LA DOCTRINA BÍBLICA DE LA

UNIDAD CRISTIANA

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Por Armando Di Pardo [1]

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 "Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: ... que todos sean una cosa; como tú, oh Padre,
 en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa; 
para que el mundo crea que tú me enviaste.". (Jn. 17:1,21)

 

CONTENIDOS

 

I. INTRODUCCIÓN GENERAL 

II. LOS FUNDAMENTOS 

(1) Prenotandos.

(2) Personas, Elementos y Áreas de Unidad, revelados en la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo (San Juan cap. 17)

(3) Los Siete Principios Fundamentales de la Unidad.

(4) Los Siete Principios Fundamentales, correlacionados conceptualmente nos dan tres Elementos y Áreas de Unidad 

(5) Su relación a los otros Elementos de Unidad.

(6) Conclusión. Definición del Fundamento.

III. SU DIMENSIÓN ESCRITURAL

(1) Definición.

(2) Detalle de la Dimensión Escritural.

(3) Desarrollo de la Dimensión Escritural. 

A. EN RELACIÓN AL ESPÍRITU SANTO, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA ESPIRITUAL, DIVINA.

B. EN RELACIÓN A LA PALABRA DE DIOS O SANTAS ESCRITURAS, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA DOCTRINAL, BÍBLICA.

C. EN RELACIÓN AL TESTIMONIO, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA CORPORAL, U ORGÁNICA, Y MISIONAL.

(4) CONCLUSIÓN. Tesis Sintética sobre la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana

IV. SU VINDICACIÓN

1. La Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, sustituida por un "statu quo" parcializante, bajo el signo de la "cooperación". 

2. Un Testimonio por "TODO EL CONSEJO DE DIOS".

 

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I. INTRODUCCIÓN GENERAL

 

Que es también puerta abierta a la esperanza de un diálogo en amor fraterno, entre los de "fe igualmente preciosa". (1)

 

El "gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo" (2), "gran pastor de las ovejas" (3), y único:

Fundamento (4)

Cabeza (5)

Señor (6)

Pontífice (7)

Abogado (8)

Galardonador (9)

Esposo (10)

y más aún (11), de La Iglesia que El "ganó por su sangre" (12):

¿No oraría por Su Unidad?

 ¡Sí! ¡El oró!

 

La ardiente llama de su amor eterno (13), sacrificó el vivo incienso de su Filial ruego (14): "que sean una cosa... oh Padre... como nosotros somos una cosa." (15). Esas palabras profundas, definitorias, nos revelan que la Unidad Cristiana tiene su Eterna Fuente, Corriente y Dechado, en el Vínculo y relaciones de la Unidad de la Santísima Trinidad. ¿Y quién explorará tal inmensidad? ¿Qué mente, de hombre o de ángel, podrán jamás abarcarla y explicarla? (16).

 

Como Moisés y Josué, quitemos el calzado de nuestros pies peregrinos: el terreno es muy santo! (17).

Postrémonos, pues, ante el Trono de la Gracia (18) y roguemos que "el Espíritu que todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios" (19), ayude nuestra flaqueza (20) y glorifique al Señor tomando de lo suyo y haciéndonoslo saber (21). Sólo así conoceremos, -y aún así sólo en parte (22)-, lo que a Dios ha placido hacer cognoscible, en la revelación de las Santas Escrituras, de su incognoscibilidad! (23). ¡SI! ¡ÉL ORÓ! Por la Unidad de sus discípulos a Sí mismo y al Padre: "Yo en ellos y tú en mí, para que sean en nosotros una cosa" (24). Esto es: la Unidad con los suyos, que establece a su vez, la Unidad de los suyos, como Él lo dijo: -“para que sean consumadamente una cosa" (25) Esa bidimensión - verticalidad y horizontalidad -, de la Unidad, define la Unidad Cristiana, que es decir la Unidad de la Iglesia. Esta, la Iglesia, aunque no fue mencionada explícitamente, se halla incuestionablemente contenida en la clara referencia del Señor:

"Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos" (26).

Es obvio que sólo a la Iglesia se aplican esas palabras porque: ¿ Quiénes la integran sino los Apóstoles y cuántos desde Pentecostés han aceptado al Salvador por el testimonio de ellos que ha quedado perpetuado en el Nuevo Testamento? (27).

 

¡ Sí! Allí se define la Unidad de la Iglesia de Cristo, la Unidad de los renacidos (28) quienes son los únicos "miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos" (29); es decir: de La Iglesia Una y Santa (30) contra la cual "las puertas del infierno no prevalecerán"! (31).

¡ EL ORÓ!

¡ Y los ámbitos de los siglos repitieron los ecos de su ruego! PERO: ¡AY!, junto con ellos, repitieron también los ecos de otras palabras que, por analogía, bien se nos aplican a nosotros, Cristianos Siglo XX, redarguyendo nuestras conciencias con su nota admonitoria, llena de nostálgica y amorosa solicitud: "¿NO HABÉIS PODIDO VELAR CONMIGO UNA HORA?" (32).

Nuestro Señor, que oró, también veló y obró por la Unidad de los suyos:

Su muerte expiatoria y vicaria; su resurrección corporal y su ascensión al Cielo: hicieron posible que Él recibiera "del Padre la promesa del Espíritu Santo", el Espíritu de Unidad, con el cual bautizó a sus discípulos (33).

Ordenó guardar y enseñar que fuesen guardadas todas las cosas que El mandó; y prometió estar con los suyos todos los días hasta el fin (34).

Proveyó, por medio del Espíritu Santo, que la sana doctrina quedara a buen recaudo, intangible, inquebrantable, en las Santas Escrituras (35). Y vive siempre para interceder por Su pueblo (36).

 

Ciertamente, bien puede El decirnos:

"¿QUE MAS SE Había DE HACER A MI VIÑA QUE YO NO HAYA HECHO EN ELLA?" (37). ¡PERO NOSOTROS NO HEMOS VELADO CON ÉL! Esa es la triste verdad en muchas cosas y, entre ellas, respecto de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, que ha sufrido por ello. a) Por una parte, "doctores apóstatas" introdujeron la "levadura" o doctrinas (38) del "modernismo" (39) [2] cuyas filosofías mundanas (40) han puesto en marcha ese intento sincretista que han dado en llamar "ecumenismo". [3] De tal "ecumenismo", que por ser una mezcla inclusivista de elementos heterogéneos (41) no tiene nada que ver con la Unidad Cristiana Bíblica-, sólo podrá emerger el sistema religioso-político-mundano-diabólico, que las Escrituras proféticas han discernido como "BABILONIA LA GRANDE" (42). A nuestros hermanos en Cristo que, sea por confusión o indecisión, aún se hallan envueltos en "yugo desigual" (43) en Denominaciones y Concilios modernistas-ecuménicos, les recordamos que el Señor manda: "SALID DE ELLA PUEBLO MIO" (44).

 

b) Por otra parte, - y esto es lo más penoso -, el "corpus" de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana puede hoy repetir la palabra profética: ...... fui herido en casa de mis amigos" (45). ¡SÍ! "¡DE MIS AMIGOS!" Porque ciertas corrientes de pensamiento, generalmente aceptadas hoy día en la mayoría de los Círculos Cristianos Fundamentales en la Fe [4] sostienen diversos criterios que, sin que se lo advierta, reducen o parcializan la Doctrina.

Por ejemplo:

Algunos enfatizan de tal modo los aspectos subjetivos de la Unidad del Espíritu, - también llamada Unidad Sustancial y Unidad en Cristo -, que, paradójicamente, reducen sus debidos alcances o proyección a otras áreas objetivas y prácticas, tales como: Unidad en la Verdad (46) lo cual lógicamente refiere a Unidad Doctrinal (47); la plena comunión de amor fraternal (48); y la Unidad de Testimonio ante el mundo (49).

Otros hermanos, que reconocen que la Oración del Señor junto con la Unidad Sustancial incluye Unidad en la Verdad o en la Palabra, sin embargo, paradójicamente reducen a ésta última a los así llamados "Fundamentales de la Fe". Y en cuanto a las otras doctrinas Bíblicas sobre las que existen discrepancias entre las distintas Denominaciones, las dejan libradas a la interpretación particular de cada confesión, o las declaran "secundarias" o "periferales" o "no vitales".

Como resultado: al redactarse las declaraciones doctrinales de Iglesias, Misiones, Escuelas de Teología, Convenciones, Comuniones o Concilios de Iglesias Fundamentales, se ha dejado muchas veces sin mención alguna, a la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana. En otros casos se la confunde erróneamente con unión ecuménica. Y en otros casos se la menciona Sólo en parte o parcializada y esa "parte" es presentada como si fuera el "todo" de la Doctrina, sin serlo! Y consecuentemente, queda afectada la manifestación plena de la Unidad entre los hijos de Dios!

 

¡SÍ! ES HORA DE CONFESAR CON ARREPENTIMIENTO Y HUMILLACIÓN

(50): NO HEMOS PODIDO VELAR CON CRISTO UNA HORA!

Por eso, el Señor nos ha traído una carga y ha levantado un Testimonio  ¡  Porque el tiempo es llegado para que despertemos del sueño y entendamos cuál sea la buena voluntad del Señor! (51). El tiempo es llegado para que volviendo al Señor y a Su Santa Palabra, restauremos entre nosotros la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana y la pongamos por práctica! NO HAY ALTERNATIVA!, si es que el Señor ha de hallar a sus pequeños rebaños

(52) en su ya tan cercana venida para arrebatar a Su Iglesia, tal como El lo quiso cuando oró diciendo:-“QUE SEAN UNA COSA... OH PADRE...

                   COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA.”(53).

 

(1) Is.26:2 He.13:1

2 P 1:1,2

(2) Tit.2:11-13 Act.4:12

(3) Sal.23 Jn.101l1-16 1 P.2:25

(4) 1 Co.3:11 1 P.2:4-8

(5) Ef.l.22; 5:23 

(6) Jn.20:28 
Fil.2:11

(7) He.2:17-3:1; 4:15; 5:10; 7:26

(8) 1 Jn.2:1,2 Ro.8:34

(9) Ro.14:10

1 Co. 3:8-15 2 Co.5:10 Ap.22:12

(10) Jn.3:27-31 2 Co.11:2 Ap.19:7

(11) Col.2 :2, 3, 9, 10

(12) Act.20:28

(13) Cant.8:6,7 Jer.31:3 Ef.3:18,19

(14) Sal.141:2 Ap.5:8; 8:3

(15) Jn.17:22 Jn.l0:30

(16) Job 11:7 Ro.11:33-36

(17) Ex.3:4,5 Jos.5 :13-15

(18) Sal.95:6 Prov.15:33 1 P.5:5,6  He.4:16  

(19) .1 Co.2:10-14

 (20) Ro.8:26,27

 (21) Jn.14:26 Jn.16:13~15 1 Jn.2:20

 (22.) 1 Co.13:9-12

 (23) Dt.29:29    1 Tim.6:16

 (24) Jn.17:21,23

 (25) Jn.17:22b, 23b

(26) Jn. 17:20,21a  

(27) Jn.20:30,31 Jn.21:24 2 P.3:1,2
1 Jn.1:1-4

(28) Jn.1 :12,13 Jn.3:1-16 
1 P.1:23-25 1 Jn.5:1

(29) Ro.8:9; 12:5 1 Co. 12:13 Ef.5:30

(30) Gál.3:28 E:f.4:4 
Ef.5 :25b-27

(31) Mt.16:18

(32) Mt.26:40

(33) Jn.1:29,33 
Jn.7:38,39 Act.2:32-38 Ef.4:3,4 1 Ts.4:8

(34) Mt.28:20

(35) Jn.5:39 y 10:35b 
2 Tim.3 : 15-17 
2 P.3:15-18

(36) Ro.8:34 He.7:24,25

(37) Is.5:4a

(38) Mt.13:33 y 16:5-12

(39) Mt.7:15; 24:11 
1 Tim.4:1;2 
2 Tim.4:3,4 
2 P.2:1,2
2 Jn., vv.9-11 Jud.,vv.3,4

( 40) Col.2:4,8

(41) Dt.32:31,32 
Is.5:18-21 
Ez.22:26-28

(42) Ap.17:1 a 1.8:3

(43) Dt.22:10 
2 Co.6:14,15

(44) Ap.18:4

(45) ZcJ3:6

(46) Jn.17:6-8 y vv.14,17,19b, 21,23

(47) Ef.4:13-16

(48) Jn. 15:9-13 Jn.17:26 Act.2:42 
1 JnJ:3; 4:7

(49) JnJ7:18 y vv.21,23 comparar Act.17:6

(50) 2 Cr:7:14 Sal.32:1-6
Prov.28:13
1 Jn.l:9

(51) Ro.13:11-14
Ef.5:14-21

(52) Lc.12:32-40

(53) Jn.17:21,22

 

 

 

II. LOS FUNDAMENTOS

 

  • Prenotandos.
  • Personas y Elementos de Unidad en la Oración del Señor.
  • Siete Principios Fundamentales.
  • Los Siete Principios Fundamentales correlacionados conceptualmente nos dan tres Elementos y Areas de Unidad.
  • Su relación al Señor y entre sí.
  • Su relación a los otros Elementos de Unidad.
  • Definición Sintética de los Fundamentos.

 

(1) Prenotandos.

Qué significamos por: Unidad Cristiana; Doctrina Bíblica; los Fundamentos. El Pasaje Bíblico Clave.

 

Por "Unidad Cristiana" significamos, obviamente, la Unidad de los Cristianos en todas sus connotaciones de origen, áreas de relación y manifestación; y, consecuentemente, la Unidad de la Iglesia Cristiana que ellos integran. Y por "Cristianos", quede claro que sólo entendemos por tales, a los renacidos.

 

Por "Doctrina Bíblica” de la Unidad Cristiana, significamos su cuadro Bíblico completo: "todo el consejo de Dios" sobre ella, tal como "escrito está". Y esto, que es lo mismo para todo asunto Bíblico, requiere lógicamente dos cosas: la selección cuidadosa de los pasajes Bíblicos relacionados, y su correcta interpretación. Aplíquese para ello, la regla de oro de la Hermenéutica: "LA BIBLIA, SU PROPIO INTERPRETE", de modo que toda referencia, deducción, inducción, implicación, inferencia, etc., surjan de las mismas Escrituras, sin contradicción. Tan sencillos principios, - quizás por elementales -, suelen pasarse por alto al punto que, en muchos casos, en lugar de la doctrina en su integridad, se circulan parcializaciones con serias omisiones y/o con adiciones o tradiciones no Bíblicas, que la tuercen.

Por "Fundamentos" significamos al conjunto de los elementos imprescindibles a la estructura integral de la Doctrina. En otras palabras: no sólo a los que comúnmente llamamos "cimiento" sino también a los otros elementos co-indispensables. Por ejemplo: para la Unidad Cristiana es Fundamento inconmovible, la Persona Teantrópica [5] , el Señor Jesucristo. Pero es igualmente fundamental la Persona del Espíritu Santo, Vínculo de la Unidad Cristiana. Y así otros elementos, como veremos. Y es al conjunto de esos Elementos imprescindibles, que llamamos "Fundamentos".

El Pasaje Bíblico Clave, como ya ha quedado evidenciado en la Introducción General de este estudio, es el capitulo 17 del Evangelio según el Apóstol Juan, que registra la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo. Por derecho propio, ese pasaje es la Carta Constitucional de la Unidad Cristiana, porque contiene y define, con explícita o implícita claridad, todas las Personas, Elementos y Áreas de la Unidad. Por tal razón comenzaremos anotando sintéticamente sus puntos relevantes, para extraer luego las conclusiones o Principios Fundamentales.

 

(2) Personas, Elementos y Áreas de Unidad, revelados en la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo (San Juan cap. 17)

1. Un Padre, el Padre de Nuestro Señor, que es en el Hijo. (vv., 1, 2, 5, 6, 11, 12, 21, 26).

2. Un Señor y Salvador, el Hijo, enviado del Padre: la Persona Teantrópica, Piedra Angular de la Unidad Cristiana, el Señor Jesucristo. (vv. 1, 3, 5, 8, 21, 23, 24, 25).

3. Un Espíritu, el Espíritu Santo, nexo vital de Unidad Cristiana. No es mencionado por nombre, pero satura todas las palabras, y además se halla implicado y contenido específicamente en dos expresiones del Señor que requieren con tal fuerza la Persona y la Obra del Espíritu, que, sin ellas, esas expresiones carecerían de sentido y realidad.

(a) El significado de la preposición "en", precisamente en la declaración fundamental: "Yo en ellos y tú en mí. . . . que también sean ellos en nosotros..." (vv., 21, 23, 26).

(b) El significado de la expresión sustantiva "una cosa": "Para que sean una cosa como nosotros somos una cosa" (vv., 11, 21, 22, 23).

Es indubitable que esas expresiones señalan directamente al Espíritu, porque sin el Espíritu, no tendríamos jamás Unidad Cristiana. Además, recuérdese que la Persona y Obra del Espíritu Santo fueron tratados ampliamente por el Señor, tal como lo registran los capítulos 14, 15 y 16 del Evangelio del Apóstol Juan.

4. Un cuerpo, es a saber, la Iglesia de Cristo. Formada por el Señor y los Apóstoles y cuantos creen en el Señor por la palabra de su testimonio. Aquí tenemos otro caso en que, sin mencionarse por su nombre, se define sin embargo implícitamente clara, otra realidad: la Iglesia. (vv., 2, 6, 8, 11 a 18, 20, 21, 23, 26).

5. Una Vida: Vida Eterna. (vv., 2, 3).

6. Una Palabra: la Palabra de Dios. (vv., 6, 8, 14, 17).

7. Una Verdad: la Verdad de la Palabra. (v.17).

8. Una Fe. (vv., 6,8).

9. Una experiencia de Unidad Sustancial: "Una cosa". Como ya se ha dicho, ello implica la Persona y Obra del Espíritu Santo. Y respecto del creyente, también implica la experiencia del nuevo nacimiento; pues en esa experiencia somos hechos "una cosa" con Cristo, con el Padre, con el Espíritu y con los otros renacidos. (vv., 11, 21, 23, 26, 22).

10. Una Santificación. (vv., 11, 14, 15, 16, 17).

11. Un Gozo: el Gozo del Señor. (v.13).

12. Un Amor: el Amor Eterno. (vv., 23, 24, 26).

13. Un Crecimiento: en el conocimiento de Dios y en la experiencia . (vv., 3. 7, 26).

14. Una Misión: enviados al mundo incrédulo. (v., 18).

15. Un Testimonio: testigos del Señor y Su Palabra. (vv., 20, 21, 23).

16. Una Gloria. (vv., 22, 24).

Nos maravilla la riqueza de Elementos de Unidad y sus distintos aspectos y áreas involucradas, que se nos revelan en la Oración del Señor. Y es muy evidente el Principio rector de todo ello: Singularidad asociada armoniosamente con pluralidad, diversidad y unanimidad. Porque UNA es la Unidad (singularidad), pero MUCHOS participan de ella (pluralidad) y DIVERSAS son las Areas de relación y manifestación (diversidad) pero siempre en plena y total UNANIMIDAD.

No hay allí lugar alguno para incongruencias, ni contradicciones, ni discrepancias. Por lo tanto, - anticipando conceptos -, digamos aquí que el "status" interconfesional del día presente no soporta esta prueba, porque sus parcializaciones y discrepancias lo declaran falto al ser confrontado seriamente con la Oración del Señor Jesucristo.

Obsérvese, además, que los únicos elementos contradictorios mencionados por el Señor, son:

-"el hijo de perdición" (v.12) Judas Iscariote; y -"el mundo", o la esfera de acción diabólica, el sistema ("kosmos") ordenado según el hombre caído bajo el "príncipe de este mundo" Satanás; el "mundo" que aborrece al Señor y a la Palabra del Señor y a los que son del Señor (vv., 14 y 16). Es obvio, que el Iscariote y el "mundo" se hallan completamente excluidos de la Unidad Cristiana.

(3) Los Siete Principios Fundamentales de la Unidad.

"La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas." (Prov. 9:1).

De cuanto hemos tratado hasta aquí, podemos extraer siete conclusiones que, por su importancia, bien se califican como Principios Fundamentales.

1. La Carta Constitucional de la Unidad Cristiana, es el Capítulo 17 del Evangelio según el Apóstol Juan, que registra la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo.

Porque, como ya se ha dicho, contiene y define, explícita o implícitamente claros, todos los Elementos, aspectos y áreas de relación y manifestación de la Unidad.

2. La Unidad Cristiana, esencialmente, se define como Unidad Sustancial o Unidad del Espíritu.

Porque reconoce a la Unidad Sustancial de la Santísima Trinidad, como la Eterna Fuente, Corriente y Dechado de Unidad; y porque requiere a la Persona y Obra del Espíritu Santo para su realización.

-"Como tú, oh Padre en mí y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa." (v.21).

-"... que sean una cosa como también nosotros somos una cosa." (vv., 11, 21, 22, 23).

3. La Unidad Cristiana es Cristo-céntrica: el Señor, como Persona Teantrópica, es su Piedra Basal Angular; como Redentor es su autor y consumador; y como Testigo la manifestó, proclamó y propagó.

Rige aquí, con toda su fuerza, el precepto Apostólico:

-"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo"

(1 Co.3 :11).

(a) Como Persona Teantrópica es la concreción personal de la Unidad, la Piedra Basal Angular que debe ser plantada en el corazón del creyente. "Yo en ellos" (vv. 23, 26).

(b) Como Redentor obtuvo del Padre la promesa del Espíritu Santo, al cual envió a sus discípulos, estableciendo así la Unidad Sustancial con, en, y de ellos. ..... he acabado la obra que me diste que hiciese" (v., 4, comparar con Act.2 :22 a 24, 32,33).

(c) Como Testigo Fiel y Verdadero (Ap.1 :5; 3:14; 1.9:11), El Manifestó, proclamó y propagó la Unidad. "Yo te he glorificado en la tierra" (v.4).

"He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran y me los diste y guardaron tu palabra" (v.6).

4. El Vinculo Esencial de la Unidad Cristiana, es la Persona del Espíritu Santo.

(a) Porque el Espíritu Santo es el nexo de intercomunión Trinitaria y nexo vital de Unidad e intercomunión entre la Persona Teantrópica y los renacidos y de éstos entre sí.

(b) Porque es por el Espíritu Santo que la Piedra Basal es plantada en los creyentes; es por el Espíritu que Cristo mora en ellos. (Comparar las palabras del Señor "en" y "una cosa", que se hallan en vv.. 11, 21.22, 23.26 con 1 Jn. 3:24).

5.La Unidad Cristiana se concreta vital y sustancialmente en los creyentes, en la experiencia del Nuevo Nacimiento. (Principio vinculado íntimamente al anterior).

(a) Es en esa experiencia que somos "hechos participantes de la naturaleza divina" (2 P.1 :4), o sea. del Vínculo Sustancial de la Unidad Cristiana: el Espíritu Santo.

(b) Es en el nuevo nacimiento que las palabras del Señor "Yo en ellos" se cumplen sustancialmente. (vv.. 23.26 compararlos con Col.1 :27c).

