BASE BIBLICA DEL TESTIMONIO "PHILADELPHIA" (AMOR FRATERNAL)

 

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por Armando Di Pardo 

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INDICE

 

"Y escribe al ángel de la iglesia en FILADELFIA: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre..."(Ap.3:7-8)

Hermanos: Al declarar solemnemente que el Testimonio "PHILADELPHIA" tiene Base Bíblica, no sólo significamos que lo que el testimonio dice es Bíblico, sino que vamos más profundo para aseverar:

A tales piadosas consideraciones somos requeridos. La regla para ello será: "Sola Scriptura" y nos la señalan aquellos nobles hermanos de Berea, que "recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así". (Hechos 17:10,11) . Hagámoslo también nosotros.

 

I. La Palabra de Dios requiere la existencia del Testimonio "PHILADELPHIA" (Amor Fraternal); señala el tiempo de su aparición, e indica las causas por las cuales testificará.

En Ap.3:8, el Señor Jesucristo, dice a la Iglesia en Filadelfia: "has guardado mi palabra y no has negado mi nombre..."

Aunque dirigidas a una determinada Iglesia local, esas palabras poseen la fuerza de un principio fundamental válido para toda Asamblea de Cristianos en todos los tiempos. Ese Principio es: guardar la Palabra y no negar el Nombre del Señor.

Confirmémoslo con otras Escrituras. En Juan 14:23, leemos: "El que me ama mi Palabra guardará". Y en Mateo 10:32,33: "Y cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré... delante de mi Padre... y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos" (comp. Ro.10:9,10; 2°Ti.2:12). Tales declaraciones del Señor, anteriores en alrededor de 60 años en el tiempo a la de Apocalipsis 3:8, son definitorias e indican:

En el Nuevo Testamento

Hallamos testimonio de la presencia de esos grupos durante el Siglo I. Así leemos que desde el principio de la Edad de la Iglesia, los discípulos "perseveraban en la doctrina de los apóstoles... alabando a Dios y teniendo gracia con todo el pueblo" (Hechos 2:42-47). Leemos de la reunión conjunta de carácter internacional para restaurar la unidad de la doctrina y testimonio amenazada por el legalismo (Hechos 15:1-31). De Efeso leemos que el Apóstol les dio "todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27) previniendo a los Ancianos respecto de la futura aparición de perturbadores y lobos rapaces (v.28-30). En 2°Juan 4, leemos: "Mucho me he gozado porque he hallado que tus hijos andan en verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre". En 3°Juan vs. 3 y 4, leemos: "Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad". De la Iglesia en SMIRNA, sólo leemos aprobación del Señor (Ap.2:8-11). De FILADELFIA, leemos del expreso reconocimiento del Principio en labios del mismo Señor (Ap.3:8-11). Además, las Epístolas fueron escritas para la enseñanza y preservación del Principio (Fil.1:27-30; Col. 4:12; 2°Tes.2:15-17) y de la reprobación de los transgresores (Rom.16:17,18; 1°Co.11:19; Gál.1:6-9, 5:1-12; Ef.5:11; Col.2:8; 2°Ts.2:6; 2°Ti.4:3-5;Tito 3:10,11; Stgo.4:4; 2°P.2:1-3; 2°Jn.9-11; 3°Jn.9-11; Jud.3,4,19). Y leemos que Evangelistas Misioneros fueron puestos en Efeso y en Creta para que el Principio fuera preservado (1°Ti.1:3; 3:16; 2°Ti.2:1,2; Tito 1:5-11, 2:1,7-13 ).

El correr de los Siglos

Los registros y el veredicto de la Historia Eclesiástica, cuentan de los desvíos y los esfuerzos por corregirlos que no siempre tuvieron éxito. Los llamados "Concilios", que a veces transitaron la buena senda en la desaprobación de los errores, lamentablemente en otras cayeron ellos mismos en errores. Se fueron estableciendo escuelas y corrientes teológicas y eclesiásticas en conflicto, que finalmente dieron origen a distintos Cuerpos y Organizaciones. Para abreviar focalizaremos esas corrientes, mencionando ciertos desarrollos a través de la Historia, de errores peculiares de las Iglesias en Efeso, Pérgamo, Tiatira, Sardis, y Laodicea, y ciertos desarrollos de virtudes encomiables en Efeso, Smirna y Filadelfia. (Algunos de los conceptos siguientes, los tomamos del libro "Notas Sobre El Apocalipsis" del Dr. H.A. Ironside; y de Notas De La Biblia Scofield, del Dr. C.I. Scofield, de la edición original en Inglés).

Efeso

Efeso significa "Deseable", lo que señala la prístina pureza y fidelidad de la Iglesia primitiva. La pérdida del primer amor en Efeso (Ap.2:4), ha desarrollado históricamente en el enfriamiento de la caridad de la mayoría (comp. Mt.24:12); aún en muchos que, como Efeso, pueden ostentar fidelidad en muchas áreas de doctrina ortodoxa y de reprobación de la heterodoxia. Fundamentalista en su creencias, Efeso falló en la real manifestación del amor primero y cayó. Lo triste es que a pesar de la amonestación del Señor, su candelero, su Testimonio, finalmente fue quitado de su lugar. La lección nos viene muy clara: "GUARDAR LA PALABRA" significa más que adhesión a un credo y aún ciertas obras ortodoxas: se demuestra y vale en ojos del Señor, tanto por la sana doctrina como por la manifestación del fruto del Espíritu Santo en la vida y testimonio de los suyos. El amor al Señor y a Su Palabra, a Su Persona y Obra, a Su Venida; el Amor de Dios derramado en el corazón por el Espíritu Santo; el Amor fraternal entre el pueblo de Dios; y el amor a las almas: son marcas que el Señor encarece, sin las cuales el Testimonio sería hallado falto, pobre en autenticidad espiritual o –en extremos– aún carente de ésta.

