción de los propios conceptos, cuando la
PALABRA DE DIOS se supedita a la palabra de los eruditos, no se puede esperar, no se puede exigir que la grey evangélica,
tenga un respeto fundamental por ninguna de sus instituciones y por eso la vemos
desarrollarse en forma raquítica y con mucha fatiga.
Pero, ¿qué nos toca a
nosotros esta NUEVA BIBLIA ANTIBÍBLICA publicada en Norteamérica? ¿No será
que estamos haciendo demasiado ruido por algo en que no tenemos nada que ver? Así
pueden opinar sólo los irresponsables, negligentes y espíritus dormidos.
En nuestro carácter de hijos
de Dios, en las relaciones con nuestros hermanos, en los acontecimientos que se
relacionan con la fe evangélica, a corta o larga distancia; nada puede sernos
indiferente, nada nos es extraño, nada deja de vibrar en nosotros. Todo nos
afecta o nos interesa en algún sentido, teórico o práctico. Las
comunicaciones recíprocas nos acercan unos a otros y los lazos de la
fraternidad espiritual, pueden amalgamar en una conciencia religiosa común a
todos los cristianos.
Por otra parte, en estos países
latinoamericanos, la cristiandad evangélica y sus instituciones principales, se
han movido al impulso de la ayuda misionera y orientación espiritual de otros
países, y de Norteamérica en particular, y su influencia en muchos aspectos es
decisiva.
Es por eso que fuimos
sobrecogidos de zozobra, cuando hace unos años comenzó a agitarse en nuestro
ambiente evangélico, la necesidad de la revisión del Texto Bíblico
Reina-Valera, porque veíamos accionar en torno a esa iniciativa a reconocidas
figuras modernistas de nuestro país.
Es que no podía para
nosotros, que alguna experiencia tenemos de estas cosas, carecer de sentido lo
que apareció en EL PREDICADOR EVANGÉLICO del trimestre Julio-Septiembre de
1950, bajo la firma de Carlos Turner:
“Una
exigua minoría compuesta principalmente de misioneros, favorecería una
“revisión más completa y comprensiva de la Biblia, llegando hasta sugerir
que las “Sociedades Bíblicas apoyen la idea de una versión completamente
nueva...”
“Una
versión completamente nueva basada en los textos originales y siguiendo el “método
usado por la comisión que está produciendo la REVISED STANDARD “VERSION en
inglés...”
No podía pasar desapercibido
para nosotros, la publicación del Dr. B. Foster Stockwell, rector de la Facultad
de la calle Camacuá, esclarecido maestro racionalista, quien tratando el tema
en CUADERNOS TEOLÓGICOS del primer semestre de 1950, nos dice:
“Algunos
quisieran ver una versión nueva que se ajustara a las más rigurosas normas
actuales de los estudios bíblicos; pero nos permitimos dudar de que haya todavía
un grupo de evangélicos netamente latinoamericanos capacitados para una tarea
de esta envergadura...”
Damos gracias a Dios de que el
Boletín de las Sociedades Bíblicas Unidas de Noviembre de 1955, nos informa
respecto a la revisión de la versión REINA - VALERA, que ya toca a su fin y
que ha sido substancialmente de forma, no habiéndose tocado ni el texto ni su
integridad. (Nota del editor: Esta
afirmación fue dada en 1956, cuando aún no había aparecido la edición de la
RV1960, la cual fue motivo de seria denuncia, conforme se anticipa en las
Conclusiones expuestas más abajo y que se expusieron más tarde en diversos ámbitos
y publicaciones).
Pero es indudable que
poderosas influencias modernistas están presionando a las Sociedades Bíblicas
Unidas para que publiquen una versión modernista en castellano y ya hay un
principio de ejecución al poner en circulación un nuevo Testamento bilingüe,
en inglés y en castellano.
El texto en inglés
corresponde a LA VERSION STANDARD REVISADA que hoy hemos denunciado, y la parte
en castellano, es una versión denominada la
versión latinoamericana, que según informes de fuentes autorizadas, ha
sido preparada especialmente para esta edición. El
texto en castellano contiene cambios y omisiones de importancia con respecto a
la versión REINA - VALERA.