6. La Unidad Cristiana, por ser esencialmente Unidad Sustancial o del Espíritu, incluye Unidad en la Verdad o en la Palabra Inspirada por ese mismo Espíritu; o sea: incluye la Unidad Doctrinal de los Cristianos.

"Las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron" (v.8).

“...y guardaron tu palabra" (v.6).

(a) Producida la Revelación Cristiana y siendo que el mismo Espíritu que nos dio la Biblia Inspirada e Inerrable es el que mora en los renacidos, la única cosa lógicamente concebible es la Unidad de éstos en todo asunto o doctrina Bíblicos.

Además, está el hecho que por Inspiradas e inerrables, las Santas Escrituras son la Unica Autoridad en doctrinas y prácticas.

(b) "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (v.17).

Esto confirma lo anterior. Porque las implicaciones de la "santificación en la verdad" no permiten que, simultáneamente con esa experiencia se perpetúen discrepancias respecto de "la palabra de verdad" entre los que se santifican.

7. La Unidad Cristiana se manifiesta, proclama y propaga, por el Testimonio Cristiano, que glorifica a Dios.

"Yo te he glorificado en la tierra" (v.4). "He manifestado tu nombre" (v.6).

"Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo" (v.18).

"Mas no ruego solamente por éstos sino por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean una cosa... para que el mundo crea que tú me enviaste." (vv., 20, 21).

(a) La Unidad Cristiana debe glorificar al Padre y al Hijo por el Espíritu Santo, manifestándose o proyectándose desde sus planos subjetivos a los planos objetivos. Involucra, pues: al Señor, a la Palabra, al Espíritu y a los renacidos. Y eclesiásticamente: a las Iglesias locales y a la esfera ínter-Iglesias.

(b) El instrumento manifestador, proclamador y propagador, es el Testimonio Cristiano, iniciado por el Señor Jesucristo y continuado por el Espíritu Santo a través de los renacidos. El Testimonio es la acción testificante, misional, de Cristianos e Iglesias Cristianas en y al mundo.

 

(4) Los Siete Principios Fundamentales, correlacionados conceptualmente nos dan tres Elementos y Areas de Unidad

Los Siete Principios Fundamentales, correlacionados conceptualmente (según su concepto básico), permiten concluir que el Señor Jesucristo, para la consumación de la Unidad con los suyos, se acompaña necesariamente del Espíritu Santo, la Palabra y el Testimonio. Estos, a su vez, nos dan las tres Areas de Unidad Cristiana:

  • Unidad en el Espíritu o Unidad Sustancial [6]
  • Unidad en la Palabra o Unidad Doctrinal
  • Unidad en el Testimonio o Unidad Misional.

(a) Correlación Conceptual de los Siete Principios Fundamentales.

Los Principios segundo, tercero, cuarto y quinto, refieren primordialmente a lo esencialmente Espiritual o Sustancial en cada área y relación, sea en la Santísima Trinidad como en la Persona Teantrópica y en los renacidos. El Elemento de Unidad es, pues, el Espíritu; y el Area: Unidad del Espíritu o Unidad Sustancial.

Los Principios primero y sexto, refieren a la Palabra. A la palabra del Padre dada al Hijo, por el Hijo a los Apóstoles y por éstos a todos verbalmente y por escrito, lo cual ha quedado perpetuado en el Nuevo Testamento. El Elemento de Unidad es, pues, la Palabra; y el Area: Unidad en la Verdad de la Palabra o Unidad Doctrinal.

· El Principio séptimo refiere explícitamente a Testimonio, siendo el Area: Unidad en el Testimonio o Unidad Misional.

(b) El Espíritu, la Palabra y el Testimonio, son imprescindibles a la Piedra Basal Angular: el Señor Jesucristo; y entre sí.

Tanto así, que, hablando en términos absolutos, aunque hipotéticamente:

· Si prescindiéramos de la Persona Teantrópica, el Señor Jesucristo, no tendríamos Piedra Basal ni Unidad Cristiana posibles.

· Si prescindiéramos del Espíritu Santo, no tendríamos nexo vital entre el Señor Jesucristo y los discípulos, ni en consecuencia Unidad Sustancial. El Señor no podría ser establecido en los creyentes; y la Palabra y el Testimonio quedarían sin propósito ni concreción vital.

· Si prescindiéramos de la Palabra, dejaríamos al Señor y al Espíritu Santo sin el medio para impartirnos el conocimiento de la Verdad y por lo tanto sin la experiencia de la Unidad Sustancial ni Doctrinal; y el Testimonio quedaría nulo: realmente no habría Testimonio alguno.

· Y si prescindiéramos del Testimonio, dejaríamos al Señor, al Espíritu Santo y a la Palabra, sin el instrumento para manifestar, proclamar y propagar la Unidad Cristiana, que sería desconocida e incognoscible.

Queda pues demostrado: la Piedra Basal el Señor Jesucristo, la Persona del Espíritu Santo, la Palabra y el Testimonio, son realmente imprescindibles el uno al otro, a los efectos de la realización de la Unidad Cristiana. Confirmémoslo aún, por otra relación.

(5) Su relación a los otros Elementos de Unidad.

ESPÍRITU, PALABRA Y TESTIMONIO, guardan además tan estrecha relación con las Personas y Elementos de Unidad de la Oración Sumo Pontifical del Señor, que, prácticamente, los polarizan.

 

Examinemos, aunque sintéticamente, esa relación polarizante y, adicionalmente, confirmémosla también con otras Escrituras.

 

1. ESPIRITU.

 

Relacionado vitalmente:

· Al Padre y al Hijo, con quienes íntegra la Santísima Trinidad; y a quienes representa y glorifica en la tierra. (1)

· A la Iglesia, a la que va integrando con los renacidos, en quienes mora. (2)

· A la Vida Eterna, que por Su Deidad posee y da a los creyentes. (3)

· A la Palabra (4) y a la Verdad (5), a las que inspira y revela.

· A la Fe (6), Unidad (7), Santificación (8) y Gozo (9), que produce y realiza.

· Al Amor, que derrama en nuestros corazones. (10)

· Al Crecimiento, por el conocimiento que imparte y el poder que da; fructificándolo y galardonándolo. (11)

· A la Misión y al Testimonio, a los que faculta y fructifica. (12)

· A la Gloria, que tiene y concede. (13)

 

2. PALABRA.

Relacionada vitalmente:

· A la Santísima Trinidad, que la posee, inspira e ilumina y de quien testifica. (14).

· A la Iglesia, a cuyos miembros gana con su mensaje; e instruye, corrige y capacita. Iglesia que es "columna y apoyo de la Verdad" (la verdad de la Palabra). (15).

· A la Vida Eterna, que por ser Palabra de Dios tiene y da al que la acepta. (16)

· A la Verdad, que ella es y que nutre su doctrina (17); y a la Fe, que viene por el oír la Palabra de Dios. (18)

· A la Unidad, que requiere a la Palabra para el nuevo nacimiento (Unidad Sustancial) y para la enseñanza (Unidad Doctrinal). (19)

· A la Santificación: limpieza interior del creyente que Dios realiza con la Palabra; y a la separación del mundo que la Palabra discierne y manda. (20)

· Al Gozo que da al creyente; y que de Cristo y por el Espíritu viene al que la guarda. (21)

· Al Amor de Dios, que en la Palabra se hace inteligible; y que de la Verdad de la Palabra se huelga. (22)

· Al Crecimiento, que viene por conocerla, entenderla y experimentarla. (23)

· A la Misión y al Testimonio, a los que califica y nutre con su mensaje y doctrina; y que difunden la Palabra. (24)

· A la Gloria, que garante a los renacidos declarándolos herederos de Dios y coherederos de Cristo. (25).

 

 

3. TESTIMONIO.

Relacionado vitalmente:

· A la Santísima Trinidad; porque de Dios es ordenado, de Dios testifica, Dios lo acompaña con su poder. (26)

· A la Iglesia de renacidos, que es un Cuerpo para Testimonio. (27)

· A la Vida Eterna (28) que ofrece por la Palabra (29) y la Verdad (30) que anuncia y la Fe (31) a la cual invita al alma.

· A la Unidad, que por el Testimonio se manifiesta, proclama y propaga. (32)

· A la Santificación, que dignifica al Testimonio y que glorifica al Dios Santo en y ante el mundo. (33)

· Al Gozo, que el Espíritu da a los que testifican (34); y al Amor, que hace al Testimonio esforzado, valiente y fiel (35).

· Al Crecimiento, que da la experiencia en testificar. (36) · A la Misión, que por el Testimonio es cumplida. (37) · A la Gloria, a la cual el Testimonio se extiende, y que en la Gloria encuentra su galardón. (38). 

 

(6) Conclusión. Definición del Fundamento.

 

El Fundamento de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, revelado en la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo -(5. Juan cap. 17, CARTA CONSTITUCIONAL de la Unidad Cristiana)-, reconoce como la Eterna Fuente, Corriente y Dechado de Unidad a la SANTÍSIMA TRINIDAD; y puede definirse como una UNIDAD COMPUESTA, integrada por:

 

  • La Piedra Basal Angular: EL SEÑOR JESUCRISTO.

 

Él es la Persona Teantrópica, concreción Personal de la Unidad, la Piedra Viva que debe ser plantada en el corazón del creyente.

 

  • EL vínculo de Unidad: LA PERSONA DEL ESPIRITU SANTO.

 

Nexo Vital de Unidad y comunión entre el Señor y los creyentes y de éstos entre sí. Quien planta al Señor en el corazón del creyente, dándonos así UNIDAD SUSTANCIAL en la experiencia del NUEVO NACIMIENTO.

 

  • La Autoridad Doctrinal: LA PALABRA DE DIOS o SANTAS ESCRITURAS.

 

Inspiradas por el mismo Espíritu Santo. En ellas, el Señor nos ha dado el Mensaje que pone a nuestro alcance la experiencia de la UNIDAD SUSTANCIAL, y la Enseñanza que pone a nuestro alcance la bendición de la UNIDAD DOCTRINAL.

 

  • El Instrumento Misional: EL TESTIMONIO CRISTIANO.

 

Iniciado por el mismo Señor Jesucristo y continuado por el Espíritu Santo a través de Apóstoles y discípulos, el Testimonio Cristiano manifiesta, proclama y propaga la unidad.

 

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(1) Jn.14:26 Jn.15:26

1 Co.2 : 10,11 2 Co.3:16,17 comparar Lc.3 :22 
1 Jn. 5:7

(2) Act. 2 :38-42 Ro.8.15,16 
1 Co.12:13 - Ef.2:18-22

(3) Ez.37:14 
Jn.4:14;6:63a y 7:37-39
Ro.8:2,6
2 Co.3:3-6
Gal 6:8

(4) Ef.6:17

2 Tim.3:16 2 P .1 :21

(5) Jn.14:17 Jn.16:13 Ef.5:9

1 Jn.2 :27 1 Jn.4 :6

(6) 1 Co.12:9 2 .Co.4:13 Gál.5 :22

(7) Ef.4:3,4

(8) Ro.l:4; 8:13 Gál.5:16-25 2 Co.3:18 1 P. 1:2

(9) Ro.14:17-19 Gál.5 :22 compa.rar Sal.45 :7 Act.13 :52

(10) Ro.5:5

(11) Gál.5:22a
 2 Ts.1:3
1 Co.2:12-15
Ef.1:17-20
Ef.2:18-22
Col. 2 : 18,19
2 P.1:2-11

(12) Act.1:8; 5:32 y 9:31
1 Jn.5:6-8
comparar
Lc.12:11,12
Ap.. 22:16,17

(13) Ro.8:11-18
2 Co. 3:7-9, 18
Gál. 5: 1-5

(14) Sal.68:11 y 119.89, 140 Mt.4:4 Jn.5 :39 He.4:12

(15) Prov.6:23 1 Ts. 2:13 
2 Tim. 3:16, 17 
1 Tim.3:15

(16) Jn.6 :63-68 
Act.7 :38;  Fil.2:16 
1 P.1 :23-25

(17) Sal.119:160
Jn.17:17b;  Ef.1:13a

(18) Ro.10:8,17 

(19) Stg.1 :18 
1 P.1:23 
Col.3 : 15,16 comparar Mt.28 :20

(20) Prov. 30:5 Jn.15 :3 Jn.17:17 
Ef.5 :25-27 
1 Jn.2:14-17

(21) Sal.19:8

Sal.119 : 1l1
 Jn.15 :10.11
 Ro.14:17 
3 Jn., vv. 3.4

(22) Ro. 8:38,39 
1 Co.13 :6 ; 1 Jn.4 :8-21

 (23) Ef.4:13-16 
2 Tim. 3:15- 17
1 P. 2:2 (24) Act.8:4
Act.10 :42.43 Act.13 :46-49
Col.1 :25-29 ; Col.4 :3-6
2 Tim.4:2-5

(25) Ro.2:6-10
Ro.8:14-18
2 Co.4:17-18
Col. 3:4
Jud. vv. 24,25

(26) Mt.28:18-20 Jn.17-18
Act.1 :8 He.2:1-4

(27) Jn.15:27
Act.1 :8
Act.5 :32
Ef.1 :22,23;  Ef.3 :10.21;
Fil.2 : 15
1 P.2:9

(28) 1 Jn.5:11,12 comparar
Act.11 : 12-18

(29) Act.2:40.41 
Act.4 :31

(30) Act.26:25
2 Co.4 :2
2.Co.6:7.8

(31) Act.3:16 y 17:31 
Ro.1:8
Ro.10 :8-10
Ef.2 :8-10

(32) Mt.12 :25
1 Co. 1:13
1 Co. 3:1, 3
y vv. 21,23
Fil.1 :27

(33) Col. 2:5
2 Tim. 2:19-21
1 P. 1:15,16
1 P. 2:9-12
1 P. 4: 1-7 y vv. 14-19

(34) Act. 5: 41,42
Act. 20:24

(35) Fil. 1:14-17
2 Tim. 2:10

(36)1 Co. 15:58
2 Ts. 1:11,12
1 Tim. 3:13
1 Tim. 4:15

(37) Act.20:18-24
1 Co.4:1,2 
2 Ts: 1 :10 
2 Tim.4:1-5 y v.17

(38) 2 Tim.2 :5 ; 2 Tim.4:7
 y vv., 8,18
2 P.3:11-14 Ap.2:10
comparar Ap.22:12 y 20  

III. SU DIMENSION ESCRITURAL

 

· Definición

· Detalle

· Desarrollo

· Conclusión

 

(1) Definición.

Por "Dimensión Escritural" de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, significamos la suma de la enseñanza de la Palabra de Dios respecto de las tres Areas de Unidad ya discernidas: ESPIRITU (Unidad Sustancial); PALABRA DE DIOS o SANTAS ESCRITURAS (Unidad Doctrinal); y TESTIMONIO (Unidad Misional); porque cubren todos los aspectos y connotaciones de origen, relación y manifestación de la Unidad.

 

(2) Detalle de la Dimensión Escritural.

A. En relación al ESPIRITU SANTO (o Sustancia de Unidad), la Unidad Cristiana es de Naturaleza Espiritual, Divina. Su Dimensión Escritural, abarca:

1. Con fuerza de prerrequisito, para satisfacer connotaciones de origen: la Unidad en la Naturaleza misma de la Deidad, es a saber, en el Espíritu. Y la Unidad en la Santísima Trinidad, que es la Eter-Fuente, Corriente y Dechado de Unidad.

2. La Unidad en la Persona Teantrópica, el Señor Jesucristo, Piedra Basal Angular de la Unidad Cristiana.

3. La Unidad Sustancial de los Cristianos, en la experiencia personal y entre si.

 

B. En relación a la PALABRA DE DIOS o SANTAS ESCRITURAS, la Unidad Cristiana es de Naturaleza Doctrinal, Bíblica. Su Dimensión Escritural, abarca:

1. La Relación entre Espíritu y Doctrina y, consecuentemente, la relación entre Unidad del Espíritu (o Unidad Sustancial) y Unidad Doctrinal. Y la Unidad entre el Espíritu y las Escrituras, es a saber, la Inspiración, que hace a la Biblia la Unica Autoridad en Doctrina y Prácticas para los renacidos.

 

2. La Unidad del "corpus-doctrinae", o sea, del "Cuerpo de Doctrinas" de la Palabra de Dios; la Unidad de las Doctrinas entre sí; sin omisiones, minimizaciones ni desarmonías.

3. La Unidad Doctrinal de los Cristianos; o la Unidad de la Fe en toda doctrina y práctica Bíblicas, de los hijos de Dios.

 

C. En relación al TESTIMONIO, la Unidad Cristiana es de Naturaleza Corporal (u Orgánica), y Misional; porque tiene que ver con la Iglesia como el Cuerpo de Cristo: Un Cuerpo para Testimonio. Su Dimensión Escritural, abarca:

1. La Unidad de la Iglesia local.

2. La Unidad inter-Iglesias; o la Unidad manifestada en relaciones fraternales entre las Iglesias locales.

3. La Unidad Misional; o la Unidad manifestada en el cumplimiento de la Misión y Testimonio de la Iglesia en y al mundo: la manifestación y proclamación de la Unidad Cristiana ante los incrédulos, y la propagación de la Unidad en aquellos que aceptan el Testimonio de todo corazón.

 

(3) Desarrollo de la Dimensión Escritural.

A. EN RELACION AL ESPIRITU SANTO, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA ESPIRITUAL, DIVINA.

 

Gracias a Dios, esto es reconocido por todo intérprete fiel a la Palabra: la Unidad por la cual el Señor oró es esencialmente Espiritual, Divina, porque reconoce su origen en la Unidad Sustancial de la Santísima Trinidad y porque requiere a la Persona del Espíritu Santo para realizarse.

 

 

PERO: ¿Cuánto significan e implican tan solemnes hechos para la Unidad Cristiana? ¿Cómo la califican y definen y de cuánta riqueza de relación y comunión la han dotado?

 

Sorprende, y mucho, que estos asuntos no tengan toda la piadosa consideración que su importancia exige; y que no sean motivo especial de oración, ni estudio Bíblico, ni práctica adecuada entre los hijos de Dios, el Pueblo de la Unidad! Abundan artículos y aún libros y conferencias especiales contra el "ecumenismo" porque es la falsa doctrina, la doctrina "modernista" de la Unidad. Pero no abundan estudios Escriturales en pro de la verdadera Unidad Cristiana. Como resultado, hay mucha confusión. La hora es, pues, propicia; el tiempo es llegado para reabrir la Santa Palabra con estos propósitos: escudriñaría y dejar que ella nos informe, nos hable y cautive el corazón con Su Mensaje de Unidad. Lo que sigue, puede ser de ayuda, especialmente para los humildes.

 

1. PRERREQUISITO. CONSIDERACIÓN DE LA UNIDAD EN LA SUSTANCIA DE LA DEIDAD: EL ESPIRITU.

 

 

(a) "Dios es Espíritu" (1)

 

En esas palabras de Nuestro Señor, tenemos una revelación autoritativa, de carácter absoluto, que nos muestra cuál, qué y cómo es, la Naturaleza de Dios.

1. Cuál es, o Designación de la Sustancia. Obviamente, el Señor reveló cuál es, cuando dijo: "ESPIRITU". La Sustancia, Esencia o Naturaleza de Dios, es, pues, ESPIRITU. [7]

2. Qué es, o Integración de la Sustancia. Siendo que Dios ES Espíritu, luego TODA Su Naturaleza lo es. Dios es solo y puro Espíritu. Cuantitativa y cualitativamente Una Sustancia. Cuantitativa o numéricamente, es Una. Cualitativa o integralmente, es decir, en su calidad singular de Una, en el estado del Ser, también es Una; porque el Espíritu carece de diversidad constitucional: es entidad simple, no compuesta, no tiene partes, es indiviso e indivisible. (2)

3. Cómo es o Perfección de la Sustancia en relación a sus Atributos.

Ahora pasamos de lo simple o singular, a lo complejo. La singularidad, en la Sustancia de la Deidad, no excluye asociación con pluralidad y diversidad; porque la Sustancia Una posee propiedades, virtudes, capacidades intrínsecas que le son inmanentes; en una palabra: ATRIBUTOS. La Sustancia es Una pero posee múltiples Atributos. Estos no son "partes" de la Sustancia porque la Sustancia no tiene partes. Son "propiedades" y es por esas propiedades que la Sustancia se manifiesta. Sin Atributos, la Sustancia Divina sería desconocida y desconocible. (3)

Necesitamos referirnos, aunque muy ligeramente, a esos Atributos, pues ello nos ayudará a obtener la noción de la Unidad en sus mismos veneros eternos.

 

ATRIBUTOS.

 

Lo primero que naturalmente es sugerido por Espíritu, es: Espiritualidad. El Espíritu es Inmaterial, es decir, no es materia (4); y no tiene ni requiere conexión ni dependencia alguna con materia, para ser, existir ni subsistir (5).[8] Y es Invisible. (6)

Autosuficiencia. Posee vida y existencia propia. Dios es el Dios Viviente (7). Esto no significa mera subsistencia, sino vida perfecta, vida organizada, vida de Personalidad. "Yo soy el que soy”. (8)

Por ser vitalmente autosuficiente, es Inmortal (9) e Incorruptible (10); y por lo tanto todas las propiedades del Espíritu, son, como el mismo Espíritu, Eternas (11).

 Y todo ello en Perfección (12), que requiere Verdad (13), Santidad (14) y Amor (15); con sus acompañantes: Veracidad (16) Fidelidad (17) Justicia (18) y Rectitud (19); Misericordia (20) y Bondad (21) que es decir Gracia (22).

 Finalmente: Omnisciencia (23) Presciencia (24) Sabiduría (25) Omnipotencia (26) y Omnipresencia (27).

Todos, por supuesto, relacionados entre sí.

¿ Y qué deducimos de ello?

 (b) La Unidad maravillosa de la singularidad de la Naturaleza y la pluralidad de sus Atributos; y su interrelación e interacción armoniosa y unánime.

La sustancia Una tiene tal cohesión con sus Atributos múltiples, que se expresa siempre plena en todos y cada uno de ellos. Los Atributos, a su vez, se expresan siempre plenos en la Sustancia y siempre armoniosa y unánimemente entre sí. Por eso leemos: -"Dios es Amor" (28); "Yo soy Santo" (29); "Yo soy Todopoderoso" (30); todas ellas declaraciones absolutas. No puede decirse: Dios es "en parte" Amor y "en parte" Santo y "en parte" Todopoderoso ¡ NO! Tal cosa dividiría la Sustancia y quebrantaría su Unidad intrínseca e integral, lo que es imposible.

Finalmente, tenemos el hecho de la Unidad maravillosa de los Atributos entre si. Hay perfecto equilibrio entre ellos. Ninguno es superior a otro. Ninguno puede ejercerse de modo que eluda, minimice, reduzca, contradiga, ni anule, a ningún otro. No puede haber discrepancias ni contradicciones ni conflictos! (31)

"Las Escrituras no exaltan un Atributo de Dios a expensas de otros pero los representan como existiendo en perfecta armonía en la Divina Naturaleza." [9]

"Nunca magnifica El uno de sus Atributos a costa de otro”.[10]

"Conflicto de Atributos es imposible... nunca necesitarán reconciliación el uno con el otro." [11]

"Dios no es Dios de disensión, sino de paz", también se aplica a Dios mismo: no hay en El conflictos! (32).