Smirna (Ap.2:8-11)

Smirna ("Mirra") representa la Iglesia bajo persecución y martirio, machacada cual la "mirra" para dar su suave olor. Durante dos Siglos, las Iglesias sufrieron 10 edictos de persecución romana pagana, desde Nerón hasta Dioclesiano, "sé fiel hasta la muerte", dice allí el Señor. A tal precio llega el costo de guardar la palabra y no negar el nombre; allí también se cumple "has guardado la palabra de mi paciencia" (Ap.3:10). Santo ejemplo de mártires, de los cuales el mundo no era digno (He.11:38), brotando del amor del corazón derramado en la abundancia de testimonio y efusión de sangre generosa. Pero "la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia" (S. Agustín).

Pergamo y Tiatira

Sus errores se desarrollaron en el sistema eclesiástico del Romanismo; y los de SARDIS y LAODICEA, en el Protestantismo formalista y apóstata con sus "modernismos" y "ecumenismos". Veamos un poco en detalle estos hechos: PERGAMO (Ap.2:12-17), significando "ENLACE" y "ELEVACIÓN", simboliza la unión de la Iglesia y Estado en sentido de poder político, lo cual ocurrió desde el año 312 con la así llamada "conversión" del Emperador Constantino. Luego de la muerte de Dioclesiano y Galerio, Constantino y Maxencio contendieron por el trono del Imperio. Se dice que Constantino tuvo una visión de una cruz de fuego y que oyó una voz que decía: "EN ESTE SIGNO VENCE". Entonces llamó a Obispos Cristianos, aceptó la nueva doctrina y se declaró ser su "patrón" señalado por Dios. Ganó la batalla contra Maxencio y conquistó el trono. Uno de sus primeros actos fue libertar a los Cristianos y cesar toda persecución. Concedió grandes honores a los obispos que se sentaron sobre tronos con los nobles del Imperio. Tal cosa hizo que la verdad de la venida del Señor fuera abandonada pues se creía que ya la Iglesia estaba reinando. Así siguióse hasta la Reforma (Siglo XVI) en que la luz volvió a brillar. Junto con Poder Político, derivó Poder Jerárquico "Los hechos y la doctrina de los Nicolaítas" (de Nicolaos: "regidores de las gentes"). El llamado "clero", viene de allí. Además, leemos de la "doctrina de Balaam" (comp. Núm.25:1-9) que enseñó a poner tropiezo: "fornicación", que, entendida espiritualmente, es la mezcla de Iglesia y Mundo: Cristianismo y Paganismo. Vemos esto, aún más declarado en "TIATIRA" (Ap.2:18-29), nombre difícil de traducir, pues proviene de dos palabras: una significando "un sacrificio" y la otra significando "continuamente", así que sugiere "CONTINUO SACRIFICIO", una alusión muy notable al llamado "sacrificio de la misa". Fue además en el Siglo VII que el obispo de Roma fue reconocido como "vicario de Cristo" y "cabeza visible de la Iglesia". Leemos además, que Jezabel (que significa "intacta") es nombrada, y esto nos recuerda a la impía mujer del Rey Achab que buscó la síntesis Judaísmo-Fenicia, una mezcla sincretista. Que todo esto señala a Roma es obvio y hace actuales las palabras de A.J. GORDON: "El Romanismo hizo de sus sacramentos una red para recoger naciones enteras de un golpe y encerrarlas en la Iglesia; y el resultado de sus misiones ha sido que al cristianizar a los paganos, ha vuelto pagano al Cristianismo". (Del libro "El Espiritu Santo en las Misiones", pag.26).

Y en nada cambia la situación, el tan decantado "aggiornamento" del ecumenismo Neo-Romanista surgido del Concilio Vaticano II, pues su "acercamiento" a lo Bíblico es pura apariencia, ya que los tradicionales "dogmas" y "sacramentos" no Bíblicos, quedan confesados como intocables. Además, su "ecumenismo" tiene el invariable signo de "vuelta a Roma"...

Sardis

Significa un "Residuo" y representa a la incompleta Reforma del siglo XVI, así leemos que el Señor "no halló sus obras perfectas delante de Dios" (Ap.3:2). Tales obras imperfectas, juntamente con otros errores posteriores han desarrollado en las distintas variantes de "modernismo" que han minado las mismas bases de sus cuerpos denominacionales a través de aquellos que tienen nombre que viven y están muertos (3:1) lo cual marcha al lado de la falsa profesión de LAODICEA ("los derechos de las gentes"), carente de la vida del Espíritu Santo (3:17). Además, esos "modernismos" o apostasías doctrinales y éticas, han desarrollado conceptos "ecuménicos" que por una parte marchan hacia Roma y por la otra hacia el mundo, canalizados en corrientes de tipo "neo-Universalistas" que hacen de actualidad estas otras expresiones del ya citado A.J. GORDON:

"El racionalismo, con su dicho de que la Iglesia es coextensiva con la raza humana, ha repudiado prácticamente la Gran Comisión, sacando por conclusión lógica que es tarea superflua procurar meter en el redil a los que no están realmente fuera de él". (Obra citada, Pág.26) .