Hermanos evangélicos
argentinos: ¿hemos de quedar impasibles viendo cómo se están destruyendo los fundamentos en las páginas de la Biblia y que de seguir las cosas
como van, no ha de llegar a manos de nuestros hijos en toda su pureza y
santidad, sino mistificada, como ocurre con la nueva versión en inglés?
EL CELO demostrado por el Espíritu
Santo en el Apocalipsis, amenazando con borrar el nombre en el Libro de la Vida
y su parte de la Santa Ciudad, al que añadiere o quitare a las palabras allí
dichas, alcanza a todos los libros de la SANTA BIBLIA, porque el mismo Espíritu
los inspiró. ESA ADVERTENCIA GRAVE Y SOLEMNE QUEDA A LA CONSIDERACION DE LOS
QUE LO ATENTEN Y DE QUIENES SIN PROTESTA LO TOLEREN.
CONCLUSIONES
DEL “COMITE DE ESTUDIO”
del Tema:
La
“Nueva” Biblia
“SI
FUEREN DESTRUIDOS LOS FUNDAMENTOS, ¿QUÉ HA DE HACER EL JUSTO?” (Salmo 11:
3)
POR CUANTO ENTENDEMOS:
q
Que
se ha llevado a cabo el hecho más grave realizado hasta estos momentos por los
hombres de tendencia liberal modernista, quienes, inspirados por Satanás, se
han atrevido a posar sus garras en las mismas páginas de la Biblia, para
introducir cambios doctrinarios de fundamento.
q
Que
ese intento se concretó con la traducción de una nueva versión inglesa de la
Biblia, puesta en circulación en septiembre de 1952, bajo el nombre: REVISED
STANDARD VERSION, en la que es evidente la intención de sus traductores, en
algunos casos de destruir y en otros aminorar la doctrina de la Deidad de
nuestro Señor Jesu-Cristo; aparte que contiene omisiones y mutilaciones
importantes de textos bíblicos.
q
Que
por esa circunstancia La Versión Standard
Revisada de la Biblia, tiende a destruir la confianza y la fe en la Palabra
de Dios, con todas las consecuencias funestas implícitas.
q
Que,
además, en todos los países latinoamericanos, la Sociedad Bíblica Americana,
miembro de las Sociedades Bíblicas Unidas, puso en circulación un Nuevo
Testamento bilingüe, en inglés y castellano; correspondiendo la parte inglesa
a la de la Versión Standard Revisada,
y la castellana, a una versión denominada la Versión Latinoamericana,
propiedad de la Sociedad Bíblica Americana; el que también en ciertos textos
ataca la Divinidad del Señor.
q
Que
dicho Nuevo Testamento bilingüe, se exhibe y es ofrecido en venta en librerías
evangélicas de nuestra ciudad, aún en aquellas pertenecientes a denominaciones
que blasonan de ser fundamentalistas en sus doctrinas.
q
Que
en cuanto a la revisión de nuestra versión en castellano, Reina-Valera, el Boletín de las Sociedades Bíblicas Unidas de
noviembre de 1955, anticipa la conclusión de esa tarea, que ha sido —dice—
substancialmente de forma, no habiéndose tocado ni el texto ni su integridad.
POR TODO ELLO DECLARAMOS SER
NECESARIO:
1.
Tener por herética la VERSION STANDARD REVISADA de la Biblia, publicada
en idioma inglés, y así participarlo a todos los círculos cristianos y
hermanos en la fe, con quienes nos sea posible ponernos en contacto.
2.
Solicitar de las autoridades de las librerías evangélicas y Juntas de
Publicaciones o de quien correspondiera, que se abstengan de vender el Nuevo
Testamento bilingüe, ya que su venta implica constituirse en propagadores de la
herejía.
3.
Enviar nota de protesta a las Sociedades Bíblicas Unidas, por el Nuevo
Testamento bilingüe.
4.
Promover que los pastores y dirigentes cristianos adhieran a esta
declaración y solicitar sus opiniones personales para publicarlas.
5.
Mantenernos en situación de alerta, respecto a la anunciada revisión de
la Versión Reina-Valera de la Biblia, hasta que se den a conocer las
correcciones introducidas, para entonces disponer las medidas que las
circunstancias aconsejen.
José María Di Pardo, Justo Argentino Lazarte, Sara Soledad B. de Lazarte, Sara Molina de Andenora, Carlos Alberto Andenora, Siria Angélica Di Pardo.