 

(c) La Unidad Inmanente en la Divina Esencia.

Resumiendo: la integración y Perfección de la Divina Naturaleza nos revela que su Unidad-Base, Inmanente, se define como Unidad en pluralidad y diversidad: porque Una es la Sustancia y múltiples Sus Atributos; sin que la Sustancia pueda ser dividida entre sus Atributos y sin que los Atributos puedan ser confundidos; expresándose siempre cohesionada, ecuánime y unánimemente. Además: la Unidad en la Sustancia de la Deidad, tiene base y vocación trina porque cubre tres áreas; Sustancia; Sustancia-Atributos; Atributos entre sí; es a saber:

SUSTANCIA: La Unidad de la Sustancia como tal, en sí misma, como Una; solo y puro Espíritu; indivisa e indivisible; esto es: UNIDAD en SINGULARIDAD.

 

SUSTANCIA-ATRIBUTOS: La Unidad de la Sustancia Una y sus Atributos múltiples; esto es: UNIDAD EN DIVERSIDAD.

 

ATRIBUTOS ENTRE SÍ: La Unidad inter-Atributos; UNIDAD EN UNANIMIDAD.

 

(d) Conclusión axiomática.

"Dios es Espíritu" y la Una Sustancia que Dios es, solo puede comunicar o manifestar la Unidad que le es propia: UNIDAD EN SINGULARIDAD, EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD! Esa es la Unidad-Base, de fondo, la Unidad en la Sustancia. No tiene lugar alguno para incongruencias, contradicciones ni discrepancias. ¡ESA ES LA UNIDAD QUE EL SEÑOR TUVO EN MENTE CUANDO ORO POR LA UNIDAD DE LOS SUYOS!

 

2. LA UNIDAD EN LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

 

 “... como tú, oh Padre en mí y yo en ti que sean una cosa como también nosotros somos una cosa.” (1)

"Santo, Santo, Santo!, te adoro reverente: Dios en Tres Personas, Bendita Trinidad!", cantan los Cristianos. (2) El Misterio es inescrutable, más allá de toda capacidad de comprensión (3) y de toda representación adecuada que lo ilustre por falta de analogías precisas (4). Pero la Bondad de Dios ha puesto a nuestro alcance, en las Santas Escrituras, la medida de revelación suficiente para suplir las exigencias del conocimiento y la necesaria bendición a nuestras almas anhelantes. Y al ocuparnos de lo que está revelado en la Santa Palabra, focalizaremos los aspectos más directamente vinculados a nuestro estudio sobre la Unidad Cristiana.

 (a) Una la Esencia, Tres las Personas;[12] la Unidad en el Dios Trino, se manifiesta como Tri-Unidad.

-"Dios es Espíritu. (5) Luego, la Divina Esencia de la Santa Trinidad' es UNA, indivisa e indivisible: ESPIRITU; y TRES las Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (6); y esa Santa Trinidad es UN SOLO DIOS VERDADERO! (7)

 

1. Necesitamos recordar aquí que, en la Sustancia Divina, discernimos la Unidad-Base como Tri-Unidad: Sustancia: Sustancia-Atributos y Atributos entre sí. Esta impronta, de Unidad Trina o Tri-Unidad, la hallamos doquiera el Espíritu actúe en función de Vínculo Sustancial. Y por lo tanto, está presente en la Santísima Trinidad, cuya Unidad abarca tres Areas: Sustancia en sí misma; Sustancia-Personas, o sea: la Cohesión, relación y acción entre la Una Sustancia y las Tres Personas; y Personas entre sí: su armonía, ecuanimidad y unanimidad.

 

Rige idéntico Principio de Unidad. Trina o Tri-Unidad; pero aquí se observa que "PERSONAS" figura en el lugar de "ATRIBUTOS". Esto no significa que las Personas desplazan o reemplazan a los Atributos, sino que los poseen. Son las Tres Personas en la Una Sustancia, las que poseen y ejercen los Atributos; sin que por eso la Sustancia Una pueda ser dividida entre las Personas ni que tampoco los Atributos puedan ser repartidos entre ellas. No podemos decir: El Padre ejerce unos Atributos sí y otros no, y lo mismo ocurre con el Hijo y con el Espíritu Santo; ¡ NO! Las Tres Personas poseen y ejercen todos los Atributos pues tienen Una sustancia y son Un solo Dios. Como lo dijo el Señor: -"Como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida." (8).

 

2. Lo mismo ocurre con la Sustancia, que es Una y sin embargo se expresa plenamente en las Tres Personas. Esa es una capacidad exclusiva de la Naturaleza Divina que:

..... se distingue de la humana, en que puede subsistir total e indivisiblemente en más de una Persona." [13] Un vislumbre de tan grande misterio nos es dado en el gran texto Hebreo: -"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios -(Elohim, plural)-, Jehová uno es." (9). Y más claramente lo hallamos en el Nuevo Testamento: -"En él - (en Cristo) - habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente." (10).

 

3. Esa Una Sustancia, subsistiendo plenamente en las Personas, no afecta por eso la libertad de cada una, aunque las tres Voluntades, consustanciadas, concuerdan en un todo.

 

-"Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar." (11). Esa declaración del Señor Jesucristo prueba su libertad personal dentro de la Naturaleza Divina. Y que esa voluntad concuerda con la del Padre se prueba por lo que sigue: "Este mandamiento recibí de mi Padre." Hay libertad y a la vez plena concordancia. Lo mismo se evidencia en esta otra Escritura:

-"El Señor es el Espíritu, y donde hay el Espíritu del Señor allí hay libertad." (12).

Son tres Voluntades que, a la vez que ecuánimemente, o sea, guardándose todas las consideraciones individuales propias de su libertad, sienten al unísono, concuerdan absolutamente en el querer y el hacer, expresándose plena y unánimemente como participantes plenos de la Sustancia plena.

 

4. Tan excelsa Unidad, Eternamente inmanente en la Santa Trinidad, permanece inalterable en la revelación de la economía de la Salvación. Por eso el Hijo, Verbo encarnado (13), dijo: -"Yo y el Padre una cosa somos" (14), lo que prueba la Unidad Sustancial Trinitaria. Y luego vemos la Trinidad de Personas en esta otra declaración:

-"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre -(el nombre del Hijo, una Persona)-, él os enseñará todas las cosas y os recordará todas las cosas que os he dicho." (15). -"Os es necesario que yo vaya, porque si yo no fuere el Consolador no vendría a vosotros." (16); "todo lo que tiene el Padre, mío es." (17). La enseñanza del Señor es clara: Hay Unidad Sustancial en Diversidad de Personas y Unanimidad total. La Unidad Trinitaria tiene ese sello maravilloso de Unidad Trina o Tri-Unidad, es a saber: Sustancia en sí misma; Sustancia-Personas; y Personas entre sí.

 

(b) La Unidad Trinitaria en la Prelación o Procesión dentro de la igualdad de las Divinas Personas.

 

1. Las Escrituras nos presentan, además, a la Unidad Trinitaria en un orden en el cual el Padre es primero; el Hijo segundo, y el Espíritu Santo es tercero. El Señor dijo:

-"El Padre mayor es que yo" (18), lo cual revela la prioridad del Padre. Lógicamente, al Padre sigue el Hijo y por eso leemos:

-"Salí del Padre" (19); "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre él le declaró" (20). Finalmente, la revelación en cuanto a la Persona tercera en el orden: ..... . el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre..." (21).

2. Ese Orden, no implica cambio alguno en la Igualdad y Unidad Sustancial Trinitaria; ni implica desigualdad entre las Divinas Personas.

 

Tanto así, que, -repitámoslo- ni el hecho de la Encarnación del Verbo alteró tales condiciones. Por eso leemos: -"Yo y el Padre una cosa somos... el Padre está en mí y yo en el Padre" (22); "el que me ha visto a mí ha visto al Padre" (23); "porque el Señor es el Espíritu" (24). Esas Escrituras son terminantes: identificación del Ser y de Presencia, prueban que la Igualdad y Unidad Sustancial están allí. Por idéntica razón, ese Orden no implica desigualdad alguna entre las Personas Trinitarias: la Palabra las presenta coiguales en Deidad y Dignidad, con iguales derechos de recibir culto y adoración (25), iguales en Gloria y Poder (26), Eternidad (27), y en todas cosas.

 

3. El Orden de Eterna Prioridad, entre Iguales, implica un Estado de Eterna Subordinación.

Siendo que las Escrituras revelan: la Una e Inmutable Sustancia Eterna en Trinidad de Personas, o sea, que la Santísima Trinidad "no llegó a ser" (28) sino que por siempre "era, es y será" (29); y además revelan que existe un Orden de Personalidad en el cual el Padre es mayor: -¿Qué inducimos de ello?

La respuesta es solo una: Que en la Eterna Naturaleza de la Deidad existe de toda Eternidad un Estado de Eterna Subordinación del Hijo y del Espíritu Santo, al Padre; sin que ello afecte su coigualdad con el Padre como Personas Trinitarias, ni su Igualdad y Unidad Sustancial.

Las Escrituras revelan ese estado diciendo: -"... el unigénito Hijo, seno del Padre" (30); "...el Consolador el cual  yo os enviaré del Padre... el cual procede del Padre" (31); al mismo tiempo que revelan que el Hijo y el Espíritu Santo son tan Personales como el mismo Padre lo es (32); y que el Hijo dice: "El Padre mayor es que yo" (33). 

Por lo tanto, nuestra inducción es correcta: coiguales con el Padre como Personas Trinitarias, el Hijo y el Espíritu Santo son Eternamente Subordinados al Padre; no en cuanto a Naturaleza; sí en cuanto a un Orden de Personalidad. 

4. Razones de esa Eterna subordinación. Ya hemos visto -al tratar los Atributos- que la Vida de Personalidad es vida organizada, no mera subsistencia. Ahora vemos la reflexión magna de ese Principio. Así que, respetada la distinción entre el concepto de un Dios Personal y la realidad de las Tres Distinciones Personales de la Deidad Una,[14] la vida organizada se traduce en términos Trinitarios como Orden Vital de Personalidad, o sea, Orden de Procesión o Prelación de las Personas, con sus acompañantes implícitos: el necesario Orden de Oficios y Orden de Operaciones Personales. En otras palabras: Orden del Ser y Quehacer de las Personas Trinitarias ¡ Dios es Dios de Orden!

5. Explicación de los Ordenes:

 EL ORDEN DE PERSONALIDAD, indica la Prelación o Procesión de las Personas: el Orden Personal -no cronológico- con que se distinguen en la Deidad, y actúan.

 EL ORDEN DE OFICIOS, tiene que ver con el quehacer de las Personas: indica qué hacen, cuál es la función de cada Persona de acuerdo con el Orden de Personalidad.

 EL ORDEN DE OPERACIONES, completa al de Oficios desde el punto de vista del procedimiento o modo de actuar de las Personas; cómo ejercen sus funciones.

 (a) Orden de Personalidad; o Procesión o Prelación.

-¿Por qué el Padre es la Primera Persona? La respuesta debe buscarse en el hecho de que el Hijo y el Espíritu Santo, son revelados en las Escrituras como coeternos con el Padre (34) al mismo tiempo que coeternos en el Padre (35) No por eso deben ser considerados como "derivaciones" ni "modos de ser" del Padre, ni como teniendo un momento del tiempo en que comenzaron a ser o existir. ¡ NO! [15] No hay un "comienzo" del Hijo en el seno de la Deidad, porque el Hijo es eterno (36). Sin embargo, ES Hijo: "el unigénito Hijo que está en el seno del Padre" (37); es decir: EL ETERNAMENTE HIJO EN EL SENO DEL ETERNAMENTE PADRE!

Pero: -¿ Por qué la Escritura dice “unigénito”? ¿ No habla eso de "generación" o "engendración"?

Contestamos. Respetada la aplicación del significado de “unigénito” a los momentos históricos de Nazareth (38) y Belén (39), o sea, al nacimiento virginal de Jesucristo; debemos tener en mente que aquí confrontamos otra connotación de la palabra que no puede ser ligada a una fecha-calendario porque es un hecho eterno. Aquí confrontamos el hecho de la ETERNA FILIACION. "Generación", "engendración", "unigénito", referidos al seno eterno de la Deidad, no tienen aplicación idéntica a la que tienen en la esfera humana finita. En lo humano, señalan un instante del tiempo; pero en la esfera de la Eterna Deidad, no. La única manera en que puede expresarlo el lenguaje humano es: "LA ETERNA GENERACION DEL HIJO ETERNO". En otras palabras:

el Hijo está eternamente vinculado al Padre en una relación de eterna Filiación (40). "Unigénito", en dimensión de eternidad, se presenta a nuestra finita comprensión señalando el hecho que la eterna Filialidad del Hijo es coeterna con la eterna Paternidad del Padre, sin confundir las Personas ni reducir su coeternidad!

Lo mismo es con el Espíritu Santo, co-igual en Eternidad al Padre y al Hijo (41), no obstante lo cual se nos dice: "procede del Padre" (42). También, que el Padre lo envía (43); que el Hijo "bautiza con Espíritu Santo" (44) y que el Hijo lo envía del Padre (45), de modo que la Procedencia viene del Padre POR el Hijo. El Padre, vemos, es siempre Primero. Se observa, además, que la Escritura no habla del Espíritu Santo en sentido de ''Filiación'' sino de "Procedencia": no se dice "unigénito"; se dice "procede" del Padre.

Este es el lugar para decir que el "modo" de tal Filiación y Procedencia Eternas, no está revelado ni es dado a criatura alguna: está vedado a toda mente Sub-Trinitaria. Los llamados "Credos" de la Iglesia, como el Niceno, por ejemplo, se esfuerzan por expresar lo inexpresable, diciendo: "DIOS DE DIOS, VERDADERO DIOS DE VERDADERO DIOS, ENGENDRADO, NO CREADO", y así. Y si el pensamiento lógico requiere confesar que hay un modo, nuestra lógica limitación requiere confesar que nos está vedado conocerlo. Es éste, un grande y Santo Misterio inescrutable e inexpresable. Pero el hecho está revelado en la Palabra y hasta donde las Escrituras hablan, es lícito escudriñarlas.

 Otro hecho debe ser notado, bien señalado por Strong [16]: el Orden dado en las Escrituras no permite decir que el Padre "procede" ni es enviado" del Hijo y del Espíritu Santo.

El Padre es, pues, la Primera Persona de la Santísima Trinidad. Y en cuanto al uso de las palabras "unigénito" para el Hijo y "procede" para el Espíritu Santo, además de su significación literal, quizá podamos ver en ello, también, una implicación del Orden de Prelación: el Hijo, por "unigénito" del Padre, lo cual lo relaciona directa y naturalmente al Padre, es la Segunda Persona. Y el Espíritu Santo, por proceder del Padre POR el Hijo, es la Tercera Persona. Cada término indicaría un lugar en el Orden: pero jamás se olvide que no se trata de orden cronológico o de tiempo de existencia, pues son coiguales en Eternidad. Además, el Padre es necesariamente el Primero en el Orden también necesario, porque las tres Personas no son tres distintas y separadas Eternidades, pues en tal caso serían tres Sustancias y tres Dioses independientes. La Santísima Trinidad no son "tres Dioses", como nos acusan los "modalistas" y los "unitarios". La Trinidad no es de Sustancias ni de Dioses sino de Personas: es Un solo y único Dios en Tres Personas.

El Padre es oficialmente la Primera Persona en el sublime Misterio de la Cosubsistencia Eterna. Y que en su seno está el "unigénito Hijo" y que de El (del Padre)

procede" el Espíritu Santo, nos revela que ese UN DIOS, de toda Eternidad, primeramente ES Padre. Por ser Padre, consustanciado con El y en El, segundo en el Orden pero coeterno en el Ser y existir Personal en la Una Sustancia Eterna, es el Hijo: o sea: Dios ES Padre E Hijo. Y finalmente, procediendo del Padre e Hijo, la Tercera Persona en el Orden aunque igualmente coeterna en su Ser y existir Personal en la Una Eterna Sustancia, el Espíritu Santo;

o sea: DIOS ES PADRE E HIJO Y ESPIRITU SANTO. UNA Y ETERNA SUSTANCIA : TRES COETERNAS PERSONAS!

INESCRUTABLE. EXCELSO, GLORIOSO DIOS NUESTRO! ANTE EL GRAN MISTERIO, NOS POSTRAMOS REVERENTES PARA ADORAR: "AL SOLO DIOS EN TRINIDAD Y A LA TRINIDAD EN UNIDAD; SIN CONFUNDIR LAS PERSONAS Y SIN DIVIDIR LA SUSTANCIA." [17]

(b) Orden de Oficios.

El Orden de Oficios acompaña, a la vez que pone en evidencia, al Orden de Prelación. Oficios, son las funciones de las Divinas Personas; su misión en el seno de la Trinidad, sea Inmanente, que Económica o Dispensacional.[18]

Esos Oficios o Funciones, manifiestan la plenitud de la Sustancia y Atributos de Dios; y son ejercidos por las Divinas Personas en un Orden correlacionado al de Prelación, o sea: el Padre, como Primera Persona: el Hijo como Segunda Persona; y el Espíritu Santo, como Tercera Persona.

Por ejemplo. "Dios es Amor" (46), y este Atributo, como todos los Atributos de Dios, se halla y realiza pleno en la Sustancia y en todas y cada una de las Personas. Pero según el Orden de Prelación y de Oficios, el Amor tiene en el Padre la Eterna Fuente (47), en el Hijo la Eterna Revelación (48), y en el Espíritu Santo la Eterna Corriente (49). 

Un ejemplo Escritural clásico, lo hallamos en Efesios capítulo primero, que nos da precisamente el Ordenamiento correlacionado de Oficios en la Trinidad tanto Inmanente como Económica. El Padre, la Eterna Fuente, concibe el Plan Redentor (50); el Hijo, Eterno Revelador, lo saca a luz y lo ejecuta como Mediador Redentor (51); y el Espíritu Santo, Eterna Corriente, lo aplica y establece experimentalmente en los que creen (52).

(c) Orden de Operaciones. 

Finalmente, las Escrituras revelan la correlación del modo de operar de las Divinas Personas. El Padre, como Primera Persona, obra u opera a través o por medio del Hijo (53). El Padre y el Hijo, a través o por medio del Espíritu Santo (54). Y aunque el Espíritu Santo llena al Hijo, es el Hijo el que obra por medio de esa Plenitud (55). Y siempre en unísono sentir, pues lo que piensa el Padre, eso piensa el Hijo y el Espíritu Santo; lo que el Padre dice, quiere y hace, también (56). Y todo ello sin afectar en lo más mínimo su libertad Personal (57); y siempre glorificándose mutuamente uno a otro (58).

 

6. La Unidad en la Triple Area de Orden (Prelación; Oficios; Operaciones), definida.

 

Discernimos también aquí, el sello de Unidad Trina o Tri-Unidad, o sea: Unidad Sustancial, en Diversidad de Areas de Orden (sin afectar la Sustancia, ni las Personas, ni los Atributos), en plena Unanimidad.

 

El Orden es: SUSTANCIA-DIVERSIDAD DE AREAS DE ORDEN-UNANIMIDAD!

 

(c) La Unidad en la Santísima Trinidad. Sinopsis; Conclusión.

La evidencia Bíblica permite afirmar que la Unidad en la Santísima Trinidad es revelada en las Escrituras como Tri-Unidad, pues abarca tres Areas: (1) Singularidad de Sustancia, (2) Diversidad de Relaciones y (3) Unanimidad de Manifestación; y puede definirse sumariamente así: UNICIDAD [19] EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD.

 

UNICIDAD, refiere a la Naturaleza Divina o Sustancia de la Deidad, el ESPIRITU, en su Singularidad Esencial y Unidad intrínseca e inmanente. Es decir:

 

Numérica e Integralmente la Sustancia es Una: ESPÍRITU; Indiviso e Indivisible.

Unidad en Singularidad.

Unicidad de Sustancia: Base Viva de Unidad Sustancial

 

DIVERSIDAD, refiere a esa Unicidad del Espíritu en su maravillosa asociación Esencial con Pluralidad y Diversidad de Relaciones, en tres Areas:

1. Trinidad de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Unidad en Trinidad. Sin dividir la Sustancia ni confundir las Personas. Un solo Dios en tres Personas.

 

2. Pluralidad de Atributos:

Espiritualidad, Santidad, Amor etc.

 

Unidad en Diversidad. Sin dividir la Sustancia. Sin afectar los Atributos ni dividirlos entre las Personas.

 

 

3. Triple Orden Trinitario: Prelación de Personas; Oficios; Operaciones

 

Unidad en Diversidad. Sin afectar la Sustancia, ni las Personas, ni los Atributos.

 

 

 

UNANIMIDAD, refiere a la Manifestación de la Unidad, en, entre y a través de las Areas de Relación (Personas; Atributos; Ordenes), o sea: la manifestación de la Unidad de las Divinas Personas, en su:

Interrelación,

Intercomunión, e

Interacción

Unidad en Unanimidad. Mente, Palabra, Voluntad y  Obra: en Unidad mutua Glorificación de las Personas

 

 CONCLUSION. La Unidad de la Santa Trinidad es revelada en la Palabra de Dios como Tri-Unidad, o sea: UNICIDAD EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD; lo cual implica:

 

Unicidad de sustancia: Espíritu; en Diversidad de Relaciones: (1) Trinidad de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, (2) Pluralidad de Atributos: Espiritualidad, Santidad, Amor, entre otros, (3) Triple Orden Trinitario: Prelación de Personalidad, Oficios (O Funciones) y Operaciones o modo de actuar Trinitario; y Unanimidad de Manifestación: en maravillosa precisión, balance y perfección; sin dividir ni afectar la Sustancia, sin confundir ni afectar las Personas, sin afectar los Atributos ni dividirlos inter-Personas. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, Quienes poseen la Una Sustancia y ejercen la Pluralidad de Atributos, actúan siempre en plena Unidad de Pensamiento, Voluntad, Palabra y Obra; glorificándose mutuamente en su interrelación, intercomunión e interacción, siempre en plena Unidad, Ecuanimidad y Unanimidad!

 

ESA ES LA MARAVILLOSA UNIDAD QUE NUESTRO MARAVILLOSO SEÑOR Y SALVADOR TENIA EN SU CORAZON Y MENTE., CUANDO LEVANTADOS LOS

OJOS AL CIELO, ORO POR NOSOTROS DICIENDO:

“... QUE SEAN UNA COSA... OH PADRE... COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA.”