Y nadie piense que exageramos, pues la filosofía sincretista y el neouniversalismo han sido tan conspicuos dentro del conglomerado del Concilio Mundial de Iglesias, que, en Marzo del año 1970, provocó la reacción de un ala evangélica desde Frankfurt, Alemania, canalizada en una Declaración que denuncia tales tendencias y se pronuncia por un Evangelismo Bíblico como la Misión de la Iglesia. Lamentablemente, en la "Declaración Frankfurt" no ha sido contemplada la obediencia a la doctrina Bíblica de la separación de las apostasías, y sus redactores aún quedaron allí. Quiera el Señor que sus ojos sean abiertos plenamente. Por nuestra parte, estamos estableciendo contactos con los líderes de esa reacción, desde nuestra Oficina en los Estados Unidos.

¿Y qué de las virtudes de "Philadelphia"? (Ap.5:7-13). ¿No han de tener ninguna proyección ni identidad reconocible en estos postreros tiempos?

La respuesta es: SI! Porque escrito está que el Señor "no se dejó a sí mismo sin testimonio" (Hechos 14:17 ). Y también está escrito: "Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad" (Salmo 60:4). Y además "Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio" (Salmo 50:5 ). Veámoslo.

Quienes, en qué tiempo y en qué forma representan "FILADELFIA"; y por cuáles causas testificarán?

Estas preguntas requieren tratamiento en detalle.

a) Quiénes, en qué tiempo de la Historia y en qué forma representan "Philadelphia"

En Ap.3:10, leemos: "Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo (oikoumene), para probar a los que moran en la tierra (geo)".

Esta escritura contiene una notable revelación, que debiera ser muy clara para cuantos tienen la vista Dispensacional de la Palabra de Dios; y que expresamos así:

"PHILADELPHIA", identifica a un número de creyentes, quienes, por el carácter de la palabra que guardan "la palabra de mi paciencia", y de la promesa que reciben por ello "te libraré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo": necesariamente incluye más que a los miembros renacidos de una sola Iglesia local.

Porque: tanto la "palabra de mi paciencia" como la Promesa "te libraré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo...", refieren directamente a la Venida del Señor para arrebatar a SU Iglesia antes de la Tribulación.

Y "SU IGLESIA", no se integra solamente con los renacidos de una particular Iglesia local, sino con TODOS los renacidos a través de la Historia de la Iglesia, junto con los miembros renacidos de TODAS LAS IGLESIAS LOCALES que existan sobre la faz de la tierra, en el preciso momento de Su Venida "por" ellos. (Véase Jn.14:1-3; 1°Co.15:23, 51; 58; 1°Ts.1:9,10, 4:13-18, 5:9; 2°Ts.2:1-12).

Tres hechos se nos hacen ahora muy claros:

Primero. Si el Señor prometió a aquella particular Iglesia en "FILADELFIA", librarla de la Tribulación, luego, esa Iglesia deberá estar en alguna manera presente sobre la tierra en el momento del cumplimiento de la Promesa.

Segundo. Ese momento, lógicamente, acaecerá durante el tiempo previo a la Tribulación, o sea, durante el tiempo previo al arrebatamiento de la Iglesia. Y si las "señales de los tiempos" nos dicen que ésta es la época de la Historia que marcha a ritmo acelerado hacia esos desenlaces, luego: este es el tiempo en que "Filadelfia" debe estar presente sobre la tierra.

Tercero. Pero: ¿en qué forma lo estará? Pues como esa "presencia" no puede recaer sobre las mismas personas de aquella "Filadelfia" del Siglo I las cuales están con el Señor, de necesidad se sigue que esa "presencia" deberá asumir otra forma.- ¿Y CUAL FORMA? La única respuesta lógica es: otros la representarán, otros renacidos, miembros de todas las iglesias locales que darán el mismo Testimonio de aquella primera "Filadelfia": guardar la Palabra, no negar el Nombre del Señor, guardar la palabra de su paciencia. Y necesariamente, esa forma será la forma de un Testimonio!

Considerada desde esta luz, aquella primera "Filadelfia" histórica, adquiere el carácter de un tipo, representativo y profético, de la aparición en estos postreros días de Iglesias locales fieles en la fe, que, unidas en la comunión del Espíritu, testificarán, sin parcializaciones ni omisiones, por la Palabra y el Nombre del Señor, en el tiempo previo al arrebatamiento, frente a las apóstatas "Sardis" y "Laodicea" que junto con "Pérgamo y Tiatira" marchan irremisiblemente desarrollándose en la Babilonia que sufrirá en la Gran Tribulación.

Como lo dijera el Dr. C.I. SCOFIELD: "Filadelfia representa a todos aquellos que dan un claro Testimonio de la Palabra y el Nombre, en un tiempo descripto por Laodicea y que se caracteriza por la satisfacción propia en aquella forma de profesión religiosa que no pasa de ser externa". (Nota original sobre Ap.1:20, tomada de la Biblia Scofield Edición Inglesa Original y Versión Castellana).

b) Por cuáles causas testificarán?

Si penetramos inductiva y subjetivamente la expresión del Señor: "has guardado la palabra de mi paciencia", discerniremos que la "paciencia" del Señor tiene vigencia en dos áreas: (1) en permitir que Su Iglesia soporte las condiciones de un mundo hostil (Jn.16:33 ); y (2) en la espera "por" Su Iglesia durante los siglos y experiencias necesarios para su formación y completamiento hasta el día y hora determinados por el Padre para que El la tome a Sí mismo, presentándosela gloriosa para Sí, UNA Iglesia santa y sin mancha (Véase Ef.5:27; 1°Ts.3:10; 2° Ts.3:5; comp. He. 10:36,37 y Stgo.5:7,8; 2°P.3:4,9; Mt.24:36,42).

Esa longánime tolerancia y paciente espera del Señor, así como la de los que son del Señor, y que incluye la formación, completamiento y manifestación de la Iglesia, abarca por lo tanto, la consumación de todo el "misterio de Cristo" (Ef.3:1-12), para cuya develación y claro entendimiento concurre todo el Cuerpo Bíblico Doctrinal, ya que el misterio de la Iglesia se remonta a la elección en Cristo desde antes de la fundación del mundo (Ef.1) y se extiende hasta las últimas cosas, (1°Co.15:23,24). Por lo tanto: tiene que ver con hechos relacionados a la Teología, Cosmología, Angelología, Cosmogonía, Antropología, Hamartiología, Soteriología, Evangelología, Pneumatología, Eclesiología y Escatología; lo cual equivale a decir: "todo el consejo de Dios", tal como nos ha sido dado por el Espíritu Santo en las Santas Escrituras!

c) Preguntémonos ahora: ¿Están dando ese Testimonio, las Organizaciones, Convenciones, Comuniones y Concilios de Iglesias Fundamentalistas?

Lógicamente, cabría suponer que todos los creyentes renacidos, los que se distinguen a sí mismos como fundamentales en la fe, los que creen y guardan la Palabra de Dios, que confiesan Su Nombre y aman y esperan Su Venida, debieran estar dando ese Testimonio.

Pero realmente, deploramos decir que no es así. Porque no todoslos que integran esa hueste de Cristianos fundamentales en la fe, han tomado conciencia de estos hechos. Por ejemplo: algunos se hallan aún envueltos en Iglesias , Denominaciones y Concilios modernistas-ecuménicos, sin la visión ni el coraje para obedecer el mandamiento Bíblico de no juntarse en yugo con los infieles (2°Co.6:14-18). Y muchos otros que por la gracia de Dios han sido fieles en el testimonio de la Doctrina Bíblica de la separación de las apostasías, son tristemente hallados faltos en el discernimiento y obediencia de la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, por lo cual no están representando genuinamente a "FILADELFIA".

Es por esto último, que la mayoría de las Iglesias Fundamentalistas, que debieran dar el Testimonio "Filadelfia" en integridad, se presentan en ojos del Señor y de los hombres como un complejo eclesiástico de Iglesias "Denominacionalistas" e Iglesias "No-Denominacionalistas" o Independientes, que están a la vez, unidas y desunidas entre sí. Unidas en el Espíritu y en su fe en las doctrinas así llamadas "Fundamentales", pero desunidas y aún divididas por sus discrepancias en muchas Doctrinas y Prácticas Bíblicas.

En efecto: el Fundamentalismo, ese santo movimiento levantado desde principios de Siglo como reacción ante el "modernismo" y su posterior derivado el "ecumenismo", se ha desarrollado en corrientes de interpretación teológica y comuniones y concilios eclesiásticos, que han omitido reconocer el hecho que: "guardar la Palabra" no puede verse cumplido enfatizando solamente los así llamados "FUNDAMENTALES DE LA FE", porque tal cosa, explícita o implícita pero irremisiblemente, minimiza, divide y omite partes, del "Consejo de Dios".

Como lo dijéramos en la Convención de Iglesias Fundamentales en Lymerlk, Penna, U.S.A., las presentes condiciones históricas de la Iglesia, requieren que el Testimonio "Philadelphia" sea dado en plenitud y no parcializado o restringido a un número predeterminado de doctrinas sí y doctrinas no. Tal hecho, además de no cumplir el Principio de "guarda mi Palabra", incurre en las siguientes defecciones:

1. Afecta la Autoridad de las Sagradas Escrituras, porque las mismas Denominaciones Fundamentales que unánimemente la confiesan, mantienen al mismo tiempo sus interdiscrepancias en doctrinas y prácticas que cada grupo proclama como "Bíblicas" lo cual, implícitamente, declara "NO BÍBLICAS" a las de los otros.

2. Afecta la Doctrina Bíblica de la Iglesia, porque el espíritu "Denominacionalista" se opone al hecho de que la Iglesia del Nuevo Testamento es No-Denominacional.

3. Afecta la Doctrina Bíblica de la Unidad Cristiana, porque los mismos renacidos, que poseen y proclaman la Unidad del Espíritu, se contentan en quedar reconocidos con ello y en cuanto a la Unidad en la Palabra, se limitan a los llamados "Fundamentales" sin ninguna otra preocupación por completar su Unidad en las demás doctrinas y prácticas Bíblicas. Tal actitud, invalida la lección que nos es dada en Hechos 15:1-31.