 

 

 

3. LA UNANIMIDAD EN LA PERSONA TEANTRÓPICA, EL SEÑOR JESUCRISTO: PIEDRA BASAL ANGULAR DE LA UNIDAD CRISTIANA.

 

-“.... como tú, oh Padre en mí y yo en ti.."(1)

-"Yo en ellos..." (2)

Tres hechos reclaman nuestra consideración:

  • La Persona Teantrópica y su Propia Unidad.
  • El tiempo o momento; y modo en que oró.
  • Las implicaciones que para su propia Persona, tenía su Oración Sumo Pontifical.

 

(A) La Persona Teantrópica y su Propia Unidad.

El Señor oró en su carácter de Persona Teantrópica; es a saber: Verdadero Dios y Verdadero Hombre (3); Verbo Eterno Encarnado (4). De modo que cuando Él ora al Padre y dice: "como tú oh Padre en mi y yo en ti...,' (5); Él , como Hijo, queda discernido como una experiencia de Unidad absolutamente nueva y exclusiva en el Universo. En otras palabras: Su Persona es Una, Unica, irreproducible: no hay ni podría haber otro Señor Jesucristo!

La razón se encuentra en el hecho que el Señor reúne en Sí mismo, una triple experiencia de Unidad (en Él hallamos ese sello de Unidad-Trina o Tri-Unidad), que sólo Él puede reunir:

La Unidad Trinitaria que el Señor integra por Su Deidad Esencial y Propia; 2º. La Unidad Trinitaria-Teantrópica, o sea la Unidad entre la Deidad y la Humanidad Perfecta del Señor aparejada por la Virtud del Espíritu Santo en María virgen; La Unidad Teantrópica considerada en Sí misma, es decir, la Unidad de la Propia Individualidad del Señor. Veámoslo en su orden.

 

1º. La Unidad Trinitaria que el Señor integra por Su Deidad Esencial y Propia.

 

Es obvio que esta área corresponde a la Unidad en la Santa Trinidad, que ya ha sido tratada. Pero debemos enfatizar aquí, el hecho que esa Unidad permanece intacta en la Encarnación. (7) El Señor, en su "anonadamiento" (8), no afectó Su Deidad Esencial, ni por lo tanto tampoco afectó a la inherente Unidad Sustancial Trinitaria. Por eso El dijo: -"Nadie subió al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo." (9). Su anonadamiento tiene que ver con la "forma" pero no con la Esencia Divina; es decir: El se vació de su forma de gloria para habitar la forma de siervo, la condición de Hombre (10).

 

Algunos cuestionan la Encarnación del Verbo porque, -ellos dicen-, es imposible que el Infinito pueda ser contenido en los límites finitos; es decir: es imposible que Dios pueda ser contenido en Humanidad. Digamos en respuesta que, aunque impresiva, no hay argumento en la frase, porque omite considerar las Infinitas posibilidades y alcances de las Virtudes del Infinito. Por ej.: la Sabiduría, la Presciencia, Omnisciencia, Omnipotencia y Omnipresencia de Dios. La sola mención de esas y otras Virtudes del Altísimo, hace vívida a nuestro corazón y mente la palabra del ángel Gabriel a María: -"Ninguna cosa es imposible para Dios" (11). Cuidado pues, con los que van detrás de "filosofías y vanas sutilezas... y no según Cristo" (12).

El que todo lo sabe y todo lo puede, seria hallado falto si careciera de la Sabiduría y capacidad para anonadarse. Dios sabe y puede. Y lo ha hecho. Por tanto, aún en esa forma "sin aquella gloria que tenía cerca del Padre antes que el mundo fuese", en esa forma "un poco menor que los ángeles" (13), es decir, en humanidad, la Deidad del Señor permanece esencialmente intangible. "Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente" (14). Consecuentemente, la Unidad Trinitaria que el Señor integra por Su Deidad Esencial y Propia, queda también intocada.

 

2º La Unidad Trinitaria-Teantrópica; o la Unidad entre la Deidad y la Humanidad Perfecta del Señor.

Evidentemente, aquí nos referimos al hecho histórico de la unión de la Naturaleza Divina del Señor -integrante de la Unidad Trinitaria- y la Naturaleza Humana y Perfecta del Señor aparejada por la Virtud del Espíritu Santo en María virgen. Y a esas DOS Naturalezas, constituyendo UNA Persona. Este es el hecho maravilloso: NO DOS PERSONAS, sino DOS NATURALEZAS EN UNA PERSONA: EL VERBO HECHO CARNE! (15.). Tal hecho ha sido y sigue siendo el blanco de muchos ataques, lo cual no debe sorprender pues cumple predicciones proféticas sobre las apostasías de la fe. ('16) Y el obrero "que traza bien la palabra de verdad" (17), hará bien en discernir las profundidades de Satanás (18) y sus cada vez más sutiles engaños. No podemos aquí analizar las múltiples formas de negación; pero al menos damos una lista de ellas con sus denominadores comunes, en nota al pie.*

 

-"Pero el fundamento de Dios está firme" (20).

 

El Señor Jesucristo es Perfecto en su Naturaleza Divina y Perfecto en su Naturaleza Humana. Verdadero Dios, el Verbo, el Hijo Eterno; y Verdadero Hombre: cuerpo, alma y espíritu (21); santo, inocente, limpio, sin mancha ni contaminación! (22)

 

Siendo Verdaderas ambas Naturalezas, son separables en el concepto pero no en la realidad histórica de la Una Persona Teantrópica. El Señor no es "dos" Personas: es "dos Naturalezas en Una Persona". En el Señor Jesucristo se ha realizado la Unidad Trinitaria-Teantrópica; es a saber: por el Verbo, la Deidad ha unido a la Naturaleza Humana. La palabra final, autoritativa del mismo Señor, lo prueba, diciendo" Como tú, oh Padre en mi y yo en ti" (23), porque en ese enfático "mí", en ese "yo", está contenida íntegramente la Persona Teantrópica: las dos Naturalezas en una Persona. Y al decir: "tú, oh Padre en mí", queda manifiesto que el Padre, a través de la Unidad Sustancial Trinitaria inmutable "en" el Hijo y "a través" del Hijo, se ha unido y ha unido a Sí mismo, a la naturaleza humana del Verbo. Si desde la esfera humana el Señor es "Emmanuel" -"Con nosotros Dios"- (24), desde la esfera Divina es:

-Con Dios el Hombre! Precisamente por eso, el espíritu de la profecía que es el "testimonio de Jesús" (25), hablando de la Persona Teantrópica con referencia a la Cruz, dijo: "Levántate, oh espada sobre el pastor y sobre el hombre compañero mío, -lit., "el hombre de mi unión" **-, dice Jehová...” (26).

 

3º La Unidad Teantrópica en Sí misma, o la Unidad Individual Propia del Señor Jesucristo.

 

Es también de carácter trino o Tri-Unidad: (a) Por la plena cohesión de ambas Naturalezas; (b) Por su distinción y relación; (c) Por su manifestación unánime, unísona, sea en Sí mismo como con el Padre y el Espíritu Santo.

 

(a) Plena cohesión de ambas Naturalezas.

 

Esto refiere directamente a la unión hipostática en la una Persona: plena, íntima Unidad Esencial, naturalmente indivisible. Separable del cuerpo físico por la muerte sobre la Cruz, es inseparable del cuerpo glorificado en la resurrección, que no puede más morir. (27).

 

(b) Distinción y relación de ambas Naturalezas.

 

Esto refiere al gran misterio de esa Unidad. Se trata de Unidad en Diversidad: una Persona y dos Naturalezas, sin dividir la integridad de la Persona y -al tiempo que unidas-, sin confundir las Naturalezas. Estas, indivisibles por su plena cohesión, son a la vez inconfundibles por su clara distinción y relación. Escrituralmente, nos es revelado que sin afectar la una Persona, hay clara distinción de Naturalezas e íntima relación, dentro mismo de la plena cohesión de éstas. Por ejemplo: cuando se nos habla del necesario desarrollo y crecimiento humano: "Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres". (28).

Recordamos también los clásicos contrastes que muestran la clara distinción v a la vez relación: Como hombre, siente hambre, pero como Dios multiplica panes y peces(29). Como hombre se cansa del camino y pide de beber junto al pozo de Jacob, pero como Dios es el dador del agua de la vida eterna (30). Como hombre llora ante la tumba de Lázaro, pero como Dios lo resucita de los muertos (31). Como hombre duerme sobre un cabezal en la frágil barca batida por la tempestad, pero como Dios se levanta y calma los elementos desatados (32). Zorras y aves tienen cuevas y nidos, pero Él es pobre y no tiene donde reclinar su cabeza, pero va a preparar lugar en la Casa de su Padre para los que en Él confían y está sentado sobre su Trono de Gloria (33). Y los ejemplos pueden multiplicarse (34).

Vemos: Unidad en Diversidad: sin dividir la integridad de la Persona, sin confundir las Naturalezas; plena cohesión y clara distinción y relación; indivisible e inconfundible.

¡ MARAVILLOSO SEÑOR JESUCRISTO!

 

Otro hecho concurre a la Unidad en Diversidad de la Persona Teantrópica: es el delicado y debatido punto de las dos voluntades. Aquí surge de nuevo el así llamado "Problema Cristológico". Los "Monothelitas" (Siglo VII) y los que creen como ellos, contienden que existe una sola voluntad. Pero no pueden dar respuesta correcta al dilema que eso les plantea: -¿De cuál Naturaleza? Si de la Divina, se da tácitamente por imperfecta a la naturaleza humana del Señor y, como consecuencia, poco real podía ser la tentación, cosa que contradice a las Escrituras (35). Si de la humana, se da entonces por imperfecta a la Naturaleza Divina, lo cual es absurdo. Se equivocaban y equivocan, pues, los monothelitas.[20]

Muy reverentemente, debe reconocerse que si la una Persona posee dos Naturalezas verdaderas y perfectas -la Divina y la humana- no puede carecer de las respectivas voluntades. PERO: aunque separables en la formulación del concepto, son realmente inseparables en la realidad de la una Persona Teantrópica; sin que ello minimice ni subordine a la Divina ni tampoco que ésta asimile o haga desaparecer a la humana.

 

No son independientes sino unificadas: sin que su unificación sea una mezcla de ambas pues en tal caso perdería cada parte; y sin que su unificación les prive de distinción. El sublime misterio se expresa y contiene en el hecho de que la humanidad del Señor no tiene existencia aparte o independiente de la Naturaleza Divina del Señor, porque no son dos "Personas" o "dos Hijos de Dios": la Escritura define solamente UNA PERSONA: EL HIJO, EL UNIGENITO HIJO DE DIOS (36).

 

(c) Su manifestación unísona, unánime: sea en Sí mismo, como con el Padre y el Espíritu Santo.

 

Esto prueba y confirma todo lo dicho anteriormente. Las declaraciones Escriturales son terminantes. La Unidad Esencial se manifiesta en plena unidad en el Señor mismo, y con el Padre y el Espíritu Santo. El mismo Señor, en su ministerio público, lo declaró explícitamente, cubriendo tres Areas de Unidad bien definidas: Voluntad, Enseñanza o Doctrina, y Obras.

 

1. Unidad en el Area de la Voluntad.

 

Esto conjuga la unidad interior Teantrópica-Trinitaria, en el querer y el hacer: "No puede el Hijo hacer nada de sí mismo sino lo que viere hacer al Padre: porque lo que él hace esto también hace el Hijo juntamente" (37). "Mi comida y mi bebida es que haga la voluntad del que me envió (38). "Porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió (39). Vemos: las voluntades se unifican como un todo monolítico, pero a la vez se distinguen inconfundiblemente.

 

2. Unidad en el Area de la Doctrina, o Enseñanza de la Santa Palabra.

 

"Mi doctrina no es mía sino de aquel que me envió... las palabras que me diste les he dado" (40).

 

3. Unidad en el Area de las Obras.

 

"Mi Padre hasta ahora obra y yo obro" (41). "Conviéneme obrar las obras del que me envió..." (42). Y lo mismo hace el Espíritu Santo, tomando de Cristo y dándolo a nosotros (43).

 

(d) La Unidad en la Persona Teantrópica. Conclusión.

 

Como en la Santa Trinidad, decimos otra vez: UNICIDAD EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD! Porque Una y Unica es la Persona, y Dos las Naturalezas: Verdadero Dios y Verdadero Hombre, subsistiendo la Humana en virtud de su Unidad con la Divina. Sin dividir la integridad de la Persona y sin confundir las Naturalezas; expresándose siempre en plena cohesión. La Unidad del Señor con el Padre y el Espíritu Santo, permanece intacta, manifestándose en tres Areas definidas: Voluntad, Doctrina y Obras. MARAVILLOSA UNIDAD EN UN MARAVILLOSO SEÑOR!

 

(e) La Persona Teantrópica, Piedra Basal de la Unidad Cristiana.

El Señor es la concreción Personal, como Persona Teantrópica, de la Unidad; tanto por lo que El es en Sí mismo como por lo que El ha hecho -Redentor, Bautizador con Espíritu Santo y establecedor del Testimonio-, El es la Piedra Basal de la Unidad Cristiana.[21] Por esta razón El dijo: "Yo en ellos" (44). El debe ser plantado y formado en nosotros (45). Son pertinentes aquí, las palabras: .... para que en todo tenga el primado" (46).

Y también es pertinente esta pregunta:

¿QUE HEMOS SOBREEDIFICADO SOBRE TAN MARAVILLOSO FUNDAMENTO DE UNIDAD? -Confesamos avergonzados: Sobre la Unidad... nuestra desunidad! Es hora de reconocerlo. Es hora de recordar que Cristo no está dividido! (47). Es hora de discernir aquella Unidad maravillosa que nuestro maravilloso Señor y Salvador tenía en su corazón y mente, cuando levantados los ojos al Cielo, oró por nosotros diciendo: ..... . como tú, oh Padre en mí y yo en ti...".

 

-"YO EN ELLOS" (48).

 

(B) El tiempo o momento, y modo en que el Señor oró: la Unidad en la Oración.

 

Era antes del Calvario y, por lo tanto, antes de Resurrección y Pentecostés.

Los discípulos no tenían en ese preciso momento, la experiencia perfecta de la Unidad Sustancial con Cristo. El Señor oró, pues, para que pudieran tenerla.

Debemos señalar aquí un hecho singular:

Dios tenía preparado el Plan de la Redención desde antes de la fundación del mundo y en ese Plan estaba previsto el hacer partícipe al creyente de la Dispensación de la Gracia, de esa bendita Unidad Sustancial.

(49) Sin embargo, el Señor oró al Padre por ella. ¿ POR QUE?

La respuesta la hallamos en el significado de la Oración en relación con la Unidad. Ella es un medio por excelencia para experimentar la Unidad y Unanimidad con la Voluntad de Dios. Así el Hijo, que conocía la Voluntad del Padre, se identifica, como Persona Teantrópica, con esa Voluntad. Y al pedir lo que sabe que el Padre quiere obrar, el Hijo expresa su plena conformidad con la Voluntad del Padre: expresa el profundo anhelo de su corazón de que esa

 

Voluntad se cumpla como algo muy deseado!

 

Nada interfiere la plena identificación. Es una identificación saturada de amor al Padre y, en cuanto ruega por nosotros, de amor por nosotros. Es la Voz de la Persona Teantrópica, que habló por el Salmista, diciendo: -"El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado y tu ley está en medio de mis entrañas." (50).

 

El corazón se derrama; la intercesión sube como un suave perfume (51); el íntimo sentir del Hijo se expresa al unísono, como Persona Teantrópica, con el íntimo anhelo del Padre y del Espíritu Santo! Es un momento en la ininterrumpida y preciosa comunión inter-Trinitaria, manifestándose en y por la Oración! Es la Unidad Sustancial, manifestándose y expresándose plenamente, en santo amor y dulce comunión en la Oración Sumo Pontifical. ¡ BENDITA, SANTA ORACION!

 

(C) Las Implicaciones que para su propia Persona, tenia su Oración Sumo Pontifical.

 

Esas implicaciones adquieren proporciones gigantescas de ilímite amor sacrificial, al medirlas con la Vara de la Cruz!

 

Porque la Persona que ora, sabe que para cumplirse lo que pide, el Plan Redentor ha previsto que El sea clavado vivo sobre una Cruz! (52); y que su sangre preciosa sea vertida en expiación por el pecado! (53). Sabe que su lengua que ahora suplica, quedará pegada a su paladar! (54). Que su amante corazón será como cera desliéndose en medio de sus entrañas! (55). Que su rostro sereno de mirar profundo será golpeado, escupido, y desfigurado; y su frente abatida bajo el espino cruel! (56). Y sabe que el Padre le ocultará el amado Rostro Eterno! (57).

 

La Cruz debe agotar su demanda: -"todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí" (58). "Mirad y ved si hay dolor cual mi dolor" (59). "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (60). "¡CONSUMADO ES! (61).

 

¡ ESE ES EL DURO PRECIO! Pero sólo

así habrá resurrección, ascensión, PENTECOSTES! Y Él obtendrá y derramará la

Promesa del Espíritu de Unidad sobre Su Pueblo! (62).

 

¡ÉL LO SABE! POR ESO ÉL ORA:

-"QUE SEAN UNA COSA... OH PADRE... COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA" (63). 

¡ BENDITO, ADORABLE REDENTOR NUESTRO! ¡ PERDONA TU PUEBLO!
¡ PERDONA NUESTRAS DESUNIDADES, CONTIENDAS Y DIVISIONES!
PERDONANOS SEÑOR. Y CONCEDENOS GRACIA PARA PRESENTARNOS EN
SACRIFICIO VIVO RENOVANDO NUESTRO ENTENDIMIENTO. CONCEDENOS
QUE SINTAMOS ARDER NUESTROS CORAZONES CON EL DERRAMAMIENTO DE TU AMOR ETERNO! (64).

 

4. LA UNIDAD ESENCIAL o UNIDAD SUSTANCIAL EN LOS CRISTIANOS.

 

Queda dicho, al nombrar Pentecostés, que el Espíritu Santo es a los Cristianos, el Vínculo Esencial o Sustancial de la Unidad. Es por la participación del Espíritu Santo (1), que la Unidad Sustancial es establecida en los creyentes. La Piedra Basal Viviente, el Señor Jesucristo, es plantada en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Cuando el Señor dijo:

-"No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros" (2), refería precisamente a Su Morada en Espíritu en los suyos (3). Y esa participación del Espíritu, nos es dada únicamente y una vez para siempre, en el nuevo nacimiento.[22]

 

Se requiere esa experiencia o no habrá "participación del Espíritu"; porque el "sello" (5), el "arras" (6), la "prenda" (7), del Espíritu, nos son dados en el nuevo nacimiento y sólo en él. Sí, nos es necesario nacer otra vez.

 

Quebranta el corazón pensar en la miríada de personas que se llaman a sí mismas cristianas y profesan adhesión a Iglesias llamadas Cristianas, pero que no han nacido de nuevo! (8).

 

Detengámonos pues, un poco aquí para considerar los hechos imprescindibles para satisfacer esta necesidad; porque, como está escrito: -"En Cristo Jesús ni la circunscisión vale nada ni la incircuncisión, sino la nueva criatura." (9).

 

En el nuevo nacimiento, el Espíritu de Dios se une y une a Sí, al espíritu "imagen de Dios" que es el hombre (10). Sin ser "participantes de la naturaleza divina", como lo expresa el apóstol Pedro (11), no podremos conocer la bendición contenida en la expresión Paulina: -"El Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios." (12). Y para que tal hecho sea una realidad, se requiere la acción de Dios y la acción-respuesta del hombre.

1. Acción de Dios.

La Trinidad Inmanente actúa en función de Trinidad Económica: el Padre dando a su Hijo unigénito (13); el Hijo dándose a Sí mismo en "ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave" (14); y el Espíritu Santo viniendo para regenerarnos, morar en el creyente y formar la imagen de Cristo en nosotros! (15).

 

El Espíritu Santo toma la iniciativa: redarguye y convence de pecado (16) guiando luego al alma convicta y confesa al arrepentimiento de pecados para con Dios y a la sola fe en el Salvador Cristo Jesús (17). Una vez alcanzados esos objetivos, el Espíritu Santo engendra un hijo de Dios en esa alma lavada en la sangre del Señor!

2. Acción-respuesta del hombre.

Todo pecador es enfrentado a la acción del Espíritu Santo al oír el mensaje del Evangelio que el Señor ordenó predicar a toda criatura (18). Y las condiciones del nuevo nacimiento llaman a su conciencia: arrepentimiento de sus pecados para con Dios y pura y sola fe en la Persona y Obra del Señor Jesucristo como su Salvador personal y único. (19).

Si no paga ese precio no tendrá experiencia del nuevo nacimiento y por lo tanto no será salvo ni participará de la naturaleza divina ni poseerá Unidad Sustancial con el Señor; y sólo le espera eterna condenación!(20).

 

Si paga el precio, si recibe al Salvador con arrepentimiento y fe: es engendrado, nacido de Dios, hecho hijo de Dios, hecho participante del Espíritu Santo y con ello la Unidad Sustancial con el Señor es establecida en su corazón!

-"Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios." (21).

-"Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios." (22). desde que creísteis, fuisteis sella dos con el Espíritu Santo..." (23). ... y en esto sabemos que él (Cristo) permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado." (24).

 

Con todo, esa acción-respuesta del hombre, a pesar de ser imprescindible pues sin ella no hay posibilidad de ser nacido de Dios, NO ES computable como mérito alguno para salvación: porque la salvación es una dádiva de pura y sola Gracia y los méritos son exclusivos del Señor Jesucristo; porque la misma acción-respuesta humana es promovida por la iniciativa del Espíritu Santo; y finalmente porque esa acción-respuesta comienza por la humillación del hombre. (25)

 

3. Conclusión sobre el Nuevo Nacimiento.

 

Sólo en los renacidos, se cumple la oración del Señor en cuanto a la Unidad Sustancial, por la fundamental razón de que reciben la participación del Espíritu Santo. Quien no posee esa experiencia no es Cristiano en sentido Bíblico, porque escrito está: -"Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él." (26).

 

(b) La Unidad Sustancial en el creyente renacido.

 

Por la participación del Espíritu Santo, se establece en el creyente la Unidad Sustancial. Y entonces, el creyente debe realizar que esa Unidad es también de carácter Trino o Tri-Unidad, porque cubre tres áreas:

1. La Unidad Sustancial entre el Señor y el renacido.

2. La Unidad Sustancial en la persona misma del renacido.

3. La Unidad Sustancial entre un renacido y los demás renacidos.

 

Y en las tres áreas, rige el mismo Principio que hemos discernido en los capítulos anteriores, que es: Unicidad en Diversidad y Unanimidad.

Una es la Sustancia en Diversidad de Personas y áreas de relación, en plena cohesión, ecuanimidad y unanimidad.

Lo veremos en detalle.

 

1. La Unidad Sustancial entre el Señor y el renacido.

 

Es de carácter indisoluble, pues escrito está: "El que se junta con el Señor UN Espíritu es." (27). Pero: ello no implica anulación ni asimilación del espíritu humano del creyente, porque la identificación Sustancial no hace perder la distinción individual. Las Escrituras revelan tanto la plena cohesión como la clara distinción:

"Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu." (28). "Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero" (29). "Porque la palabra de Dios... alcanza a partir el alma y aún el espíritu y las coyunturas y tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón"

(30).

Es muy evidente que en el renacido se realiza una maravillosa Unidad que es indivisible e inconfundible a la vez, es decir:

el Espíritu Santo se unifica con nuestro espíritu y al mismo tiempo guarda relación con él. No hay división, pero no hay confusión. Hay cohesión y hay ecuánime relación.

Pero, además, la Unidad se expresa o manifiesta por la Unanimidad. Habiendo recibido el Espíritu, ahora debemos andar en el Espíritu (31). Mas, por causa del antagonismo de la "carne" o del "viejo hombre" (32), la Unanimidad no será manifestada si no media el sacrificio vivo del creyente para que pueda experimentar la voluntad de Dios (33). Y esto nos trae al punto siguiente.

 

2. La Unidad Sustancial en la persona misma del renacido.

 

Obviamente, esto se relaciona íntimamente con lo anterior, porque abarca todas las relaciones interiores y sicosomáticas, o sea, toda la personalidad del creyente: espíritu, y alma, y cuerpo.[23] El Espíritu Santo, viene a vivificar nuestro espíritu y a morar en él para irradiar toda nuestra alma y gobernar nuestro cuerpo, para que el hombre espiritual sea establecido (34). La Unidad Sustancial plantada en nosotros por el Espíritu Santo, nos hace "posesión adquirida para alabanza de su gloria" (35). "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios y que no sois vuestros? Porque comprados sois por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." (36). Mayor claridad, imposible.

Triste es confesarlo, pero suelen pasar años antes que el creyente (sea por falta de enseñanza correcta o por carecer de entendimiento o por falta de sumisión y obediencia al Señor) encare las implicaciones de la Palabra en cuanto a la Unidad Sustancial. No debiera ser así, pero suele serlo. Rápidos para muchas cosas, somos tardíos para realizar los DERECHOS DEL SEÑOR en nosotros, las realidades de la Presencia del Espíritu y Sus propósitos. Es por eso que la Palabra de Dios nos manda:

-"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados..." (37). Y también: -"No apaguéis el Espíritu" (38). Y es por estas cosas que somos reprendidos, castigados y aún azotados por el Señor (39). No es cosa liviana, ciertamente, ser hijos de Dios! (40).

 

Y será en la medida que la Unidad Sustancial sea experimentada, que el creyente conocerá cuán real, profundo e indisoluble es el vínculo; cuán llena de consideración la ecuánime relación e íntima comunión; y cuán fructífera la unanimidad!

 

3. La Unidad Sustancial entre un renacido y los demás renacidos.

 

El Un Espíritu nos hace Uno con el Señor y con los hermanos: -"Porque por un Espíritu, somos todos bautizados en un cuerpo... y todos hemos bebido de un mismo Espíritu." (41).

Esto es reconocido con alabanzas y acción de gracias. Pero: -¿Qué de la Unanimidad? ¡ Cuánto ejercicio de corazón, humildad, tolerancia y amor fraternal son necesarios! (42). Y ello, tanto en la Iglesia local, como en las relaciones, comunión, cooperación y armonía inter-Iglesias; siempre hablando de Iglesias Bíblicas, de creyentes Fundamentales, o sea, no "modernistas'.[24]

¿ Y qué en cuanto a la Unanimidad Doctrinal? Porque tarde o temprano, lo queramos o no, aflorarán las tensiones subyacentes entre nosotros por causa de diferencias en doctrina y prácticas Bíblicas. Este es el momento de reconocer que la Unidad Sustancial no puede rendirse ni capitular por pasiva o indiferente, ante las incongruencias, contradicciones o discrepancias entre renacidos. Las razones son vistas en capítulos siguientes; pero quede aquí claro que los herederos y depositarios de toda la riqueza contenida en la Unidad Sustancial, somos hallados faltos puestos sobre la balanza del significado de la Oración del Señor.

Tristemente, la única conclusión que exprese la realidad de nuestras diferencias doctrinales o de doctrina y prácticas, puede ser esta: UNICIDAD EN DIVERSIDAD... Y DESUNIDAD! Que el Señor nos abra el sentido para entenderlo, la conciencia para reconocerlo y el corazón para que busquemos en El y Su Palabra, Su Voluntad!

 

Cuán necesario nos es, en estos respectos, oír de nuevo Su Santa Oración:

-“... que sean una cosa... oh Padre... como nosotros somos una cosa.”

 

B. EN RELACION A LA PALABRA DE DIOS O SANTAS ESCRITURAS, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA DOCTRINAL, BIBLICA.

 

1. Relación entre Espíritu y Doctrina y, consecuentemente, entre Unidad Sustancial y Unidad Doctrinal.

 

Mucho mal ha sido traído a la Iglesia por no haberse reconocido o recordado la relación entre lo Sustancial y lo Doctrinal. La razón de esa relación consiste en que: Dado un hecho o una realidad, -física o metafísica; material o espiritual; visible o invisible-, habrá una doctrina que lo anuncie, interprete o explique.

 

Por tal causa, toda Doctrina Bíblica, se refiera o no a Dios, es una realidad o un hecho puestos o declarados en palabras; sean esas palabras dadas antes de los hechos, como en los casos proféticos (1); o después de los hechos mismos. Doquiera pues, que obre o se manifieste el Espíritu de Dios, habrá una doctrina; más aún; el mismo Espíritu proveerá la Doctrina que declare su obra, o la obra del Señor Jesucristo, o la obra del Padre, o todo aquello que el Espíritu desee revelar (2).

 

Yendo al fondo del asunto, discernimos que entre Espíritu y Doctrina Bíblica existe una relación vital; algo así como la relación existente entre espíritu y palabra, así que la palabra fuere sólo concebida en el mero pensamiento o bien hablada o escrita. De modo que si el mismo Espíritu Santo que nos da la Unidad Sustancial es el que nos da la Doctrina, con ésta nos da potencialmente Unidad Doctrinal. Como lógica consecuencia, Unidad Sustancial y Unidad Doctrinal guardan relación vital. Veremos más de esto, en los puntos siguientes.

 

2. La Unidad Sustancial Cristiana requiere, y se proyecta a la vez, a la Unidad Doctrinal.

 

(a) La requiere, porque sin doctrina no hay acceso a la Unidad Sustancial.

 

El nuevo nacimiento lo prueba. Ya hemos visto que en el nuevo nacimiento recibimos la participación del Espíritu Santo y con ello, la Unidad Sustancial. Pero: para renacer se requiere PREVIAMENTE, que los hechos salvadores sean presentados al alma. Un mensaje debe serle dado y ese mensaje será necesariamente Doctrinal! Así que al pecador se le diga solamente que el Señor murió y resucitó para salvarlo y que debe arrepentirse y aceptar a Cristo para ser salvo: ese "mínimum" se apoya y deduce de una larga serie de hechos antecedentes que cubren amplio campo Doctrinal:

Antropología, Hamartiología, Soteriología, etc., sin cuya realidad, aquellas sencillas y breves palabras carecerían de valor. Ese breve mensaje, lo sepa o no quien lo recibe y aún quien lo da, es en sí mismo un compendio de Unidad Doctrinal, sin lo cual el pecador no conocería la Salvación y por lo tanto no recibiría la participación del Espíritu y carecería de Unidad Sustancial.

 

 

(b) Pero: la Unidad Sustancial, una vez establecida, se proyecta a la Unidad Doctrinal de los creyentes.

 

Y la razón puede llamarse: LA RAZON ESCRITURAL, EL HECHO QUE TENEMOS UNA BIBLIA. Porque con, en, y por las Escrituras, el Espíritu Santo nos ha dado: la "buena doctrina" (3); la "sana doctrina" (4); "doctrina del Espíritu" (5); "la doctrina de nuestro Salvador Dios" (6); "toda... doctrina" (7). La doctrina es el alimento del renacido y, asimismo, es todo cuanto la Iglesia necesita y debe creer y practicar. La Unidad del Espíritu requiere y se proyecta, pues, a la Unidad Doctrinal y ésta nos es dada por el mismo Espíritu:

primero en las Escrituras y luego, en el ministerio de enseñanza, para que sea manifestada en la medida de nuestra sumisión.

3. Unidad entre el Espíritu Santo y las Santas Escrituras.

 

Necesitamos recordar aquí que el Espíritu Santo, que es el Vínculo Sustancial de la Unidad Cristiana, es el Inspirador de las Santas Escrituras: -"Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo" (8); "Toda Escritura es inspirada divinamente..." (9). La Inspiración Divina es, pues, el Vínculo de Unidad entre el Espíritu y la Biblia, a la cual por eso llamamos Santa y confesamos la Inspirada e Inerrable Palabra de Dios. En ese vínculo, -la Inspiración-, reside asimismo la Autoridad Divina de las Escrituras que las hace la Unica Autoridad en doctrina y prácticas para los hijos de Dios (10). Todos los santos lo saben. Pero no siempre se aperciben de cuanto implica, o no siempre lo recuerdan... especialmente respecto de dos áreas de Unidad: la Unidad inter-Doctrinas y la Unidad Doctrinal inter-Cristianos.

4. Unidad inter-Doctrinas.

 

Obviamente, se trata de la Unidad de las doctrinas entre sí, del Cuerpo de Doctrinas Bíblicas como un todo, sin omitir ni minimizar ninguna y sin contradicción entre ellas. Siendo que las Escrituras son Inspiradas y por ello Inerrables, luego: todas sus Doctrinas también lo son. Y la Unidad inter-Doctrinas es el resultado. Todo es cohesión, armonía, unanimidad. Tal es la evidencia interna del "corpus doctrinae", una de las pruebas más preciosas de su Inspiración: su inter-Unidad! (11). En esta conexión, la Doctrina de la Unidad no es meramente una doctrina entre muchas, sino LA Doctrina que las abarca a todas. Puede llamarse: La Doctrina de la Unidad de las doctrinas. Por lo mismo, no admite parcializaciones, ni jerarquías de "vitales y no vitales", ni adiciones Si es Doctrina Bíblica es de Dios, por ende debe ser guardada porque es Inspirada del Espíritu Santo!(12).

 

5. Unidad Doctrinal inter-Cristianos.

 

El Vínculo Sustancial -el Espíritu Santo- por su doble conexión: con la Escritura por la Inspiración y con los Cristianos por el nuevo nacimiento; establece lógicamente la tri-Unidad: Espíritu-Escritura-Cristianos. Doquiera el Espíritu Santo more, se manifieste o actúe, lo hará entonces en total acuerdo con la Escritura por El Inspirada. Y morando, como mora, en los renacidos, guiará a éstos por la misma regla: doquiera los renacidos se hallen y actúen bajo la guía  del Espíritu Santo, obrarán siempre en total acuerdo con las Escrituras. Esto es axiomático. Y que tal hecho establece la Unidad Doctrinal inter-renacidos, también lo es! Cuantos estén de acuerdo con las Escrituras estarán de acuerdo en toda doctrina y práctica; y por contrario imperio: quienes desacuerden entre sí lo será porque algunos -sino todos- no estarán de acuerdo con las Escrituras. Es obvio: LA DOCTRINA BÍBLICA UNE; EL ERROR O LA FALSA DOCTRINA ES LA QUE DIVIDE A LOS HIJOS DE DIOS!(13).

 

Que tal realidad declara INJUSTIFICABLES, tanto Espiritual como Escrituralmente, las discrepancias doctrinales entre los hijos de Dios es tan evidente, que asombra hasta el espanto, que se lo pase por alto como si tal cosa hoy día. Pero el Señor no lo ha pasado por alto, ciertamente! Es hora de reconocerlo y de proceder sin demora alguna a corregir tan grave falta!

 

6. Unanimidad Doctrinal para aquí y para ahora.

 

La razón es obvia: -Porque participamos de Un Señor y Un Espíritu y ese Espíritu nos ha dado Una Escritura. (14) Cristo no está dividido! (15). El Espíritu Santo y las Escrituras no están divididos! (16) ¿ POR QUE hemos de estar divididos los Cristianos, nacidos del Espíritu, que amamos la Palabra de Dios?

Se requerirían varios "Cristos" y "Espíritus" con varias y contradictorias "Escrituras"... para justificar el mantenimiento de discrepancias. Pero: si los renacidos son los sujetos propios de la Unidad Cristiana porque tienen Un Señor y Un Espíritu y Una Escritura Inspirada e Inerrable, no hay forma honesta de eludir esta conclusión forzosa: Los renacidos son los sujetos propios de la Unidad Doctrinal para aquí y para ahora!

Además: el Señor Jesucristo es la Verdad (17), el Espíritu es Verdad (18) y la Palabra es Verdad (19); y los tres: el Señor, el Espíritu y la Palabra, están con nosotros para siempre! (20). Cristo Jesús es la concreción de la Unidad Cristiana; el Espíritu Santo, la concreción de la Unidad Sustancial; y la Palabra de Dios, la concreción de la Unidad Doctrinal!

 

Finalmente, el Señor oró al Padre: "Santifícalos en tu verdad. Tu Palabra es verdad" (21), y esto, en toda connotación posible, habla de limpieza en la verdad y significa implícitamente liberación del error.(22).

 

7. La Unanimidad Doctrinal nos restringe, por lo tanto, a lo estrictamente Bíblico: "SOLA SCRIPTURA", es la Regla Cristiana.

 

Por eso leemos: "Si alguno habla, hable conforme a la Palabra de Dios" (23).el que enseña, en doctrina" (24); y "doctrina", entre Cristianos, significa una sola cosa: DOCTRINA BÍBLICA!

-"ESCRITO ESTA" (25) y "ERRAIS, IGNORANDO LAS ESCRITURAS..."(26), son declaraciones autoritativas, absolutas, del Señor.

 

El Apóstol Pablo también dice: .... para que en nosotros aprendáis a no saber más de lo que está escrito" (27). "Retened la doctrina que habéis aprendido sea por palabra o por carta nuestra" (28): esta referencia une la enseñanza doctrinal verbal Apostólica a su enseñanza doctrinal escrita y con ello, establece a las Escrituras como nuestra Autoridad Doctrinal.

"Toda Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, reargüir, corregir..." (29) es igualmente autoritativo y sujeta todo a la enseñanza y corrección Escritural.

 

"SOLA SCRIPTURA" es, pues, la Regla ![25] Pero ello no significa que los Fundamentalistas tenemos un "Papa de papel", como tan irreverentemente mal dijera Karl Barth, el cual negaba la Inspiración Verbal y Plenaria de las Escrituras. Esto significa

-entre muchas otras cosas- que las "Sagradas Escrituras" como tan reverentemente las llama el Apóstol Pablo, nos han sido dadas por el Espíritu Santo para que en tal manera, la "sana doctrina" (31) quedara a salvo de las tergiversaciones y digitaciones de "falsos profetas y falsos doctores", que tanto han proliferado en estos postreros tiempos de cruda y osada apostasía (32).

 

8. Unanimidad Doctrinal es sinónimo de "Unidad de la Fe".

 

-"Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo." (33).

Esta Escritura nos habla de realización y progreso en el conocimiento de la verdad y en la vida espiritual. Y hace muy claro que "Unidad de la Fe" incluye la Unidad Doctrinal, por dos razones:

 

(a) Porque es una palabra escrita especialmente para creyentes que, por serlo, ya tenían fe en sentido de salvación; de modo que "fe" tal como usada aquí, tiene un sentido amplio que abarca a todo el cuerpo de verdades o doctrinas Bíblicas (34).

 

(b) Porque su claro contexto exhorta a creyentes en dos áreas netamente doctrinales: -"Que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia los artificios del error: Antes siguiendo la verdad en amor crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber. Cristo." (35). Allí tenemos juzgado para siempre el caso: los Cristianos deben tener unanimidad doctrinal. Para ello, deben evitar los errores de las falsas sectas; y por otra parte, deben "seguir la verdad en amor" lo cual, junto con la afirmación positiva, implica liberación del error que impide el crecimiento en Cristo.

 

"UNANIMES ENTRE VOSOTROS"

(36), apunta en la misma dirección con claridad meridiana. Y su contexto añade luz:

-"no altivos, mas acomodándoos a los humildes"-, que allana dificultades por causa de temperamento o carácter personal;

-"no seáis sabios en vuestra opinión"-, que refiere a conocimientos y sugiere, junto con la mesura, modestia y humildad, la necesidad de procurar verdadera Sabiduría.

 

9. ¿ Pagaremos el Precio?

 

El Señor oró por la Unidad; nos dio Su Presencia, Su Espíritu, Su palabra, Unidad Sustancial. ¿ No son éstas suficientes razones para entender que debemos poseer Unidad Doctrinal? Acaso: lo que el Espíritu Santo pudo hacer en y por los santos escritores por El Inspirados para darnos una Biblia Inerrable, sin contradicciones, con plena Unidad inter-Doctrinas; ¿ no podrá hacerlo por renacidos que a  ÉL se sometan y por Él Iluminados para darles Unidad Doctrinal sin incongruencias, contra-dicciones y discrepancias de ninguna especie? (37).

 

PERO: -¿ Querremos pagar el precio de nuestra sumisión para hacer Su Voluntad en esto también?

 

-¿Estaremos dispuestos a sufrir un poco por amor de la Iglesia de Cristo? (38).

ESCUCHEMOSLE OTRA VEZ:

..... QUE SEAN UNA COSA...OH PADRE.

COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA."!

C. EN RELACION AL TESTIMONIO, LA UNIDAD CRISTIANA ES DE NATURALEZA CORPORAL, U ORGANICA, Y MISIONAL.

 

La razón es: Porque tiene que ver con la Iglesia del Señor Jesucristo, ¡ UN CUERPO PARA TESTIMONIO!

 

1. UN ESPÍRITU, nos hace miembros del UN CUERPO, del UN SEÑOR. (1).

Es decir, miembros de la Iglesia Cristiana. "Mi Iglesia" (2), dijo el Señor. Iglesia Una y Santa, que se integra con todos los redimidos de la presente Edad de la Gracia, y que comprende: a los renacidos que

ya han partido para estar con el Señor (3), y a los renacidos que todavía estamos sobre la tierra y a los que aún han de renacer aquí en oyendo la palabra del Evangelio en esta Dispensación, hasta que el número sólo conocido por Dios "desde antes de la fundación del mundo" (4) sea completado.

 

Esa Una y Santa Iglesia, como Asamblea General de Cristianos será reunida solamente por el Señor Jesucristo a Sí mismo, en el día del arrebatamiento, antes que se desate la Tribulación. (5)

 

Mientras llega ese anhelado día, la expresión visible de LA Iglesia en la tierra, son LAS Iglesias locales -NO las "Denominaciones Eclesiásticas" (6). Por lo tanto es aquí y ahora, que la Unidad Cristiana en relación al Testimonio tiene vigencia. Y esa Unidad se relaciona con tres áreas de manifestación: la Iglesia local; la relación inter-Iglesias y el Testimonio al mundo.

 

2. La Unidad y Testimonio de la Iglesia local.

 

La Asamblea local de creyentes, es decir, la Iglesia que se reúne al Nombre del Señor en un lugar determinado, sea en un templo o en una casa de familia (7), es el primer campo de concreción y manifestación colectiva de la Unidad Cristiana. Parecería innecesario decir que toda Iglesia local debe creer y practicar las mismas

doctrinas y ordenanzas (8); mantener vivo el espíritu de amor fraterno (9) y un vigoroso testimonio de predicación del Evangelio a las almas perdidas (10) a la par que defender el Evangelio frente a toda apostasía (11) y confirmarlo por la enseñanza y edificación de los creyentes (12). Sin embargo, no sólo debe ser dicho, sino muy enfatizado! Porque en muchas iglesias locales faltan unas u otras de esas notas distintivas de una Iglesia Bíblica y militante. Contrista el espíritu ver templos enormes y lujosos llenos de gente espiritualmente más que pobre, indigente(13).

 

Y aún en Iglesias fieles surgidas por obediencia al mandato Bíblico de la separación de apostasías (14), suelen hallarse disparidades de criterio sobre doctrinas y prácticas. (Por ejemplo: la coexistencia de dos modos de bautismo según el deseo del bautizando; falta de convicciones sobre forma de gobierno eclesiástico; admisión de miembros e invitación a la mesa del Señor indiscriminadas, etcétera).

 

Por otra parte, nuevos "ismos" amenazan la Unidad de las Iglesias. Entre ellos, el así llamado "Neo-Evangelicalismo" con su prurito de "intelectualismo" y una antí-Biblica reacción para con los Fundamentalistas, al tiempo que se inclina más y más hacia el ala liberal modernista y ecuménica del Protestantismo apóstata! Movimiento que va cediendo terreno en áreas tan delicadas como la Inspiración Plenaria y Verbal de las Escrituras y su Inerrabilidad; y que va detrás de los "argumentos de la falsamente llamada ciencia" (15) aceptando esa traslación religiosa del "Neo-evolucionismo" que ha dado en llamarse "Evolución-Teísta". Y finalmente, imponiendo por todo el mundo esa nueva "escuela" de evangelismo ecuménico con su yugo desigual de fieles e infieles modernistas y con el "Neo-Pentecostalismo" y su "glosolalia" y "sanidades" masivas, etc. Todo ello atenta contra la Unidad de la Iglesia local pues está dividiendo a la hermandad en muchísimos casos. ¡ Cuánta necesidad de Estudio Bíblico adecuado que ponga en claro tantas sutiles formas de desviación de los creyentes y les confirme en la Verdad de Dios!

 

Asimismo, cuán necesario es que el pueblo del Señor sea instruido en todo lo que abarca la Experiencia Cristiana: comenzando desde el mero nuevo nacimiento (16) y siguiendo luego paso a paso con el crecimiento espiritual de la nueva criatura (17); la santificación (18) y la necesaria separación del mundo, dentro y fuera de los templos (19); el fruto del Espíritu Santo plantado en el carácter de los creyentes (20); los dones del Espíritu Santo para ser ejercidos por cada hijo de Dios (21); la "palabra de la Cruz" en toda su profundidad e implicaciones para las personas y la obra de cada siervo, sea misionero, pastor, doctorado o "doctorando"... y cada Cristiano (22); la preparación de los renacidos para la tan cercana venida del Señor por nosotros (23); la vida de oración (24); la mayordomía sacrificial de los bienes (25); el testimonio digno (26) y tantas bendiciones más: íntima comunión, sabiduría y espiritual conocimiento, el habitual "andar en el Espíritu", el conocer y obedecer la Voluntad del Señor, etc., etc.! (27). Todas esas cosas, santas y valiosas, promoverían la manifestación espiritual de la Unidad Cristiana en la Iglesia local; y haría realidad que cada Iglesia fiel fuese un ejemplo para las otras, como Pablo dijo de los Tesalonicenses (28).

¡ Ese es el desafío! La Palabra de Dios abierta por siervos fieles ante el corazón abierto, anhelante y adorante de los hermanos! Benditos los siervos que oran, sufren y trabajan denodadamente obedeciendo la Voluntad de su Señor y dando a Su familia el alimento en sazón y a tiempo! (29). Unidad del Espíritu! Unidad de la Palabra! Unidad del Testimonio! EN LA IGLESIA LOCAL: AQUI Y AHORA!