4. Afecta la Testimonio Cristiano, pues la Predicación, la Enseñanza y aún la Esperanza de la Iglesia, son dispares al estar las doctrinas y prácticas de un grupo en conflicto con las de otros grupos. Y esto es causa de escándalo ante los incrédulos.

Hermanos: es axiomático que si alguna Doctrina Bíblica es afectada, el Cuerpo entero de Doctrinas Bíblicas lo es, dada la Unidad interdoctrinas de la Palabra de Dios, una de las pruebas de su Inspiración. Recordemos, por analogía, la expresión Paulina: "...si un miembro padece, todos los miembros a una se duelen..." (1°Co.12:26).

Parcializar u omitir doctrinas, parcializa proporcionalmente al Testimonio. Por lo tanto, o se corrige tal cosa, o caso contrario los mismos que debieran dar el Testimonio peculiar y propio de la Iglesia en "Filadelfia", harán que ésta sea hallada falta como Sardis con sus "obras no perfectas delante de Dios" y por ende, careciendo de genuina identificación en sentido Bíblico. Dar tan sólo una parte, como si fuera el todo del Testimonio de la Palabra, haciendo tal cosa "en el Nombre del Señor", es obviamente contradictorio, antitético.

Reiteramos: "guardar la Palabra " y "no negar el Nombre del Señor", exigen que el Testimonio debe ser dado no sólo "EN PARTE" o "POR UNA PARTE" y ni aún "POR LA MAYOR PARTE", sino por "TODO EL CONSEJO DE DIOS". La declaración de Pablo, que dejó a los ancianos de Efeso sin excusa, fue "no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27).

Y producido el Nuevo Testamento y completado con ello el canon de las Escrituras, testificar por "todo el Consejo de Dios" significa para nosotros, dar claro testimonio por todo el contenido doctrinal de la Palabra de Dios!

Confirmémoslo aún, examinando otro texto, que aporta evidencia colateral a esa aseveración. En Ap.22:16, leemos: "Yo Jesús, he enviado mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias".

En este solo versículo, la Palabra del Señor no da los cinco elementos constitutivos de un Testimonio Bíblico completo. Estos son:

Examinémoslos brevemente.

1. La iniciativa de la Acción es del Señor mismo: "Yo Jesús he enviado".

Esta es la única vez en el libro de Apocalipsis en que el Señor se llama a Sí Mismo con Su Nombre "Jesús", lo cual es sintomático. Jesús, como es sabido, deriva del Hebreo "Jehoshua" o de su forma abreviada "Joshua", en castellano "Josué" (He.4:8) y significa (la) Salvación de Jehová o Jehová (el) Salvador. O sea, es el nombre asociado con el Señor en orden a "salvar a su pueblo de sus pecados" (Mt.1:21). Tiene, pues, especial referencia a la encarnación así como a su humillación y obediencia hasta la muerte (Fil.2:8); y tal entendimiento nos sugiere que el Testimonio debe glorificar a Jesucristo y a Su Obra. También leemos "he enviado", del griego "Pempo" (enviar), que es una palabra muy singular en el original, pues indica que el Enviador acompaña al enviado (comp. Luc.7:6: "Y Jesús fue con ellos").

2. El Instrumento, es llamado "mi ángel", del griego "angelos", significando "un mensajero". Y así como Juan en el ángel o mensajero por el cual el Señor nos ha dado el libro de Apocalipsis a nosotros, luego por implicación, todo aquel que recibe una carga del Espíritu Santo para dar un testimonio del Señor, es también "Su" Angel o mensajero

3. "Para dar testimonio", leemos seguidamente. Aquí se define la Acción misma, como la Acción de testificar, o dar testimonio. Esto es obvio.

4. "De estas cosas", dice el Señor luego, lo que nos da el carácter y contenido del Testimonio. Y tal expresión en ningún sentido es limitativa a ciertas cosas sí y ciertas otras cosas no, sino que incluye todas las cosas, en este caso particular, del Apocalipsis. Y surge espontánea la compresión de que si la expresión "estas cosas" en relación con el libro de Apocalipsis abarca todo el contenido del libro: luego, la expresión "todo el consejo de Dios" abarca todo el contenido doctrinal de las Santas Escrituras.

5. Finalmente leemos: "en las iglesias". Esto nos da los destinatarios específicos, explícitamente definidos sin otra distinción que esta: "las iglesias". Con ello, el Señor define el Testimonio como no-denominacionaly señala que su difusión no puede estar limitada a ninguna jurisdicción. Concurre a confirmarlo, la repetida expresión que hallamos en Ap. 2 versos 7, 11, 17 y 28 y Ap. 3 versos 6, 13 y 22, que leen: "el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias", lo cual indica que aunque las cartas del Señor estaban dirigidas a Iglesias locales definidas, sin embargo, el mensaje dirigido a una debe ser conocido por las otras, o sea: el Testimonio debe ser difundido inter-iglesias.

Además, dado el hecho de que han quedado perpetuadas en las Santas Escrituras, inferimos que su difusión y conocimiento no reconoce limitación alguna y tiene alcance mundial!