 

3. La Unidad ínter-Iglesias.

 

Doctrinalmente hablando, ella es la proyección lógica de la Unidad de la Iglesia local. Y así debiera serlo en la práctica! Y sea hecho tan claro como la luz del mediodía: la Unidad ínter-Iglesias, NO significa en ningún sentido la promoción "ecuménica" de una Super-Iglesia Mundial. NO significa tampoco la organización de un sistema eclesiástico monstruo de gobierno tipo "Papal" o centralizado, ni colegiado, ni federativo, ni Conciliar, ¡ NO! Porque todo eso es Anti-Bíblico! Sea hecho claro como la luz del mediodía, que el Nuevo Testamento establece la INDEPENDENCIA de la Iglesia local en gobierno, disciplina y administración, respondiendo cada Asamblea directamente a la

UNICA CABEZA: EL SEÑOR JESUCRISTO! (30). PERO: la Independencia de la Iglesia local, NO significa su aislamiento de las otras porque tal cosa afectaría la manifestación de la Unidad Sustancial del UN

CUERPO DE CRISTO.

 

El Nuevo Testamento, que legisla la independencia, también establece, por mandato y ejemplo Apostólicos, la fraternal relación, comunión, asistencia y cooperación ENTRE IGLESIAS. Y todo ello, sin distinción de raza, país, sexo ni condición social de los hijos de Dios! (31).

 

Por ejemplo:

· Salutaciones fraternales (32).

· Amor fraternal en acción (33).

· Socorro en las necesidades (34).

· Intercambio y viaje de obreros; y asistencia a sus necesidades (35).

· Oraciones mutuas, y por los misioneros (36).

· Información sobre la marcha de la obra (37)

· Intercamhio de cartas de enseñanza apostólica (38).

· Reunión internacional conjunta, -Antioquía-Jerusalem para resolver discrepancias en doctrina y prácticas! (39).

 

CRISTO NO ESTA DIVIDIDO! (40).

LAS IGLESIAS DE CRISTO TAMPOCO DEBEN ESTAR DIVIDIDAS NI AISLADAS; SINO EN PLENA COMUNION Y COOPERACION FRATERNAL, BUSCANDO, Y PERSEVERANDO EN: LA UNIDAD DOCTRINAL, EL AMOR FRATERNAL Y EL TESTIMONIO UNIDO!

 

4. Carácter Misional de la Unidad: "Para que el mundo crea..." (41).

Finalmente, tenemos la Oración del Señor:

"Para que el mundo crea que tú me enviaste... y que los has amado como también a mí me has amado." (41).

Tan explícitas palabras del Señor cierran nuestro caso. Todo cuanto significa Unidad Cristiana debe tener manifestación reconocible EN ESTE MUNDO! La Unidad Sustancial o del Espíritu, subjetiva e invisible de por sí, se hace objetiva a los ojos del mundo por la Unanimidad de los Cristianos en doctrina, prácticas, enseñanzas y testimonio.

 

Y ello posibilitará que el mundo crea y conozca que Dios ha enviado al Señor; que nos amó como amó a Cristo y como Cristo nos amó! Por supuesto, todo ello no significa que el mundo entero se hará creyente ni será renacido, pues sabemos que muchos son los que rechazan el testimonio y se perderán (42). Pero la Unidad manifestada será un Testimonio que mostrará al mundo que el Señor de los creyentes no es de este mundo; y ello ayudará a que nuevas almas sientan el deseo de conocer al Salvador. "Para que el mundo crea", es un a expresión en la cual la palabra "mundo" ("kosmos") es usada por sinécdoque, es decir: una figura del lenguaje en la cual el "todo" es puesto para significar la "parte" o viceversa (43).

El Testimonio unido de los hijos de Dios, manifestando la Unidad Sustancial, la Presencia del Señor Jesucristo en ellos, la Presencia y manifestación del Espíritu Santo, la Unidad Doctrinal sin doctrinas ni prácticas en contradicción de una Iglesia con otra, y la Unidad Misional que proclame, manifieste y propague la Unidad Cristiana para la Gloria del Señor, harán sin duda un impacto en muchos corazones todavía; aún en estos días de multiplicación de maldad y resfriamiento de la caridad de la mayoría! (44).

 

El centurión, al pie de la Cruz, viendo cómo el Señor había expirado, tuvo que decir,

'Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios." (45). El testimonio de los Apóstoles hizo que el pueblo glorificara a Dios y que aún las autoridades incrédulas tuvieran que decir que "ellos habían estado con Jesús" (46).

 

Nosotros estamos llamados a mostrar y anunciar las virtudes del Señor y a manifestar el santo amor de Cristo los unos a los otros para que sea notorio que somos Sus discípulos (47), y que guardamos Su Palabra! (48). Caso contrario, sería realmente muy triste que el nombre del Señor fuera blasfemado por causa de mal testimonio (49). ¡LEJOS SEA!

 

Antes bien: Andemos "como es digno de la vocación con que sois llamados; con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor; solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Un cuerpo y Un Espíritu... Un Señor, Una fe, Un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas y por todas las cosas, y en todos vosotros" (50). "A El sea gloria en la Iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén." (51).

 

Que las palabras del Señor nos hablen al corazón. Ante ellas, no es posible aceptar ni "ecumenismos" ni "aislamientos" ni "caminos del medio". Tampoco es posible conformarse a "status" que hacen factible la coexistencia de verdad y error sin que se haga nada para resolver Bíblicamente tal incongruencia, contradicción y discrepancia entre los renacidos, el Pueblo de la Unidad! Veremos de esto en el capítulo siguiente.

 

5. Conclusión sobre la Unidad en relación al Testimonio.

 

Puede sintetizarse en las mismas palabras que a través de este estudio hemos discernido en cada área de Unidad: UNICIDAD EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD.

 

Porque UNA es la Iglesia de Cristo, que se expresa visiblemente en la tierra en DIVERSIDAD de Iglesias locales, que deben guardar plena UNANIMIDAD en doctrina, prácticas y testimonio al mundo!

Esa es la enseñanza de la Palabra de Dios! Por eso el Señor oró por nosotros diciendo: "QUE SEAN UNA ... OH PADRE... COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA".

 

(4) CONCLUSION. Tesis Sintética sobre la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana

 

La Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, puede definirse como una UNIDAD COMPUESTA, que se integra de SIETE PRINCIPIOS FUNDAMENTALES, que, para la realización experimental y práctica de la Unidad, se concretan en UNA

PIEDRA BASAL y TRES ACOMPAÑANTES IMPRESCINDIBLES. Ellos son:

 

(a) Siete Principios Fundamentales.

 

1. Su Carta Constitucional: la Oración Sumo Pontifical del Señor Jesucristo. (San Juan cap. 17).

2. Su Eterna Fuente, Corriente y Dechado: la Unidad de la Santísima Trinidad.

3. Su Piedra Basal Angular: la Persona Teantrópica, es a saber, el Señor Jesucristo.

4. Su Vínculo Esencial: la Persona del Espíritu Santo.

5. Su Vínculo Experimental, o sea, su concreción vital en los creyentes: la experiencia del nuevo nacimiento.

6. Su Vínculo y Autoridad Doctrinal: la Inspirada e Inerrable Palabra de Dios, las Santas Escrituras.

7. Su Vínculo e Instrumento Misional: el Testimonio Cristiano.

 

(b) La Piedra Basal y los Tres Acompañantes Imprescindibles.

 

La Piedra Basal, el Señor Jesucristo, que es la concreción Personal de la Unidad Cristiana, para poder ser plantada en los creyentes, requiere tres Acompañantes imprescindibles, que, a su vez, establecen las tres Areas de Unidad Cristiana:

 

1. EL ESPÍRITU SANTO. Vínculo Esencial, del cual somos hechos participantes en el nuevo nacimiento, que nos hace una cosa con el Señor y los otros renacidos. El Area es: UNIDAD SUSTANCIAL.

 

2. LA PALABRA DE DIOS o SANTAS ESCRITURAS.

Inspiradas por el mismo Espíritu y por lo tanto Inerrables y Única Autoridad en doctrina y prácticas; cuyo mensaje nos da acceso y pone a nuestro alcance la experiencia del nuevo nacimiento y con ello a la Unidad Sustancial; y cuya enseñanza nos provee de Unidad de la Fe. El Area es: UNIDAD EN LA VERDAD o UNIDAD DOCTRINAL.

 

3. EL TESTIMONIO CRISTIANO. Vínculo e Instrumento Misional. Iniciado por el mismo Señor Jesucristo y continuado por el Espíritu Santo a través de los Apóstoles y discípulos -o sea de renacidos-; tiene que ver con la Iglesia del Señor como UN CUERPO, UN CUERPO PARA TESTIMONIO. Manifiesta y proclama la Unidad en y al mundo incrédulo y la propaga mediante la Palabra y el Espíritu en todos cuantos vienen al conocimiento del Salvador y le reciben. El Area es: UNIDAD MISIONAL.

 

CONCLUSION.

 

La Síntesis Final de la Unidad Cristiana, puede expresarse en la siguiente declaración sumaria: UNICIDAD EN DIVERSIDAD Y UNANIMIDAD PARA LA GLORIA DE DIOS EN LA IGLESIA DE CRISTO! "UN CUERPO, UN ESPÍRITU, UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO, UN DIOS Y PADRE DE TODOS". ¡BENDITA UNIDAD CRISTIANA!

 

 

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(1) Jn.4:24
comparar Is.40:13
2 Co.3:17

(2) Comparar 1 Co.12:11a,13
Ef.2:18; 4:4a

(3) Ro 1:12

(4) Lc.24:37-39

(5) Is.40:18-25
comparar Act.17:25

(6) Dt.4:12,15; Job 919;
Jn.1:18a
Col.1:15
1 Tim.1:17c

(7) Sal.42 :2 Mt.16:16 1 Ts.l :9

1 Tim.3:15 comparar Jn.5:26

(8) Ex.3:14

(9) 1 Tim.l:17b

1 Tim.6 : 16a (10) Ro.l:23

(11) Ro.1 :20a,b 2 Co.4:18 He.9 :14

(12) Job 11:7

(13) Dt.32:4c Jer.10:10a

(14) Ex.15:11b Ro.l:4

(15) 1 Jn.4:8 Jud., v.21

(16) Núm.23:19 Tit.l :2

1 Jn.2 :27

(17) Dt.7:9

2 Cor.l:18 (18) Sal.11 :7

Sal.111 :3b Is.48:1

(19) Dt.32 :4 Sal.92 : 15 Sal.99:4b Is.26:7b

(20) Sal.36 :5,7 Ef.2:4

(21) Ro.11:22 Tit.3 :4

(22) 1 P.5:10a 

(23) Dn.2:22

(24) Act.15:18 1 P.l:2 

(25) Dn.2:20 Ro.ll :33,34

(26) Gén.35:11 Job 39:35

(27) SaI.139:7-12 

(28) 1 Jn.4 :8 

(29) 1 P.l:16

(30) Gén.17:1

(31) Sal.85 :10
Sal.89:14
 Act.3:14
 Ap.4:8 comparar Sal.146 :5-10

(32) 1 Co.14:33 comparar Job 25:2
Ro.15:33 Fil.4 :7 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Jn.17:21,22

(2) Compárese 15.6: 1-3

(3) Job 11;7 Ro.1l ;33-36

( 4) 15.40 :25,28

 

 

 (5) Jn.4 :24 

(6) Mt.28:19 2.Co.13:13 
2 P..1:17,21 Comparar Mt.3:16,17 Ef.3 :14,16

(7) Jn.17 :3 
1 Jn.5 :20

(8) Jn.5:21
comparar Ro.8:11

(9) Dt.6 :4

(10) Col. .2:9 comparar Jn.l:16

(11) Jn.10:15, 17,18 
comparar He. 9: 14

(12) 2 Co.3:17

(13) Jn.1:1-4, 14, 18

(14) Jn.10:30

(15) Jn.14:26

(16) Jn.16:7

(17) Jn.16:15 comparar Act. 2 :35 Act.5 :30-32  

(18) Jn.14 :28c

(19) Jn.16:27c,28

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(20) Jn.1:14,18

(21) Jn.15:26

(22) Jn.10 :80,88

(23) Jn.14:9

(24) 2 Co.3:17a

(25) Mt.28 :19

Jn.5:18,23 Jn.20:28 Fil.2:5-11 Ap.4:11 Ap.1l:16.17

(26) Mt.16:27 Mt.28:18 Jn.17:5 Ef.1:17 
1 P.4:14; 5:10

(27) Is.9:6 Jn.1:1.2 He.1:8; 9:14

(28) Por ej. : Jn.5:21,26 Jn.16:15 
comparar 1 Co.8 :6

(29) He.13 :8 Ap.1:4.8

(30) Jn.1:18

(31) Jn.15 :26

(32) .1 .Co.12:3-6
 Ef.l :2.3.13 
y 4:3-6  

(33) Jn.14:28c 
comparar 1 Co.15 : 24-28

 

 

 

(34) Jn.1 :1,2 y 1 Jn.1 :1.2 Is.11 :2 y Ap. 1:4. Comparar Gén.1:2 y Mt3:16

(35) Jn.14:10 Mt.10:20 comparar 1 Co.2:10

(36) Sal.45 :6 He.1:8 
Is.9:6 Jn.1:1  

 

 

 

 

 

(37) Jn.1 :14.18 Jn.3 :16,18 

(38) Lc.1:26-38 

(39) Lc.2:1-20

(40) Mt.11:27 Jn.17:5,8,24

(41) Is.57:15,16 comparar Act.2:3,4. Ro.8 :2,9.16 comparar He.9 : 14

(42) Jn.15:26

(43) Jn.14:16, 17,26 Gál.4 :6

(44) Jn.1:33; 20:22 
Act. 2 :33

(45) Jn.15:26; 16:7 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(46) 1 Jn.4:8 

(47) Lc.1:78 Ef.6:23

1 Jn.2:15, 3:1,4:9-11 
comparar 1 Jn.4:19

(48) Jn.15:9,10 Jn.17:24 
Ef.3 : 19 
1 Jn.4:9,10

(49) Ro.5:5 Ef.2 : 18 Fil.2 : 1 Col.1 :8

(50) Ef.1:3-6

(51) Ef.1:7-12

( 52) Ef.1 : 13,14

(53) Jn.5:17,19 Jn.14:10

(54) Jn;16:13 Ro.8:11 
1 Co.2:10 Gál.3 :5 comparar Jn.14:17, 18,23

(55) Le.4:1,14 Act.10:38 comparar Mt. 12 :28

(56) Jn.5:17-19 Jn.7:16,17 Jn.8:29
Jn.16 : 12-15 

(57) Lc.22:22a
Jn.19:17,8
Act.2:23

(58) Jn.8:54
13:31,32
14:13
16:14

   

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(1) Jn.17:21

(2) Jn.17:23

( 3) Jn. 1:1,2
1 Tim.2: 3-5  

(4) Jn. 1:14,18
1. Jn.1:1-3

(5) Jn. 17:21

 (6) Jn. 13:13
1 Co.8:6b
Ef.4:5
Fil. 2:11 comparar
1 Co.12:3  

(7) He. 1:8,9  

(8) Fil. 2:6-8  

(9) Jn. 3.13  

(10) Fil. 2:7,8a  

(11) Lc. 1:37  

(12) Col. 2:8  

(13) Jn. 17:5
    He. 2:9c 

(14) Col. 2:9

   

(15) Jn. 1:14
 Ro. 1:3,4a 
 
Ro. 8:3 
Gál. 4:4
 1 Tim. 2:5

(16) 1 Tim. 4:1 
 2 Tim. 4:3 
 2 P. 2:1,2 
 1 Jn. 2:22,23 
 1 Jn. 4:1-3 
 Jud., v.4

(17) 2 Tim. 2:15      

(18) Sal. 64:6 
   Ap. 2:24 
   comparar  
   2 Tim. 2:16-18

(19) Jn. 8:44

(20) 2 Tim. 2:19a

(21) Mt. 26:37.38
     y 27:50
     Lc. 23:46

(22) He. 7:26b
   1 P. 1:19
   Jn. 8:46a
    Jn. 14:30b
   He. 4:14,15

(23) Jn. 17:21

(24) Is. 7:14
  Mt. 1:23

(25) Ap. 19:10
   comparar
   1 P. 1:10-12

(26) Zc. 13:7
Jn. 10:30   comparar       
He. 2:16,17

 (27) Ro. 6:9,10
     Ro. 8:34
    1 Co. 15:20-23
    Fil. 3:20,21
     Col. 3:1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(28) Lc. 2:52
    comparar
     He. 5:7,8

(29) Mt. 4:2
 Mt. 14:13-21
  Mt 15:29-38  

(30) Jn. 4:6-14 

(31) Jn. 11:32-45 

(32) Mr. 4:35-41

(33) Lc. 9:58
   Jn. 14:1-3
    Col. 3:1
   Ap. 3:21

 

(34) Mt. 24:36
   Mt. 28:18-20
  Jn. 18:1-6   
   Mt. 26:50-54

(35) Mt. 4:1-11
    He. 2:18
    He. 4:15

 

 

 

 

(36) Jn. 1:14,18
  Jn. 16,18

 

 

 

 

 

 

(37) Jn. 5:19

 

(38) Jn. 4:34

 

(39) Jn. 6:38
     comparar
      Jn. 5:30

  

(40) Jn. 7:16,17
  Jn. 17:8,14
  Jn. 14:23,24    comparar
  Jn. 8:26-28
  Jn. 12:47-50

(41) Jn. 5:17-19

(42) Jn. 9:4

(43) Jn. 15:26
    Jn. 16:13-15
     comparar
     1 Jn. 2:20,27  

 

 

(44) Jn.17:23a

(45) Ro. 8:28-30 
Col. 1:27,28 
comparar 
2 Co. 13:5 
Gál. 4:19

 (46) Col. 1:18,19

 (47) 1 Co. 1:13a  

(48) Jn. 17:21,23a

 

 

 

 

 

 

 

(49) Efesios cap. 1 y 3:5-12

 (50) Sal. 40:8  

(51) Ap. 8:3,4  

(52) Sal. 22:16
   Mt. 16:21  
   Jn. 3:14  
   Jn. 12:32,33

(53) Mt. 26:18  
   1 P. 1:18-20  
   1 Jn. 1:7  
   Ap. 1:5

(54) Sal. 22:15  
   Jn. 19:28

(55) Sal. 22:14

(56) Is. 50:5,6  
  Mt. 26:67  
  Mr. 15:17,19

(57) Is.53:3

(58) Sal. 42:7

(59) Lm. 1:12

(60) Sal. 22:1

        Mr. 15:34

(61) Jn. 19:30

(62) Jn. 16:5-7
    Act. 2:33
    comparar
    Is. 53:10,11

(63) Jn. 17:21,22

 (64) Dn. 9:19
    Ro. 12:1,2
   Jer. 31:3
   Ro. 5:5

 

 

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(1) 2 Co. 13:13

(2) Jn. 14:18

(3) Jn. 14:16,20

 (4) Jn. 3:7

 (5) Ef. 1:13

(6) Ef. 1:14

(7) 2 Co. 1:22
2 Co. 5:5

(8) Compárese Ap. 3:17

 

(9) Gál. 6:15

(10) Gén. 1:27 y 2:7
comparar Gén. 9:6

(11) 2 P. 1:4

(12) Ro. 8:16

 

  

(13) Jn. 3:16
1 Jn. 4:9,10

(14) Ef. 5:2
1 Tim. 2:5-7

(15) Ro. 8:29,30
Col. 1:27
Tit. 3:4-6

(16) Jn. 16:7-11

 (17) Ro. 2:4
Act. 20:20,21
Ef. 2:4-10
2 P. 3:9

 (18) Mr. 16:15
Lc. 24:46-48

 (19) Act. 20:20,21
Ro. 3:23-26
Ro. 5:1-5
Ro. 10:8-17

(20) Jn. 3:16-19 y vv. 31-36
Mt. 25:41
Ap. 21:8
comparar
Mt. 5:22
Mr. 9:44,46,48

 (21) Jn. 1:12,13

 (22) 1 Jn. 5:1

(23) Ef. 1:13

(24) 1 Jn. 3:24
comparar
1 Co. 3:16 y 6:17,19,20
Gál. 4:4-7

 (25) Ef. 2:1-10
comparar
Act. 4:12
Ap. 5:6-14

  (26) Ro. 8:9

  

 

 

(27) 1 Co. 6:17
comparar
Col. 1:27b

 (28) Ro. 8:16
1 Jn. 5:6, 10a

(29) 1 Ts. 5:23
comparar

2 Co. 7:1

(30) He. 4:12

(31) Gál. 5:16a

 (32) Ro. 6:6
Gál. 5:16b,17
Col. 3:5-11

(33) Ro. 12:1,2
Gál. 2:20 y 5:24
Ef. 5:15-20
comparar
Lc. 9:23
Ro. 6:11-23

 (34) 1 Co. 2:12-16
1 Ts. 5:23

comparar
Ro. 8:12-17

(35) Ef. 1:14

36) 1 Co. 6:19,20
comparar
1 Co. 3:16
1 P. 2:9-12 

(37) Ef. 4:30

(38) 1 Ts. 5:19

(39) He. 12:5,6
Ap. 3:19

(40) He. 12:7-16

(41) 1 Co. 12:13,27
Ef. 4:3-6
comparar
1 Co. 10:15-17

(42) Mt. 11:29
Ro. 12:9-16
He. 12:1
 
1 P. 4:7-9

 

 

(1) Dn. 12:8,9 
 comparar
 1 P. 1:10-12

 

(2) Jn. 14:26
1 Co. 2:6-10 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(3) 1 Tim. 4:6

(4) 2 Tim. 4:2,3

(5) 1 Co. 2:13
 comparar
 1 Tim. 4:16

(6) Tit. 2:10

(7) 2 Tim. 4:2

(8) 2 P. 1:19-21
 
1 P. 1:23-25

 (9) 2 Tim. 3:16
 comparar
 Mt. 4:4
 Lc. 1:68,70
 Jn. 16:13

(10) Sal. 12:6; 33:4 y 119:89,140
1 Co. 4:6b
1 Ts. 2:13
He. 4:12 

(11) Jn. 10:34,35
Act. 15:15
1 Tim. 3:16

 

 

(12) 1 Co. 2:12,13
1 Tim. 6:13,14
Tit. 2:7,8
Ap. 22:18,19
comparar
Nm. 23:19
Dt. 4:1,2,6,10
Lc. 16:17
Stg. 1:17

 

 

(13) Ro. 16:17-19 y vv. 25-27
1 Co. 5:8
Ef. 4:14,15
2 Ts. 2:10a; 3:1,14,15

 (14) Ef. 4:1-6
Ro. 16:24-27

(15) 1 Co. 1:13a

(16) Jn. 10:35
Ef. 4:3

 

(17) Jn. 14:6

(18) Jn. 15:26; 16:13
1 Jn. 5:6

(19) Jn. 17:17

(20) Mt. 28:20b
Jn. 14:16-18
1 P. 1:23-25
comparar
Ro. 15:4

 