Que todo esto plantea la urgente necesidad de que el TESTIMONIO "PHILADELPHIA" (AMOR FRATERNAL), pleno y claro, sea dado, nos es ya por demás evidente. Pero veamos aún más, de lo estatuido por la Palabra de Dios.

 

II. Nombre del Testimonio; propósitos y método para lograrlos

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El Nombre

Obviamente el Nombre de "PHILADELPHIA", esa palabra griega que significa "Amor Hermanable" o "Amor Fraternal".

A la razón de identificación de la necesaria presencia, que ya hemos discernido, se une ahora esta otra: la del significado y sentido definitorio de esa palabra:

"Amor Hermanable", "Amor Fraternal", nos indica que la acción testificante, no tiene motivaciones bastardas, ni presuntuosas, ni de orgullo carnal o espiritual. Emana, satúrase y actúa en, con y por "Amor Fraternal", que es una de las preciosas manifestaciones del "Amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado" (Ro.5:5; Gal.5:22). El "Amor Fraternal" es la manifestación de carácter familiar del Amor de Dios; es Su Amor vertiéndose en el seno de la Hermandad, que proviene de la Paternidad de Dios sobre la Hermandad de Cristo y que de El derivó. Hermandad que El Señor mismo, por Su Espíritu que estaba en los profetas (1°P.1:11,12) luego de prenunciar los padecimientos de la Cruz por los cuales llegaría a esa Hermandad (Salmo 21:1-21), brotó de su Victoria y profetizó: "anunciaré a mis hermanos tu nombre; en medio de la congregación te alabaré" (Sal.22:22). Hermandad que brotó espontánea de su corazón resucitado cuando dijo a la Magdalena:"...ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre: a mi Dios y a vuestro Dios" (Jn. 20:17,18).

Amor que proviene de la Eterna Fuente (Jer.31:3), que se acrisola en el sacrificio vicario sobre la Cruz para descender luego en las lenguas ígneas del Pentecostés (Hechos 2) vertiéndose y ardiendo en los corazones de los santos, quienes son exhortados a mostrarlo (2°P.1:5-7) no esporádica sino permanentemente como está escrito: "permanezca el amor fraternal" (He.13:1); amor que debe saturar toda nuestra vida y conducta (1°Co.16:14 ).

Propósitos y Método para llegar a la Meta.

En el nombre "PHILADELPHIA" (AMOR FRATERNAL), se hallan igualmente contenidos los Propósitos del Testimonio, el derrotero a seguir y el Método para alcanzar el blanco.

a) Propósitos.

El amor, para ser consecuente consigo mismo, debe cumplir su vocación santa de ser "el vínculo de la perfección", como leemos en Col.3:14.

Por tal razón, jamás podrá ser "el vínculo de la perfección" adscripto a función ni yugo alguno que lo trasmutara en "el vínculo de la imperfección". Es decir, que, focalizada la virtud y acción del Amor en orden a la Unidad Cristiana en el seno de la Hermandad, ese Amor no podrá ser jamás, vínculo de unidad y desunidad a la vez. Tal cosa negaría su propia naturaleza, haría desaparecer su auténtica vocación y perder su íntima genuinidad.

El Amor, para ser consecuente consigo mismo, moverá a buscar y hallar la fórmula Bíblica para rectificar el error, pues no puede servir de vínculo ni cobertura entre verdad y error: no puede por lo tanto contentarse si es invocado para pretexto de preservación de discrepancias, causas de las divisiones entre los hijos de Dios. Y no nos equivoquemos: la "ferviente caridad que cubrirá multitud de pecados (1°P.4:8), no tiene referencia alguna con el amparo del error ni de la injusticia, pues escrito está : "la caridad...no se huelga de la injusticia mas se huelga de la verdad" (1°Co.13:6). La frase Petrina, refiere legítimamente a sobrellevarnos los unos a los otros (Efesios 4:2) mientras andamos el camino que procura la corrección de los males que traen dolor y división al Cuerpo de Cristo. El Amor Fraternal, que sobrellevará al hermano, no se satisfará con no ayudarle a esclarecer su conciencia, si cree que su hermano mora en error; así como no se satisfará en no socorrerle si puede compartir con él un pedazo de pan, abrigo o consuelo (Ver 1°Jn.3:17), pues está escrito: "hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad" (1°Jn.3:18; comp. Stgo.2:15,16)

CONCRETANDO ESTE PUNTO: El Amor, como "vínculo de la perfección", actuando en orden a la Unidad Cristiana en el seno de la Hermandad, se moverá en los corazones de los renacidos que no se lo impiden, para guiarlos a promover entre hermanos toda la Unidad que muestre a "PHILADELPHIA" en el pleno despliegue de Su Testimonio. Los Propósitos de "PHILADELPHIA", se condensan y manifiestan, en un Movimiento desde adentro, un movimiento de Amor, que testificará y promoverá la Unidad de la Hermandad en todolo que la Palabra de Dios establece en doctrina y práctica y testimonio, para el Pueblo de Dios. Sólo así habrá sobre la faz de la tierra, en estos postreros días, una representación digna de aquella primera "PHILADELPHIA" a la que fue dada Promesa directa, en virtud del reconocimiento directo de un Testimonio sin componendas ni reproche, por la Palabra y el Nombre del Señor.

b) Método para alcanzar la Meta.

El Método se relaciona directamente a los Propósitos.

Propósitos de Amor, requieren Método de Amor. Propósitos de "guardar la Palabra" requieren Métodos conforme a la Palabra.

En Fil.2:2, leemos: "Que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa".

Sentir lo mismo, tener el mismo amor, unánimes, no tiene lugar para perpetuación de discrepancias ni desunidad ni división. "Sentir lo mismo" no es "concordar en quedar sin concordar". Significa un sentir que desechará tal irracionalidad y promoverá la decisión de concordar en la necesidad de concordar y promoverá un fraternal dialogo fraterno, entre renacidos apartados de las apostasías, en el cual la respetuosa confrontación de las discrepancias será llevada al plano espiritual de la Oración y el Estudio Bíblico conjunto; oración y estudio bíblico, que reclamarán perentoriamente su parte vital en el método.

Esto se fundamenta en el claro entendimiento de que, tanto la Unidad Cristiana Esencial o Unidad del Espíritu, como el Amor, la Oración y la Palabra de Dios o Santas Escrituras, son todasproducto de una misma fuente: El Espíritu Santo.

En efecto:

"Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos o Griegos, ora siervos o libres y todos hemos bebido de un mismo Espíritu" (1°Co. 12:13).

       2.   El Espíritu Santo es la fuente del Amor.

"Porque el Amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado" (Rom.5:5 ).

"El fruto del Espíritu es: caridad". (Gal.5:22ª ).

      3.    El Espíritu es "espíritu de oración".

"Y derramaré sobre la casa de David y los moradores de Jerusalem, espíritu de gracia y de oración" (Zac.12:10 ).

"...el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles". (Ro.8:26).

"Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu..." (Ef.6:18).

     4.    El Espíritu ha inspirado las Santas Escrituras.

"Toda Escritura es Inspirada divinamente ..." (2°Tim.3:16,17)

"Los santos hombres de Dios hablaron siendo Inspirados del Espíritu Santo" (2°P.1:21b).

Por lo tanto: en el corazón de los renacidos, en los cuales mora el mismo Espíritu que da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios" (Ro.8:16), esa fuente, manará las aguas que le son propias. Los "ríos de agua viva" del Espíritu Santo (Jn.7:38,39), no pueden echar por una misma abertura "agua dulce y amarga a la vez" (Sgo.3:11,12). De modo que cuando el Espíritu Santo se mueva, lo hará con y en Sus Virtudes, Capacidades y Realizaciones: Unidad, Amor, Oración, Santas Escrituras: allí está determinado el método del Espíritu, el método bíblico que aplicado sin cortapisas ni vacilaciones, conducirá a la meta del Testimonio.

En cuantos more el Espíritu de Unidad, Amor, Oración y Verdad; y posean una conciencia de lo que ello significa, habrá el mismo sentir. En los renacidos, ha llegado la hora de una mayor comprensión de que "la Iglesia del Dios vivo", es "columna y apoyo de la verdad" (1°Tim.3:15). Por lo mismo, la iglesia no podrá contentarse con ser: "columna y apoyo de contradictorias confesiones credales interdenominacionales". "La iglesia columna y apoyo de la Verdad", sólo podrá serlo de la Palabra de Verdad(Jn.17:17), que son, las Sagradas Escrituras, que son Santas porque son Inspiradas, Inmutables, Infalibles.

La Iglesia debe testificar por "todo el consejo de Dios", si ha de ser lo que debe ser: Columna y apoyo de la Verdad. Toda Iglesia local que comprenda la necesidad de definir su posición en esta hora de confusión, si llega al entendimiento de que forma parte de la representación de "Philadelphia", testificará, como todas sus hermanas de idéntica convicción, por todo el Consejo de Dios.

Se identificará a la compañía de creyentes que integran EL TESTIMONIO "PHILADELPHIA", y ello no será una "presunción detestable" como alguien sin otro entendimiento más profundo dijo alguna vez. Será obligada necesidad que cumplirá la proyección profética de aquella primera "PHILADELPHIA" y que necesariamente debe aparecer sobre la tierra con un testimonio claro a la Palabra y el Nombre del Señor, y a la Palabra de Su Paciencia, según lo establecido en Ap.3:10, en las vísperas del Arrebatamiento, antes de la Tribulación!

 

III. El Espíritu Santo ha despertado y puesto en marcha al Testimonio "Philadelphia"

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"Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio" (Salmo 50:5)

En enero de 1966, el Espíritu, que "sopla donde quiere", sopló en la Escuela Bíblica de Teología "ALERTA" de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Guió a la realización de una Conferencia Profética entre los obreros Cristianos Fundamentalistas del Río de la Plata. Muchos invitados, pocos asistentes: un grupo de pastores y misioneros de la Comunión "ADELPHIA" de Argentina, de la Comunión "ADELPHOS" de Uruguay y de otras pocas Iglesias, todas Independientes y Fundamentales en la Fe. Durante 4 días, fueron analizados el panorama eclesiástico contemporáneo con sus corrientes teológicas, Concilios y movimientos espirituales, a la luz de la Palabra de Dios. Entregados al estudio Bíblico y a la oración, meditamos también sobre las señales de los tiempos y la inminencia del arrebatamiento pretribulacionista de la Iglesia que el Señor ganó con Su Sangre. y entonces vino la carga del Espíritu Santo sobre nuestros corazones, constriñéndonos a "levantar Bandera por la Verdad" (Sal.60:4) y a redactar la "Declaración <<Philadelphia>> (Amor Fraternal)", que luego fue presentada en la ciudad de Buenos Aires, el 17 de agosto de l966; en la ciudad de Montevideo el 3 de setiembre de 1966 y en la ciudad de Filadelfia, EE.UU., el 15 de noviembre de l966. Desde entonces, su mensaje ha llegado a distintos países de los cinco Continentes y sigue alcanzando a hermanos de todas las latitudes en su marcha sacrificada y triunfal. Hermanos en Suiza, Suecia, Inglaterra, Nueva Zelandia, Nigeria, Korea, Japón, India, España, Alemania, Austria, además de Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Canadá saben ya de este Movimiento santo.