 

 

(21) Jn. 17:17

(22) Sal. 19:12
Ef. 5:26
1 Tes. 5 :23
He. 2 :11

(23) 1 P. 4 :11a

 

 

(24) Ro. 12:7b

(25) Mt. 4:4,7,10

(26) Mt. 22:29

 

(27) 1 Co. 4:6

(28) 2 Ts. 2:15

 

(29) 2 Tim. 3:16
comparar
Ecc. 12:10

 

(30) Mr. 7:9
Col. 2:8

 

(31) Tit. 1:9
Tit. 2:1

(32) Mt. 7:15,16 y vv. 20-23
2 Co. 2:17a
2 Co. 4:2
1 Tim. 6:3-5
2 Tim. 3:7-9
2 Tim. 4:1-5
2 P. 2:1-3
1 Tim. 4:1,2
Jud., v.4

(33) Ef. 4:13

 

(34) Ver en tal sentido: Lc. 18:8b
Act. 6:7
Jud., v.3

(35) Ef. 4:14,15

  

 

 

 

 

(36) Ro. 12:16

 

(37) 2 S. 22:23 y vv. 29,31
Sal. 36:5,7,9
Sal. 119:18
Jer. 33:3
Stg. 1:5
1 Jn. 2:20,27
comparar
Mt. 11:25 y 26
Sal. 43:3

(38) Jn. 7:17
Ro. 12:1,2
Col. 1:24
comparar
Sal. 25:14
Prov. 15:31-33

 

 

 

 

 

(1) 1 Co. 12:13
 Ef. 4:4-6

(2) Mt. 16:18

 

(3) 2 Co. 5:6-9
 Fil. 1:21-23
 He. 12:23
 2 P. 1:13-15
 comparar
 Sal. 73:24-26
 Sal. 116:15
 Lc. 16:19-31

(4) Ef. 1:3-6
2 Ts. 2:13,14
Ro. 8:29
 1 P. 1:2

(5) Jn. 14:1-3
Ef. 5:25-27
 1 Ts. 4:13-18
  Ap. 3:10,11

(6) Act. 9:31
Act. 14:23
Ap. 1:4,20
 
Ap. 3:13

(7) Ro. 16:5
 Fil. 1:1
 
Flm., vv.1,2

 (8) Mt. 28:20
 Act. 2:42,46

(9) He. 13:1
 2 P. 1:22

(10) Mr. 16:15
1 Co. 9:16
1 P. 2:9

(11) Fil. 1:7,17,27-30
1 Tim. 1:3,4
Jud.,v.3

(12) Ef. 4:7-12
Col. 2:6,7
Jud.,vv.20-25

(13) Comparar Ap. 3:17

(14) Ro. 16:17,19
2 Co. 6:14-18
2 P. 3:1-3,15-18
2 Jn. 7-12

 

 

 

 

 

 

(15) 1 Tim. 6:20,21

 (16) Jn. 3:3, 5-8 y siguientes

(17) 1 P. 2:1-5

(18) 1 Ts. 4:1-7

(19) 1 Jn. 2:12-17

(20) Gál. 5:22,23
Ef. 5:9 y 10

(21) Ro. 12:3-9
 1 Co. Cps. 12-14
 Ef. 4:7-12
 1 P. 4:10,11

(22) Gál. 2:20
Gál. 6:14
comparar
Fil. 3:7-16

(23) 1 Jn. 3:1-3

(24) 1 Ts. 5:17

(25) Fil. 4:13-19

(26) Ef. 4:1-3 y v.17 a 5 :21

(27) Ef. 1:15-20
Ef. 3:14-21
Ef. 5:14-18
Fil. 4:18

(28) 1 Ts. 1:6-10

 (29) Mt. 24:45-47
1 P. 5:1-4

 (30) Ef. 1:19-23
Ef. 4:15; 5:23
Col. 1:18
comparar
Ap. 1:12-20

 

(31) Gál. 3:26-28

(32) Ro. 16:16
1 Co. 16:19
1 P. 5:13

(33) 1 Tes. 4:9,10

(34) Act. 11:27-30
Ro. 15:24-29
2 Co. Cps. 8 y 9

(35) Ro. 16:1,2
2 Co. 8:16-24
Tit. 3:12-14
comparar
1 Tim. 1 :3
2 Tim. 4 :10b,11

Flm. vv. 14-22
Tit. 1:4,5,13

(36) Ro. 15:30-32
Ef. 6 :18-20
2 Tes. 3 :1,2

(37) Ef. 6 :21,22
Col. 4 :7-9

(38) Col. 4:12-16
1 P. 1:1
  comparar
 1 Ts. 5:27

(39) Act. 15:1-32

(40) 1 Co. 1:13 y 3:1-9, 21,23

 

(41) Jn. 17:21,23

 

(42) Mt. 7:13,14 y 21-23
Lc. 13:23-31
1 Co. 1:18
Ap. 21:6-8

Ap. 22:11-15

 

(43) Ver, en tal sentido: 
Act. 24:5

 (44) Mt. 24:12-14

 

(45) Mr. 15:37-39

 

(46) Act. 4:13-22

 

(47) Jn. 13:34,35
1 P. 2:9-12

(48) Jn. 14:23,24

(49) Compárese Ro. 2:24

 

 

(50) Ef. 4:1-6

 

(51) Ef. 3:20,21

 

 

IV. SU VINDICACION

 

· Un "status" parcializante.

· Un Testimonio por "todo el consejo de Dios"!

1. La Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, sustituida por un "statu quo" parcializante, bajo el signo de la "cooperación".

 

Aquí tratamos de la realidad Cristiana contemporánea. Y reiteramos que al decir "Cristianos" sólo tenemos en mente lo que el Nuevo Testamento discierne como tales, es a saber: los renacidos. Se trata, pues, de penetrar la cruda realidad eclesiástica entre los hijos de Dios, confrontada por la Doctrina Bíblica de la Unidad. En otras palabras, discutiremos la realidad entre hermanos Fundamentales en la Fe, entre los santos de Dios.

Y afirmamos que la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, ha sido sustituida por un "status" parcializante, que agita el signo de la "Cooperación Cristiana".

Lejos de nosotros el disminuir un ápice de la necesidad e importancia de la comunión y cooperación entre hermanos. Ella es deseable y preciosa y manifiesta, sin duda alguna, la Unidad espiritual de los hijos de Dios. (1) Pero los niveles Bíblicos de la Unidad Cristiana, no se satisfacen en la actual cooperación inter-Confesiones, porque ésta ha sido predeterminada por acuerdos parcializantes que técnicamente pueden definirse como "statu quo".

De hecho: por "común acuerdo", representantes de distintas Denominaciones preestablecen:

 

a) Por una parte, qué doctrinas comunes a todos servirán de base y serán sostenidas y/o defendidas, y qué límites cooperativos permiten.

 

b) Por otra parte, concuerdan en que las discrepancias interconfesionales existentes respecto de otras doctrinas, (cosa que no permite ir más allá en la comunión y cooperación)-, queden como hasta aquí: libradas a la interpretación tradicional de cada sector... y cortésmente no tratadas ni discutidas en predicaciones ni Estudios Bíblicos, ni en otras actividades conjuntas.

 

A tales acuerdos, explícitos o tácitos, que son la realidad del día, llamamos aquí "STATU QUO". Y OBSERVESE: deja sin tocar lo que debería tocar, es a saber: las discrepancias. Y toca lo que no debió tocar jamás: a la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, sea que lo haga conciente o inconcientemente, al reducir sus niveles Novotestamentarios.

 

Lo más triste es que tal "status" queda impuesto como si fuera el "summum" de la Unidad, cuando realmente es un sustituto de ella que, para hacer posible la cooperación pactada, paga el precio de reducir las exigencias de la Doctrina Bíblica de la Unidad, cubriendo las discrepancias bajo apariencias de respetabilidad. Bien ha sido dicho, que ello equivale a un "acuerdo en estar en desacuerdo", lo cual, creemos, es contrario a la Palabra de Dios. Que el Señor hable paz a Su puehlo y a Sus santos para que no se conviertan a la locura! (2).

Bíblicamente hablando, la Cooperación Cristiana debe manifestar: amor de Dios, amor fraternal (3), amor a la paz, juntamente con amor a la verdad y de la verdad (4), pues escrito está: "LA CARIDAD... SE HUELGA DE LA VERDAD" (5).

 

 

Sin embargo, algunos hermanos arguyen que las discrepancias pertenecen al campo de las "diferencias legítimas de opinión" que caben dentro de la "libertad Cristiana" y que se deben sobrellevar con espíritu de "tolerancia y caridad". Pero no advierten que tales generalizaciones en el decir, permiten:

a) Minimizar indebidamente la delicadeza de las doctrinas contradictas, que no son de ninguna manera leves ni livianas. [26]

b) Pasar por alto el hecho de que "libertad, tolerancia y caridad", son LAS TRES, "FRUTO DEL ESPIRITU SANTO" (6) y, por serlo, no pueden ser alienadas de la Verdad porque el Espíritu Santo es Espíritu de Verdad (7) que no tolera ni encubre el error, sino que está aquí para redargüirlo y librarnos de él por la Palabra de Verdad (8).

 

La perpetuación de errores debe buscar otros mantos para cubrirse, pero jamás podrá hacerlo poniéndose al amparo del Espíritu de Verdad, pues tal cosa:

 

1. Afectaría la Unidad y Naturaleza misma del Espíritu; y afectaría la Unidad Espiritual Cristiana que se nos manda explícitamente guardar (9).

 

2. Afectaría la Autoridad Bíblica, que se nos manda acatar (10).

 

3. Contristaría y apagaría, es decir: impediría obrar y darnos Su Luz, al Espíritu Santo, lo cual se nos ordena no hacer (11).

 

PERO: -se dirá- es que debemos terminar con la cooperación? RESPONDAMOS ENFATICAMENTE: ¡ NO! ¡ EN NINGUNA MANERA! Debemos terminar con el "status", NO con la cooperación! En otras palabras: debemos reconocer que nos hemos dado acuerdos que nos estancan; y que es necesario romper de una vez por todas con esas ataduras, alargar las cuerdas, reforzar las estacas y dejar de estar estrechos dentro de nosotros mismos. (13).

-Por qué no se amplían los actuales propósitos de las Organizaciones Fundamentalistas Inter-Denominacionales existentes (Asociaciones Ministeriales; Asociaciones de Misiones; Comuniones y Concilios de Iglesias; Asociaciones Teológicas; etc.), de modo que permitan el tratamiento fraternal y Bíblico de tantas cosas que hasta ahora han sido "tabú" por causa del "status"?

 

-Por qué no es posible realizar Congresos, Conferencias y Convenciones Inter-Denominacionales, especialmente convocados para que nuestros hermanos mejor dotados puedan con toda LIBERTAD tratar con la altura y dignidad que la TOLERANCIA Y CARIDAD CRISTIANAS, FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO otorgan a los santos, temas tales como:

 

· La doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana y nuestras discrepancias inter-Confesionales.

 

· La Iglesia según el Nuevo Testamento y nuestras organizaciones "Denominacionalistas".

 

· Las Misiones modernas y su relación a las Iglesias y los Métodos misioneros Novotestamentarios y a la Unidad Cristiana.

· Restauración de la Doctrina y de la práctica de la Unidad Cristiana entre los renacidos.

Etc., etc., etc.?

Acaso no se tratan: "modernismo antiguo y contemporáneo", "ecumenismo", "Neo-Evangelicalismo", "Evangelismo ecuménico", "Neo-Romanismo", "Neo-Pentecostalismo": glosolalia y sanidades masivas, "Comunismo", "Evolucionismo", y tantos otros "ismos"?

Es ético y honesto ocultar y no tratar nuestros propios "ismos"?

 

Somos tan pundonorosos y espirituales "caballeros Cristianos" como para decidir respetar nuestras llamadas "diferencias"...

 

y no ni tan caballeros ni tan espirituales como para traerlas a Estudio Bíblico conjunto sin que corra peligro nuestra cooperación y aún nuestra amistad?

 

Somos capaces de organizar Concilios Interdenominacionales para unirnos en la lucha contra las apostasías y no somos capaces de encarar la constitución de comités de consulta para tratar el estudio en amor fraternal de nuestros mutuos errores?

 

Somos capaces de orar y obrar juntos por la salvación de los perdidos, pero no somos capaces de orar y obrar juntos para que nosotros los salvados lleguemos a la Unidad Bíblica en doctrinas y prácticas, cooperación y asistencia y testimonio, y desaparezca así el escándalo de nuestras contradicciones, discrepancias y egoísmos provincialistas?

 

"MEDICO, CURATE A TI MISMO" (14), nos parece que es un refrán que se nos vuelve en reproche! Seamos sinceros y honestos para con Dios y con nosotros y autoexaminémonos. Confesar juntos que la Biblia es la Inspirada e Inerrable Palabra de Dios (15) y nuestra Unica Autoridad en doctrina y prácticas (16), Y: al mismo tiempo, discrepar precisamente en muchas doctrinas y prácticas que cada "Denominación" refiriéndose a las suyas propias llama "Bíblicas", (lo que implícitamente declara no Bíblicas a las de las otras), QUE ES, SINO OBVIA INCONGRUENCIA Y FLAGRANTE CONTRADICClÓN? Un observador competente pronto descubre que tal cosa equivale a negar en los hechos lo que los Fundamentalistas confesamos en nuestras Declaraciones conjuntas.

Por otra parte, es muy penoso comprobar nuestra falta de acuerdo sobre cuáles sean los Principios Bíblicos normativos de nuestro Testimonio cooperativo, en áreas tales como:

 

a) Significado y aplicación de la Doctrina Bíblica de la separación de apostasías. (17)

b) Etica y métodos Bíblicos en la defensa del Evangelio. (18) c) Doctrina y práctica de la Unidad Cristiana. (19)

Y todo ello contradice de plano a nuestra mutua confesada Autoridad, la Palabra de Dios, que nos manda ser UNANIMES! (20)

Por lo tanto, si no se modifica radicalmente el actual "status", éste no podrá evitar que su "libertad, etc.", caigan bajo sospecha de "cobertura de malicia" (21), pues tiene

cabida para cuantos errores quepan en las áreas de desacuerdo, sin que nadie se sienta inquietado ni exhortado Bíblicamente en modo alguno. Y esto contradice a la Autoridad de la Palabra, que nos revela la actitud Correcta en la oración del Salmista: "Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos." (22).

Como resultado, la cooperación, atada al "status", queda marcada por éste con el estigma de un escándalo y de una vergüenza:

 

a) el escándalo de servir de amparo y perpetuación de contradicciones y discrepancias y por lo tanto errores; y

 

b) la vergüenza de carecer de vocación para llamar al pueblo de Dios a la oración y a la humillación delante de Dios (23) ni para separar a hombres de Dios para la tarea de restauración de los niveles Novotestamentarios de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana entre nosotros, los Fundamentalistas.

Finalmente, lo más sorprendente y doloroso, es que pareciéramos carecer de capacidad de reacción y voluntad de acción para tomar alguna iniciativa espiritual que ayude a la solución Bíblica del problema. El sopor de un sueño pesado nos ha invadido. (24). Y con esto, la cooperación interdenominacional Fundamentalista queda defraudada y sin esperanza de vindicarse ni liberarse de un "status" que no puede ser ya el instrumento de bendición que la Hermandad cooperante necesita en tantas áreas que exigen, perentoriamente, Unidad!

 

El silencio se cierne sobre los hechos "tabú" y el callar aún acerca de lo bueno, es decir, de la Verdad Bíblica, es más estimado hoy día (25). Como resultado, algunos hermanos, que se aperciben del problema, caen en un aislamiento total y otros, que no se apartan así, se encierran en una especie de ostracismo interior en medio de la multitud, que mal oculta un sentimiento de frustración o exceso de fatiga moral o de temor, que se reflejan en una actitud pesimista, tipo fatalista, que les inhibe.

 

Tales y parecidos síntomas, componen en muchos casos un síndrome que quizá revela un conflicto de conciencia aún no resuelto en la cámara secreta de la propia subjetividad tremante o vacilante, necesitada con urgencia de orar la oración que la Palabra nos enseña diciendo: "CONSOLIDA MI CORAZON PARA QUE TEMA TU NOMBRE" (26) y no a ningún "status"!

Y si alguna voz se oye, esporádica: su tónica es incierta, vacilante, incompleta en su mensaje, que llega expresado en términos tales que parecen pedir perdón por el atrevimiento o temer exceder la estricta etiqueta diplomática, o que la palabra trascienda más allá del propio provincialismo o círculo íntimo en que fue hablada.

 

Queda así alienado u oculto, el mensaje Bíblico claro, profético, redargüidor, exhortador, fraterno, que TODOS necesitamos en esta hora crucial de la Historia de la Iglesia y también del mundo.

 

Y el pecado de omisión, de quienes debieran dar la Voz y no lo hacen (27), se agrava ante la explícita constancia de la Palabra de Dios que encarece la actitud de los valientes por la Verdad que no encubren la Palabra, al costo de todos los costos! (28).

Algunas otras voces: o abogan fuertemente por el mantenimiento del "statu quo", [27] o yendo al otro extremo de la línea se pronuncian fuera y aún contra de él pero sin la más mínima consideración de la Verdad Bíblica de la Unidad Cristiana. Y no faltan quienes ofrecen como la única solución, "olvidar" las discrepancias... sin la más mínima insinuación de buscar la solución Bíblica!

Que todo eso desagrada a Dios, es evidente.

Por eso el Señor ha levantado un Testimonio!

Pero esto merece capítulo aparte.

 

2. Un Testimonio por "TODO EL CONSEJO DE DIOS".

 

Eso es el Testimonio "PHILADELPHIA" (Amor Fraternal)

 

-"Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad" (1).

...Dios... no se dejó a Sí mismo sin Testimonio" (2). Su Santo Espíritu, que "sopla donde quiere" (3), soplando desde "lo último de la tierra" (4), envía un clamor, una carga a las Iglesias (5), identificada como el Testimonio "PHILADELPHIA" (AMOR FRATERNAL). No es exclusivo de ninguna Iglesia ni de ninguna compañía de creyentes en particular, sino que identifica a TODAS las Iglesias Fundamentales sobre la faz de la tierra que, de rodillas ante el Trono de la Gracia y de pie frente a las apostasías postreras, concuerdan en testificar juntas una firme y santa protestación por "TODO EL CONSEJO DE DIOS" sin parcializaciones ni transacciones! (6).

 

Testimonio que integra la marcha triunfal. de la proyección Histórico-Profética del testimonio de aquella pequeña Iglesia en "Filadelfia", a la cual el Señor dijo: "Has guardado mi Palabra y no has negado mi Nombre", y a la cual prometió victoria sobre "la sinagoga de Satanás" (apostasía) y liberación "DE la hora de tentación" mundial (la Tribulación) (7)

 

"Filadelfia" no tuvo reproche del Señor, pero sí prevención: -"He aquí yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona" (8). Proféticamente discernida, esta prevención nos advierte de cuál es el peligro latente y cuál el blanco del ataque diabólico sobre el pueblo fiel -especialmente en las vísperas de la venida del

Señor-: SACAR A LAS IGLESIAS DE SU POSICION BÍBLICA CORRECTA!

Y es necesario decirlo: el actual "status" discutido en el subtitulo anterior, contiene el vivo germen de ese peligro latente!, pues atrae a las Iglesias Denominacionalistas a estar juntas "por la verdad", sin inquietar ni pedir a ninguna, que promueva la solución Bíblica de los "ismos" anti-Bíblicos, en los que subyacen los errores que las dividen.

Por lo tanto: toda Iglesia que se precie de Fundamentalista en estos días postreros de la Edad de la Iglesia, debe sin demora re-examinar su Testimonio en la luz de la prevención de su Señor; y en el punto preciso si retiene o no una posición clara, de presencia, voz y acción, en cuanto a la pureza de la Iglesia en doctrinas, prácticas, vida y testimonio a la Palabra y al Nombre del Señor!

BASTA YA DE PARCIALIZACIONES Y DE "STATU QUO"'! Es hora de hablar y obrar para que de esa cooperación comprometida, se pase a una cooperación plena a la Verdad! (9). El Señor desea que recibamos galardón cumplido! (10).

 

Hay urgencia en la carga! Porque la Venida del Señor está cerca! Las "señales de los tiempos" (11) se multiplican ante nuestros ojos. Las cumbres proféticas de la Palabra de Dios se erizan de arreboles y los destellos iluminan la Historia. Haremos bien en no subestimar ni desatender sus oráculos! (12).

a) El "mundo" o "kosmos" organizado según el "príncipe de este mundo", Satanás (13), se prepara a ritmo alucinante para el día del Anticristo (14) y la aflicción sin paralelo de la Tribulación "LA GRANDE"(15).

 

b) La Iglesia del Señor Jesucristo, que NO pasará tal aflicción porque Su Redentor vendrá a arrebataría de "oikoumene" (tierra habitada) (16), ANTES de sus horrores (17):

NO HABRA DE PREPARARSE PARA RECIBIR DIGNAMENTE A SU CELESTIAL ESPOSO EN LOS AIRES? La "manada pequeña" que vela ya su última vigilia (18) y que "ama y espera Su venida" (19): NO HONRARA LA PALABRA QUE DICE:

"Y CUALQUIERA QUE TIENE ESTA ESPERANZA EN EL SE PURIFICA, COMO EL TAMBIEN ES LIMPIO"? (20). POR CIERTO QUE SI! Los renacidos y las Iglesias Fundamentales que ellos integran, que confiesan no sólo en los credos sino con lo profundo de su corazón "la esperanza bienaventurada", SE SANTIFICARAN! (21).

 

Pero cabe aquí una pregunta lógica: Qué implicancia, qué aplicación tienen la purificación y santificación prenupciales de la Iglesia en lo que concierne a la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana? La respuesta brota espontánea:

-EN LA IGLESIA LOCAL, la purificación requiere la consolidación de su Unidad interna, mediante el Estudio Bíblico y la oración, a fin de eliminar todo cuanto fuere hallado contrario a las Santas Escrituras, en sus doctrinas, prácticas, vida y testimonio.

-Y EN LA RELACION INTER-IGLESIAS, la purificación exige consolidar la Unidad Cristiana, mediante el mismo procedimiento de Estudio Bíblico y oración, buscan-do fraternal y conjuntamente la solución de la Palabra de Dios a las discrepancias interconfesionales que constituyen nuestros "ismos".

"TODO EL CONSEJO DE DIOS" (22) es bandera, escudo, camino y meta en esta tarea. Terminemos con las parcializaciones de un "status" en las que, ADMITAMOSLO!, subyace, junto con su erróneo amparo, la sutil intención de "justificar" lo injustificable: nuestras incongruencias, contradicciones y discrepancias!

Que "la Palabra de Dios corra y sea glorificada" (23) entre nosotros, 108 Fundamentalistas, sea nuestra oración y exhortación mutuas.