Algunos han temido e inquirido si esto no es el germen de una nueva "Denominación". La respuesta en NO, pues una "Denominación" en sentido clásico y corriente, es una Organización eclesiástica, mientras que "Philadelphia" no es una Organización: es un Testimonio representativo de carácter profético, como lo hemos visto.

Su Lema es:

Al Señor, del todo! ¡A la Biblia en todo!

¡Al Señor, en plena sumisión! ¡A la Biblia en pleno acatamiento!"

Sus Propósitos:

Testificar por la Palabra de Dios sin parcializaciones ni compromisos; promover la conciencia de la Unidad Cristiana de conformidad con la Palabra de Dios, no sólo reconociendo la Unidad del Espíritu que nos ha dado el Señor, sino la Unidad en doctrina y prácticas Bíblicas que requieren la oración y el Estudio Bíblico para eliminación de discrepancias entre los renacidos. Así como hemos discernido la doctrina Bíblica de la separación de las apostasías, debemos discernir la doctrina Bíblica de la Unidad.

Somos llamados a Guardar la Palabra, No Negar el Nombre del Señor, y Guardar la Palabra de Su Paciencia, velando, amando y esperando Su Venida, preparándonos para ella. Somos llamados a urgir la evangelización de las almas; y nuestra santificación y fidelidad. Somos llamados a manifestar el amor de Dios y el amor fraternal en tiempos de grave enfriamiento de la caridad de la mayoría. Somos llamados a testificar juntamente con todos los fieles que integran el Testimonio representativo de aquella "Filadelfia" del siglo I. No somos nosotros solos el todo de ese Testimonio: Nosotros pertenecemos a ese Testimonio, juntamente con los fieles en todo el mundo que levantan la misma bandera por la Palabra y el Nombre del Señor, en el presente día de pleno desarrollo y formación de Laodicea. El hecho de que hayamos levantado una Declaración para testificarlo, usando ese nombre distintivo, lo ha sido para identificarnos e identificar a nuestros hermanos en el mundo entero que tienen ese íntimo sentir y convicción, honrando la Palabra que dice: "juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio"(Sal.50:5).

Es decir, que todos los que en alguna manera hemos pagado y seguimos pagando el precio de la VERDAD, conforme está escrito "compra la verdad y no la vendas" (Prov.23:23 ), "Saliendo fuera". como dice la Palabra, apartándonos de apostasías modernistas-ecuménicas sin medir el costo, para llevar el vituperio de Cristo, debemos reconocernos, tanto como hermanos en Cristo, nacidos del Espíritu y como hermanos en Cristo que debemos consumar nuestra unidad en la fe, doctrinas, prácticas y testimonio, a la luz de la Palabra de Dios, en amor fraternal, en sumisión al Señor, orando los unos por los otros y abriendo juntos la bendita Palabra de Dios. Como lo dijo el Señor en Su Oración por nosotros: "para que todos sean una cosa como tú, oh Padre en mí y yo en ti que también ellos sean en nosotros una cosa... consumadamente una misma cosa" (Juan 17).

Hermanos: Estamos en las vísperas del arrebatamiento de la Iglesia y por ende en las vísperas de la aparición del Señor para llevarnos de "oikoumene", de esta tierra habitada. Y en las vísperas de la aparición del Gran Anticristo de la Historia y de la Tribulación a la cual entrarán cuantos seres humanos no renacidos integran este mundo y las profesantes organizaciones eclesiásticas representativas de Pérgamo, Tiatira, Sardis, y Laodicea.

Este es el tiempo para que cuantos integran la hueste de renacidos que representan aquella "Filadelfia" del siglo I, demos juntos el Testimonio que esa representación exige. Bajo esta convicción del Espíritu Santo, confesamos humilde pero firmemente: EL TIEMPO HA LLEGADO y aquí, desde las márgenes del anchuroso Plata, que como un símbolo, al verter sus aguas en el Océano toma contacto con ondas de alcance mundial, ha comenzado a oirse la voz del Testimonio, el Testimonio "Amor Fraternal", el Testimonio "Filadelfia". Cuantos hermanos en el mundo lo integran, hemos de buscarnos, reconocernos y darlo juntos, para la única gloria de Aquel que pronto vendrá por su pueblo! Honremos Su Mandato: ¡Guarda mi Palabra, no niegues mi Nombre, guarda la Palabra de mi Paciencia! Y gocémonos en la esperanza de su promesa: "te libraré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo para probar a los que moran en la tierra" ¡Y que la llama arda y la Bandera flamee a impulsos del fuego y el soplo del Espíritu Santo! ¡Así sea, Amén!

 

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