 

Que en nuestras "Declaraciones de Fe" sea restaurada, en toda su Dimensión Novo-testamentaria, la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana. Que la actual cooperación salga de una vez del pantano del "status" y se transforme en marcha dinámica y triunfal que permita recorrer a paso de carga,

-porque el tiempo apremia- el camino que aún falta para el logro del gran objetivo:

LA UNIDAD EN DOCTRINA, PRACTICAS Y TESTIMONIO, DE LOS QUE CONFESAMOS QUE LA SANTA BIBLIA ES NUESTRA UNICA AUTORIDAD EN DOCTRINA Y PRACTICAS!

 

Y esto, que parece lo máximo y aún para algunos un ideal inalcanzable, un sueño utópico: ES LO MINIMO que debiera exigirnos nuestra conciencia Cristiana, porque nuestro profesado FUNDAMENTALISMO NOS OBLIGA MORAL Y ESPIRITUALMENTE A AJUSTARNOS EN TODAS LAS COSAS A LA SANTA PALABRA DE DIOS!

Ha llegado la hora histórica, en que la Iglesia debe marchar otra vez por la ruta ANTIOQUIA-JERUSALEM (24) que, iluminada por el Espíritu Santo y señalada con las marcas de los Apóstoles, recorrieron nuestros hermanos del Siglo Primero! Su santo ejemplo, lleno de Gracia, debe ser seguido sin dilación por nosotros, que vivimos ya la hora undécima de la Iglesia aquí y que, como ellos: hemos sido lavados por la misma Preciosa Sangre del Cordero de Dios y engendrados por el mismo Espíritu Santo (25); y también necesitamos reunirnos para conciliar doctrinas y prácticas, ajustándolas SOLAMENTE a lo estatuido en las SANTAS ESCRITURAS!

 

El tiempo es venido, de sacrificar un consumado sacrificio vivo de plena sumisión al Señor (26) y de pleno acatamiento a Su Palabra (27).

 

La Cruz nos sale al encuentro y tomarla o dejarla es el dilema y juicio sobre nosotros hoy (28) en cuanto concierne a la negación de nosotros mismos y a la aceptación de Su Voluntad Soberana.

 

AL SEÑOR, DEL TODO!

A LA BIBLIA, EN TODO!

 

 Volvamos al Señor en plena sumisión! Volvamos a Su Palabra en plena obediencia. Que a los pies del Amado nos encontremos los hermanos en Cristo Jesús! Esta es la hora de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana. Es la hora de llamar a reuniones conjuntas de oración por la Unidad plena de la Iglesia de Cristo. Para que sea el Señor mismo quien nos guíe en cada paso a tomar. Para que El envíe "Su Luz y Su Verdad" (29) e "incline nuestro corazón a sus testimonios" (30). Para que El "enderece nuestro corazón en el amor de Dios y en la paciencia de Cristo" (31).

 

Es la hora de presentarnos a Él como instrumentos de justicia (32) para que El pueda obrar por nosotros Su buena Voluntad, agradable y perfecta! Sólo, sólo así, recibiremos las fuerzas y las capacidades para sobrellevarnos en santo amor y exhortarnos fraternalmente los unos a los otros (33), mientras recorremos juntos el Camino de la Unidad que aún nos falta andar, siguiendo las santas pisadas del Cordero de Dios! (34).

NO HAY ALTERNATIVA!, si es que el Señor ha de hallarnos en Su venida "por" nosotros, tal como El lo quiso, cuando:

-aparejado ya para subir la cumbre del dolor sin igual (35);

-cerniéndose sobre su alma la noche de los siglos en el mediodía de su soledad (36);

-pronto a dar su cuerpo a los clavos y a la cruz que la tierra provee, ingrata, aunque quizá intuitivamente sabia en su ignorancia (37);

-listo para ser traspasado por la Espada flamígera de la Justicia más Alta (38);

-y antes que su lengua se pegara a su paladar y su corazón se desliera como cera en medio de sus entrañas; antes que fuera horadado, descoyuntado, desfigurado, sangrante (39), ofrecido en ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave por todos nosotros (40);

OH BENDITO CORDERO DE DIOS, SUBLIME REDENTOR NUESTRO!, Te hiciste tiempo para levantar al Cielo el mirar de tus ojos profundos; y viendo lo que sólo Tú podías ver a través de espacios infinitos, estrellas rutilantes y nubes de gloria: pensaste en las humildes ovejitas y corderitos de tus pequeños rebaños, y lleno de amor y compasión Oraste por ellos cual nadie oró:

- ... QUE SEAN UNA COSA... OH PADRE... COMO NOSOTROS SOMOS UNA COSA... CONSUMADAMENTE UNA COSA." (41).

 

HERMANO EN CRISTO QUE LEES ESTAS PAGINAS:

¿NO LO SIENTES TU ASÍ?

¿ No hay carga alguna en tu corazón por la Unidad que aún falta al Pueblo de Dios? ¿No oyes ya el clamor? ¿ No te apercibes que Él viene pronto y que urge que los renacidos nos preparemos, así como las Iglesias que integramos? ¿ No realizas que un incipiente diálogo ante la Biblia abierta se insinúa? ¿Diálogo de oración y estudio Bíblico buscando en todo la Voluntad de Dios?

El Amor Eterno, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, brota en ferviente Amor Fraternal. El Señor está a la puerta y nos llama!

¿SEGURO QUE NO NOS NEGAREMOS, VERDAD?

 

 

Notas: (puede hacer click sobre el número de referencia para regresar al texto)

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(1) Sal. 133
1 P. 2:17b

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(2) Sal. 85:8

 

(3) Jn. 13:34,35
2 p. 1:5-8
Jud.,vv. 20,21

(4) Zc. 8:16-19
Sal. 119:165
2 Ts. 2:10b

(5) 1 Co. 13:6
 comparar
 1 Jn. 2:5

 (6) 2 Co. 3:17
 Gál. 5:22

(7) Jn. 14:17; 15:26 y 16:13

(8) Jn. 16:8-14
Jn. 15:3
Ef. 5:26; 6:17
He. 4:12
comparar
 Stg. 1:16

 

(9) Ef. 4:3
Ro. 12:16a
 Fil. 2:1,2
 Col. 3:15

(10) Dt. 4:2
1 Co. 4:6
2 Ts. 2:15
Col. 4:16
1 Ts. 5:27

(11) Ef. 4:29,30
1 Tes. 5:19

 

(12) 1 Tim. 4:16
2 tim. 1:13,14 y 2:2

Tit. 1:9

 (13) Is. 54:2
2 Co. 6:12,13

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(14) Lc. 4:23a

 

(15) Sal. 111:7,8
Lc. 24:44-48
2 Tim. 3:15-17
1 P. 1:1-12 y vv. 23-25

(16) Sal. 119:4
Lc. 1:1-4
1 Co. 4:6

  

(17) Ro. 16:17,18
2 Co. 6:14-18
2 Tim. 2:16-21

(18) Fil. 1:7,17

(19) Gál. 3:26-28
Ef. 4:1-16

(20) Ro. 12:16
Ro. 15:4-6 y vv. 7-14
2 Co. 13:11
Fil. 2:2
Tit. 2:7,8

(21) Gál. 5:13
1 P. 2:16

 

(22) Sal. 19 :7-14

 (23) J1. 2 :15-18
Stg. 4 :9,10 y 5 :16
comparar
2 Cr. 7:12-16

 

 

(24) Compárese Mt. 25:5

 

 

 

 

 

 

(25) Véase Sal. 39:2

  

(26) Sal. 86:11c
comparar
Is. 66:5

 

 

(27) Stg. 4:17

 

 

(28) Sal. 40:8-11
2 Tim. 1:7,8
2 Tim. 4:2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Sal. 60:4

(2) Act. 14:17

(3) Ez. 37:9
    Jn. 3:8

(4) Is. 24:16a
      Act. 1:8

(5) Ap. 3:22
      comparar
      Ap. 22:16

 

(6) Act. 20:27

(7) Ap. 3:7-13

 

 

 

 

(8) Ap. 3:11

(9) 2 Co. 13:8
      comparar
      3 Jn. vv. 1-8

(10) 2 Jn., v.8

(11) Mt. 16:3

(12) Lc. 21:28-36
1 Ts. 5:20
2 P. 1:19-21
comparar
2 P. 3:1-3
Ap. 22:7

(13) Mt. 4:8,9
Jn. 12:31b
Jn. 14:30
1 Jn. 2:15-17

(14) Dn. 9:26,27 y 11:31-45
2 Ts. 2:6-12
1 Jn. 2:18
Ap. cp. 13

(15) Mt. 24:15-22
Ap. 7:14
Ap. cps. 11 al 18

(16) Mr. 13:32-37
 Jn. 14:1-3
 1 Ts. 4:15-18

(17) 1 Ts. 1:10 y 5:9,10
Ap. 3:10

(18) Lc. 12:32-40

(19) 2 Tim. 4:8

(20) 1 Jn. 3:1-3  
comparar
Stg. 5:7,8
2 P. 3:8-14
Jud., vv.20,21

(21) 2 Co. 7:1
1 Ts. 4:3-7
Tit. 2:11-14

 (22) Act. 20:27

  

(23) 2 Ts. 2:13-17
2 Ts. 3:1 y vv. 3-5

 

 

 

 

 

 

 

(24) Act. 15:1-33

(25) Ro. 3:25 y 5:9
Ef. 1:7
1 P. 1:2,19
1 Jn. 1:7
Ap. 1:5
Jn. 12,13
1 Jn. 5 :1 y v. 18b

(26) Sal. 50 :5
Ro. 12 :1,2
1 P. 5 :6-10

(27) Jn. 14 :21-26
Stg. 1 :18-25
1 Jn. 2 :5

(28) Mt. 10:37,38
Mt. 11:6
Mt. 16:24,25
Lc. 9:23
Lc. 14:25-27 y vv. 33-35
Ro. 6:6
Gál. 5:24,25
Gál. 6:14

 

 (29) Sal. 43:3
Sal. 143:10

(30) Sal. 119:33-40

(31) 2 Ts. 3:5

 (32) Ro. 6:13
Stg. 4:6,7
 1 P. 5:5-11

 (33) Ro. 15:4-7
Col. 3:13-17

(34) Ef. 4:13-16
comparar
Stg. 1:1-6
1 P. 4:7-11
1 P. 2:21,25

(35) Sal. 42:7
Lm. 1:12,13

(36) Mr. 15:33,34

(37) Jn. 11:47-53
Jn. 18:13,14
Jn. 19:1-19

(38) Gén. 3:24
Zc. 13:7

(39) Sal. 22:1-21
Is. cp. 53

(40) Ef. 5:2
1 Jn. 2:2

 

(41) Jn. 17:1 y vv. 21-23

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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[1] Pastor por más de 32 años de la Iglesia Cristiana Evangélica y Director de la Escuela Bíblica de Teología "A.L.E.R.T.A.", en Buenos Aires, Argentina.

[2] MODERNISMO. Variedad de escuelas de pensamiento liberal mal llamado teológico, que niegan los Fundamentos de la Fe Cristiana. Participan de un sinnúmero de filosofías y teorías, tales como: racionalismo, naturalismo, positivismo, relativismo, humanismo, existencialismo, neo-evolucionismo, neo-panteísmo, neo-universalismo, sincretismo, etc. (Véase trabajo del autor: "Antiguo y Nuevo Modernismo". Ediciones "Alfa y Omega", Gral. Martínez 889, Buenos Aires, Argentina).

[3] ECUMENISMO. Distintas corrientes eclesiásticas infiltradas de "modernismo"y que tergiversando Juan 17:21, etc., y sin discernir ni definir Bíblicamente qué es la Iglesia de Cristo, trabajan por unir Protestantes-Romanistas-Ortodoxos Orientales en una Super Iglesia Mundial. Al mismo tiempo, buscan dialogar con otras religiones mundiales y con la sociedad secular, con miras al utópico sueno "modernista" de un pseudo "reino de Dios sobre la tierra" por reformas y final fusión eclesiástico-social-mundana-universal.

[4] FUNDAMENTALISMO. Movimiento espiritual y/o firme posición de creyentes en la Biblia, levantados desde principios de siglo por testimonio a los llamados "Fundamentales de la Fe": Inspiración e inerrabilidad de las Santas Escrituras; la Deidad del Señor Jesucristo, su nacimiento virginal, su muerte expiatoria y vicaria, su resurrección y ascensión corporal y su segunda venida. Se opone por lo tanto al "modernismo", "ecumenismo" y materialismo secular filosófico o dialéctico, etc.

[5] TEANTROPICA. De "Theos", Dios; y "Anthropos", hombre. Define así, a quien es a la vez verdadero Dios y verdadero hombre; quien posee las dos naturalezas, la Divina y la humana, en UNA PERSONA: ¡EL SEÑOR JESUCRISTO!

[6] SUSTANCIAL. Deriva de "Sustancia" lo que da idea de "materia", cosa que el Espíritu no es ni tiene. Sin embargo usamos aquí la palabra (a falta de otra mejor), para referir a la Unidad "del Espíritu", ya que el Vínculo Esencial de la Unidad Cristiana - la Persona del Espíritu Santo - viene a ser la "Sustancia" de la Unidad para los renacidos. (Véase otra distinción, al pié de pág. 20).

[7] ESPIRITU. Necesitamos notar aquí, la distinción conceptual entre Espíritu como Sustancia y Espíritu como Persona. Esa distinción nos es impuesta por el hecho de que tanto la Sustancia como la Tercera Persona de la Deidad se llaman del mismo nombre: ESPIRITU. Esto nos obliga a tener en mente que, aunque Sustancia y Persona son una realidad inseparable e indivisible, sin embargo deben distinguirse; porque la Sustancia no hace desaparecer a la Persona ni viceversa, pues en tal caso, junto con la realidad de la Persona o de la Sustancia, desaparecería la realidad Trinitaria, y Dios sería Bi-Unidad y no Trinidad. Por lo tanto: hay distinción, pero no división; hay identificación, pero no confusión.

Pero: ¿Por qué se llaman del mismo nombre? Sugerimos que tal hecho es como un índice que señala la similitud de propósito entre la cualidad de la Sustancia y la vocación de la Persona, que es: servir de nexo. Así como la Sustancia tiene la cualidad de ser el Vínculo Esencial de Unidad "Natural" de la Deidad, así la Persona tiene la vocación de ser el Vinculo Esencial de intercomunión Trinitaria y Teantrópica y de Unidad y Comunión Cristiana.

[8] El "Panteísmo", que confunde espintu-materia asimilándolos y que por lo tanto es "monista", resulta, pues, falso.

[9] Berkhof. "Systematic Theology", pág. 42.

[10] Moule. "Bosquejos de Doctrina Cristiana", pág. 37.

[11] Clarke. "Christian Theology", págs. 83, 92. Citado por Strong en "Systematic Theology", pág. 295.

[12] PERSONAS. Aunque hay peligros en el uso de esta palabra en  relación a la Trinidad, por causa de su natural sentido antropomórfico, Sin embargo, ese peligro desaparece si se tiene en mente que la Personalidad de las Personas de la Deidad es infinitamente superior y distinta del concepto de personalidad humana, pues esta última es separada totalmente de uno a otro individuo, pero en la Deidad es perfectamente unida en Esencia o en la Sustancia UNA, aunque tienen al mismo tiempo distinción y relación.

[13] Berkhof. "Systematic Theology", pág. 88.

[14] La sana doctrina exige esa distinción. Por ej.: Cuando decimos "Dios es un Dios Personal", afirmamos la Personalidad de la Deidad como un hecho opuesto al error inmanentista del Panteísmo o Monismo. Pero debemos tener presente que la realidad del Dios Personal es una realidad TRINITARIA, con lo cual evitaremos caer en el error "Unipersonalista" que dice que Dios es solo una Persona y no Tres.

[15] GNOSTICOS (2a. mitad Siglo I), y MANIQUEOS (fines Siglo III), entre otros errores, hablaban de "emanaciones" entre las cuales referían a Cristo y al Espíritu Santo.

SABELIO (fines Siglo II) sostuvo la herejía "Monarquista" también llamada "Modalismo" y "Patripassianismo", que niega la Trinidad de Personas y afirma que Dios es una sola Persona, siendo Padre, Hijo y Espíritu Santo, "modos" de automanifestación.

ARRIO (por A. D. 321-36) negaba la eternidad del Hijo atribuyéndole existencia anterior a la Creación pero no eterna: una "Criatura superior" con poderes creativos. Sus seguidores afirmaban que el Espíritu Santo llegó a existir por voluntad de Cristo.

STRONG A. H., en su clásica obra "SYSTEMATIC THEOLOGY" (24ª edición, 1965, pág. 329), recordó que LUTERO, aludiendo a Juan 1:1, dijo: "LA PALABRA ERA DIOS, ES CONTRA ARRIO; LA PALABRA ERA CON DIOS, ES CONTRA SABELIO". ¡AMEN¡ HOY DIA: Los Unitarios; los seguidores de Swedenborg (1688-1772); y "Testigos de Jehová", niegan la Trinidad. Asimismo "Barthistas" y "Neo-Ortodoxos" no pueden evitar caer en el "Modalismo". Finalmente los así llamados "Ateos Cristianos" (Altizer T. J., Hamilton W., etc.), con su falsa "teología de la muerte de Dios", con sus distintos momentos y modos: "Dios murió", dicen, cuando encarné en Cristo y volvió a morir cuando Cristo murió para luego "encarnar" en todos en una así llamada "resurrección". (!)

[16] STRONG. "Systematic Theology", pág. 333.

[17] Del llamado "Credo Atanasiano", aunque Atanasio no lo haya escrito. Atanasio, como es sabido, fue el campeón de la Santa Doctrina Trinitaria frente a la herejía Arriana.

[18] INMANENTE, designa a la Santa Trinidad considerada en la relación de las Personas en el seno Eterno de la Deidad.

ECONOMICA o DISPENSACIONAL, designa a la Santa Trinidad en la relación de las Personas con sus criaturas, sea en la Creación, como en la Redención, etc.

[19] UNICIDAD. Usamos aquí esta palabra por la riqueza de su etimología que incluye la significación de "UNO" y "UNICO". Es, creemos, la mejor palabra para calificar la Unidad del Espíritu (tanto la Trinitaria como la Cristiana) como UNA y UNIGA y que, por tal razón, repele toda "ecumenicidad" o mezcla inclusivista ecuménica.

*  Por vía de ejemplo: Gnósticos, Docetistas, los seguidores de Cerdón, Apeles y Marción, los Ebionitas, Adopcionistas, Maniqueos, Arrianos, Apolinaristas, Nestorianos, Monofisitas, Modalistas, Modernistas, NeoOrtodoxos, Teólogos Existencialistas, ciertos Kenotistas, Ateos-Cristianos: -negando o reduciendo una u otra naturaleza, o alegorizando o mitologizándolas para luego "demitologizar"... etc., total o parcialmente y a veces un poco de cada cosa-, van sumando "fósiles y eslabones" en los estratos polifacéticos de la logomaquia ancestral del "padre de mentiras" (19). E] único campo en que la falsa teoría de la "evolución" puede encontrar toda la gama de eslabones intermedios... es en el campo de las HEREJIAS. Satanás tiene algo en su crédito:

una tozuda constancia dialéctica apuntando a un solo blanco: ENGAÑO!

** Nota de Jamienson, Fausset  y Brown, comentando el texto

[20] En Constantinopla (A.D.680/81), el "Monothelisnio" fue rechazado.

[21] Véase en páginas 10 y 11, el Tercer Principio Fundainental de la Unidad.

[22] Véase en páginas 10 y 11 los Principios Fundamentales segundo, cuarto y quinto.

[23] Espíritu humano: distinguese por capacidad de juicio o conciencia sentido de intuición y capacidad de adoración. Alma: distinguese por la inteligencia, pensamientos, sentimientos y voluntad. Pero, aunque hay distinción, son indivisibles. Sólo la Palabra de Dios, como se ha visto, puede penetrarlos.

[24] "Modernistas". Véase en pág. 4, la primera nota al pie.

[25] Los Romanistas, al dar a la "tradición" -que en muchos casos contradice a las Santas Escritura- igual autoridad que a éstas, contradicen la clara enseñanza del Señor Jesucristo y de los Apóstoles. La Biblia es el Juez de las "tradiciones"; ¡nunca viceversa! (30).

[26] DISCREPANCIAS. (Breve detalle, no exhaustivo). Algunos aspectos Cristológicos. Predestinación o libre albedrío; Seguridad de la Salvación o caída de la Gracia; Entendimiento de la Tegeneración y nuevo nacimiento. Erradicación del pecado o Santificación progresiva. Escatología: Arrebatamiento de la Iglesia (Pre, Medio o Postrihulacionismo); Pre, Post, o A-milenialismo. Dispensacionalismo o Teología del Pacto. La Iglesia y su integración y expresión; Nombres Denominacionalistas. Lugar y  Acción de las hermanus en la Iglesia. Alcance y uplicación de la Doctrina de la separación; Etica y Métodos en la Defensa del Evangelio. Rociar o no párvulos y su significado, Inmersión o aspersión de creyentes y significado. Gobierno de la Iglesia. Cena del Seflor y su significado. Misiones modernas y su relación a Iglesias y Métodos Novotestamentarios. Doctrina y práctica de la Unidad Cristianu; etc. Todas son cuestiones de fondo que tienen que ver con la Fe y Testimonio y determinan posiciones y aspectos vitales para la Fe, Predicación, Vida, Obras, Enseñanza, Etica y Esperanza Cristianas. ¡CUIDADO! (12).

[27] Por vía de ejemplo, transcribimos traducido del Inglés, un párrafo tomado del ".Christian Beacon" del 20 de Febrero de 1969, pág. 6, en el cual el Dr. Carl Mc Intire (Presbiteriano) contestando una carta del Dr. Robert Ketcham (Buutista), dice:

<<.... . En este asunto de la regeneración bautismal, bautismo infantil, el Catecismo Mayor, y otros por el estilo, debemos reconocer que estas son áreas que no están dentro del escopo de la actividad del Concilio Americano. Usted es un Bautista, y que Dios le bendiga en ello. Déjeme ser Presbiteriano, y que Dios me bendiga en ello. Pero seamos los dos Cristianos, pues fue sobre esta base que todos éramos creyentes que el Concilio Americano y el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas fueron levantados simplemente como agencias limitadas y bien definidas para la cooperación y no para la realización de administraciones o funciones de Iglesia o eclesiásticas. ¿Estamos olvidando todo esto? Ustedes de la GARBC están formulando cuestiones e impulsando asuntos en este punto que destruyen la misma composición del Concilio, haciendo imposible que sean parte de él los Episcopales y Luteranos y hasta los Presbiterianos, pues lo que ha dicho acerca del bautismo infantil con relación al Obispo Dees se aplica plenamente a las enseñanzas de la Confesión de Westminster y a las formas que hun desarrollado en la historia Presbiteriana en la administración del bautismo infantil. Por favor, Bob, por favor dejemos que estas cosas queden donde originalmente las pusimos cuando se formó el Concilio. Todos estamos a favor de la fuente carmesi y ningún agua puede salvar o ayudar a algún alma por quien Cristo murió.>> Esto es una clara prueba de lo que nosotros llamamos "STATU QUO".

 

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